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Rusia también suspende su participación en el tratado INF con EE. UU.

Conferencia de prensa de oficiales rusos sobre el misil 9M729 en Moscú. 23 de enero de 2019.
Conferencia de prensa de oficiales rusos sobre el misil 9M729 en Moscú. 23 de enero de 2019. Maxim Shemetov / Reuters

El mandatario ruso indicó que acepta la propuesta del Ministerio de Defensa para empezar a construir un misil supersónico de rango medio, es decir, que tendría un alcance de entre 1.000 y 5.500 kilómetros.

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Rusia anunció que suspende sus obligaciones en el Tratado de Eliminación de Misiles Nucleares de Mediano y Corto Alcance, INF por sus siglas en inglés, en respuesta a la misma medida tomada por Estados Unidos, que entra en vigor este sábado, 2 de febrero.

Así lo informó el presidente Vladímir Putin, quien indicó que Moscú se retirará formalmente del acuerdo en un plazo de seis meses.

De igual forma, aseguró que Washington violó lo acordado en el pacto de 1987 y añadió que es necesario realizar una inspección del armamento del que actualmente dispone Estados Unidos.

Lo más preocupante de las declaraciones del mandatario ruso es que indicó que acepta la propuesta del Ministerio de Defensa para empezar a construir un misil supersónico de rango medio, es decir que tendría un alcance de entre 1.000 y 5.500 kilómetros.

Asimismo, ordenó a su gabinete que no inicie conversaciones sobre desarme con Washington. Sin embargo, Putin también anunció que no desplegará misiles de rango intermedio a menos que Estados Unidos dé este paso.

Manuel Gazapo, director del International Security Observatory, explica las consecuencias de la retirada de EE. UU. y Rusia del INF

Estados Unidos anunció la suspensión de obligaciones en el INF argumentando violaciones de Rusia

La medida anunciada por Rusia se produce un día después de que Estados Unidos también suspendiera obligaciones en el que es considerado uno de los tratados más importantes de la historia para prevenir una guerra nuclear.

Según Washington, la suspensión se produce porque Rusia violó los términos del acuerdo con el misil Novator 9M729, identificado por la OTAN y por occidente como SSC-8.

De acuerdo con Moscú, el arma no supera los 500 kilómetros de alcance, pero expertos defienden que el SSC-8 podría superar los 2.500 kilómetros.

Este viernes, 1 de febrero, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, indicó que "Rusia se ha negado a dar pasos para volver a un cumplimiento real y verificable" y condicionó la permanencia de Washington en el pacto únicamente si Moscú destruía "todos los misiles, lanzaderas y equipos asociados" que violan el tratado.

Apoyo de la OTAN y preocupación de expertos

La decisión del Gobierno de Donald Trump recibió el apoyo de la OTAN que, en un comunicado, destacó que el misil ruso "viola el tratado INF y representa un riesgo significativo para la seguridad euro-atlántica".

En el texto, el organismo resaltó que Moscú "tendrá la responsabilidad exclusiva" por el fin del pacto.

Francia y Alemania se pronunciaron al respecto y enfatizaron en la necesidad de usar los seis meses previos al retiro definitivo para conversar y encontrar soluciones para continuar con el acuerdo.

Por su parte, expertos expresaron su preocupación por la ruptura del tratado porque, además de poner en riesgo numeroso territorios, podría afectar otros acuerdos diseñados para bloquear la proliferación de armas nucleares.

Novator 9M729 (SSC-8), el misil de la discordia

Desde 2014, durante la crisis entre Ucrania y Rusia, el entonces presidente Barack Obama envió una carta a su homólogo ruso comunicándole que Estados Unidos tenía serios indicios de que Rusia había desplegado misiles que violaban el tratado. Desde entonces el Kremlin negó las acusaciones.

El llamado SSC-8 es un misil de crucero que, de acuerdo con Rusia, tiene un alcance máximo de 480 kilómetros.

El pasado diciembre, Estados Unidos dio dos meses de plazo a Rusia para desmantelarlo y el 23 de enero, en un intento por calmar los ánimos, Moscú presentó el arma ante medios.

El teniente general Mijail Matveevsky, jefe de las fuerzas de artillería y misiles del Ejército ruso, aseguró que se trataba de una muestra de "transparencia voluntaria" y añadió que era "necesario preservar el tratado".

¿Y las demás potencias con este tipo de misiles?

Contrario a lo que ocurría en 1980, en plena Guerra Fría, Estados Unidos y Rusia no son las únicas potencias capaces de desarrollar este tipo de armamento.

Países como Irán, Arabia Saudita, India, Corea del Norte y China cuentan con arsenales de este tipo en sus bases terrestres.

De hecho, este sábado, 2 de febrero, Teherán presentó un nuevo misil de crucero de largo alcance llamado Hoveize. La República islámica aseguró que fue fabricado dentro del país y superó todas las pruebas con éxito.

El ministro de Defensa, el general Amir Hatamí, aseguró que el Hoveize "tiene un rango de más de 1.350 kilómetros y se usa contra objetivos fijos en tierra".

Asimismo, explicó que el misil tiene una "preparación y reacción rápida, baja altitud de vuelo, alta precisión en navegación, alcance al objetivo y poder de destrucción".

Hechos como este hacen que oficiales del Gobierno estadounidense defiendan la decisión de Trump con el argumento de modernizar el arsenal de Washington.

De hecho, el mismo Trump indicó este viernes que una de las partes no puede verse limitada por el tratado mientras que la otra lo incumple.

Sin embargo, falta ver qué pasos dará la Administración con vistas globales. Washington tiene en sus manos renegociar un tratado que incluya a todas las potencias que poseen este tipo de armas o abandonar completamente el acuerdo, lo que revive los temores de volver, en un futuro próximo, a una confrontación similar a la Guerra Fría.

Con Reuters y EFE.

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