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La violencia de la policía francesa, tema de la marcha XII de los ‘chalecos amarillos’

'Chalecos amarillos' franceses marchan en París, Francia, denunciando la violencia policial, el 2 de febrero de 2019.
'Chalecos amarillos' franceses marchan en París, Francia, denunciando la violencia policial, el 2 de febrero de 2019. Philippe Wojazer / Reuters

Doce sábados después de la primera protesta, los ‘chalecos’ promovieron una “gran marcha de heridos” contra el abuso policial y el uso de balas de goma autorizado por la justicia. Al menos 17 personas perdieron un ojo con estas armas.

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La protesta de los ‘chalecos amarillos’ contra las medidas políticas del Gobierno francés, adquirió este sábado 2 de febrero otro tono muy distinto. En esta jornada número 12 de manifestaciones, el movimiento decidió promover una “gran marcha de heridos”, a modo de balance de la violencia ejercida por la policía desde la primera marcha del pasado 17 de noviembre.

Y es que, en datos, según dijo una fuente policial a la agencia AFP, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) tuvo que iniciar 116 investigaciones sobre abusos de las fuerzas denunciadas por manifestantes. De ese total, como mínimo en 36 casos podrían estar involucrados los denominados “rifles con balas de defensa” (LBD en francés), que popularmente se conocen como balas de goma.

Estas municiones de caucho se han utilizado en todos los actos de los ‘chalecos amarillos’, pero si este sábado es una de las controversias es por dos razones. La primera, es que la máxima instancia de la justicia respaldó este 1 de febrero su uso para “garantizar el orden público”; la segunda, es que el colectivo ‘Contra las violencias del Estado: ¡Desarmémosles!’ anunció hace poco que más de 300 personas resultaron gravemente heridas por disparos y 17 perdieron un ojo en las últimas semanas.

Francia, en contra y a favor del uso de pelotas de goma

Entre las más recientes víctimas está Jérôme Rodrigues, uno de los líderes de los ‘chalecos’, que fue herido en el ojo cuando filmaba la protesta del sábado 26 de enero. Según declaró, el causante fue una pelota de goma disparada por un agente.

Pese a estos episodios, el Consejo de Estado de Francia determinó que la policía pueda seguir usando estas armas no letales para controlar posibles altercados violentos, sobre todo cuando estas protestas no siguen su recorrido principal. Ahí el argumento es que su fin está “estrictamente definido por el código de la seguridad, para garantizar que es necesario para el mantenimiento del orden público, dadas las circunstancias, y proporcional a los disturbios que pretende cesar”.

Si bien el Consejo admitió que estas pelotas han provocado heridas “a veces muy graves”, y que no en todos los casos se puede determinar que el disparo estuviera justificado, también defendió que las autoridades no tienen intención de saltarse las normas, y menos cuando la policía está obligada a grabar estos LBD cada vez que se utilicen.

“Si la Corte hubiera fallado en contra, hubiéramos visto a nuestros colegas en riesgo de convertirse en carne de cañón sin los medios para responder”, defendió Stanislas Gaudon, representante del Sindicato de Policías, entre los cuales 1.200 también han salido heridos de alguna de las marchas.

Sin embargo, son muchos los detractores, entre ‘chalecos’, ciudadanos y periodistas, de que los rifles hayan sido usados 9.228 veces en el país en menos de tres meses, y en algunas ocasiones apuntando a la cabeza. En ese sentido, el Ministerio francés del Interior prometió sancionar “los abusos” y vigilar que la cifra de 1.900 heridos con la que cuenta no empeore.

Francia y España usan municiones de goma

“Para terminar con la fuerza desmedida que impone el Gobierno para acallar la protesta”, afirmó el movimiento en su convocatoria de Facebook. Con ese llamado, pidieron a los manifestantes de este sábado acudir con “vendas en el ojo, y un color rojo sobre los chalecos como muestra de sangre”.

Y es que así terminó hace poco un adolescente de Estrasburgo de 15 años, que se encontraba muy cerca de una marcha de los ‘chalecos’. El joven recibió un disparo en la mejilla que le causó un desplazamiento de la mandíbula, por lo que se cree que podría deberse al impacto de una pelota de goma.

La paradoja es que Francia es una de las raras excepciones que permite sistemáticamente el uso de este rifle, mientras el resto del mapa europeo lo rechaza. En Alemania, por ejemplo, solo se autoriza en una de las 16 regiones, cuando se trata de operaciones del mantenimiento del orden. Y en Bélgica, ante un manifestante violento, solo se puede optar por neutralizarlo en el suelo o detenerlo.

España en ese sentido se parece más a Francia, y los cuerpos antidisturbios lo pueden usar como un “medio disuasorio”, aunque por ejemplo en la comunidad autónoma de Cataluña quedó prohibido en 2014, tras el polémico caso de la ciudadana Ester Quintana que perdió un ojo durante una huelga general. Solo pasados los dos años la justicia española determinó que había “suficientes elementos” para concluir que la causa de su herida era una munición de goma, disparada por un agente regional.

"Muchos otros países europeos son capaces de mantener el orden público sin disparar balas de goma. Esas municiones no son armas útiles para la aplicación de la ley. Es un arma para atacar a personas específicas. No son para protestas", detalla Patrice Spinosi, abogado de la Liga de Derechos Humanos.

Con EFE, Reuters y medios nacionales

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