Crisis en Venezuela

La estrategia de Juan Guaidó: un movimiento atípico para la oposición venezolana

Juan Guaidó hace parte de las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, el 30 de enero de 2019.
Juan Guaidó hace parte de las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, el 30 de enero de 2019.

Algunos analistas que siguen de cerca la política en Venezuela coinciden en que el líder de la Asamblea Nacional ha seguido una ruta que no habían transitado otros intentos de insurrección en el pasado. Así es la hoja de ruta de Juan Guaidó.

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El 23 de enero de 2019, Juan Guaidó levantó su mano derecha y pidió a sus seguidores que también lo hicieran. La tarima en la que hizo el juramento en el que se declaraba "presidente encargado de Venezuela" era mucho más pequeña que la que usó Henrique Capriles en su cierre de campaña el 30 de septiembre de 2012, una semana antes de perder las elecciones frente a Hugo Chávez.

Este nuevo intento de la oposición venezolana por quitarle el poder al chavismo, que gobierna desde 1999 en ese país, reúne una serie de factores que podrían marcar la diferencia. "En términos discursivos probablemente lo más fuerte es que hay una claridad en el mensaje que quieren transmitir: denunciar que Nicolás Maduro está usurpando la presidencia, que se necesita instaurar una transición y llamar a elecciones libres", dice la investigadora venezolana y consultora en comunicación política Iria Puyosa.

El miércoles 30 de enero, mientras algunos venezolanos salían a las calles a pedir la dimisión del presidente Nicolás Maduro, en las redes sociales se encontraban trinos que replican ese mensaje.

Según explica Puyosa, Juan Guaidó es un político de carrera. "No se trata de un líder carismático, se trata de un líder de partido", apunta la analista y cuenta que desde 2015 se había fijado un acuerdo de partidos para rotarse la presidencia de la Asamblea Nacional, que este año le correspondía a Voluntad Popular y que, ante la ausencia de Freddy Guevara, asilado en la Embajada de Chile en Venezuela, Guaidó fue escogido por su partido para enfrentar el punto de quiebre que supondría la posesión de Nicolás Maduro el 10 de enero de 2019.

El apoyo internacional, una carta que no había jugado la oposición

Según Puyosa, quien también es presidenta de la Sección de Estudios Venezolanos de Latin American Studies Association (LASA), la oposición tardó seis meses en conversaciones con la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo de Lima y la Unión Europea para hablar de las normas contempladas en la Constitución y la crisis por la que pasa el país antes de llegar a la declaración de Guaidó del 23 de enero.

Carlos Andrés Arias, investigador en comunicación política de la Universidad Externado de Colombia, coincide en que este es uno de los puntos que ha marcado la diferencia frente a los intentos de otros líderes como Leopoldo López o Henrique Capriles por remover al chavismo del poder. "Las distinciones de Guaidó en esta nueva fase es la búsqueda de consensos, en primer lugar. En segundo lugar, ha querido atraer a las fuerzas armadas hacia un movimiento por recuperar la democracia y en tercer lugar, lo distingue la búsqueda de apoyo internacional".

Arias apunta que el apoyo que ha buscado Guaidó y su movimiento "no solamente busca el respaldo desde la retórica del discurso sino también llama a la indignación de los países amigos con acciones concretas". Los recibimientos a los representantes de su Gobierno de transición por parte de los mandatarios de otros países son parte de esta dinámica pero, para el analista, el gesto más significativo ha sido el bloqueo por parte del Gobierno estadounidense a los activos de PDVSA.

Guaidó es el primer opositor que se dirige a los militares

La ley de amnistía con la que el declarado presidente interino de Venezuela llamó a que militares y civiles den la espalda a Nicolás Maduro es sin duda otra jugada dentro de la cautelosa estrategia de la oposición.

Ningún otro líder opositor había enviado un mensaje de esa naturaleza a las Fuerzas Armadas. Según Arias, el respaldo militar le daría a Guaidó "la legitimidad que necesita su Gobierno para hacer una transición". Así, se podría lograr un cambio sin necesidad de recurrir a la violencia. Puyosa apunta que ese llamado no busca culminar en un golpe de Estado, porque "los golpes los dan los militares y Guaidó es un civil".

De esta forma, Guaidó lograría dar un gran paso tan solo con conseguir que el Ejército entregara su poder y dejara de proteger a Maduro. "A lo que está llamando Guaidó es a que los militares hagan un paso al costado y permitan una transición democrática sin que en ese proceso se involucren en acciones violentas contra la población civil".

Tras el golpe de Estado fallido que un grupo de militares intentó dar contra el fallecido presidente Hugo Chávez en 2002, el Gobierno venezolano comenzó a incluir a militares en cargos del Ejecutivo. Muchos han sido ministros, presidentes de organismos y han liderado importantes empresas estatales.

Entre 2013 y 2017 se constituyeron 14 compañías militares en áreas claves, lo que aumentó el poderío económico de las Fuerzas Armadas a un total de 20 industrias. Por ello, muchos acusan a los militares de alto rango de sacar provecho del poder y que esa sea la razón por la que defienden a capa y espada el proyecto político que heredó Nicolás Maduro de Hugo Chávez.

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