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Super Bowl LIII: Patriots y Rams se disputan el título en el show de la final del fútbol americano

El trofeo Vince Lombardi y los cascos de New England Patriots y Los Angeles Rams son exhibidos en Atlanta, el 30 de enero de 2019.
El trofeo Vince Lombardi y los cascos de New England Patriots y Los Angeles Rams son exhibidos en Atlanta, el 30 de enero de 2019. Kirby Lee, USA TODAY Sports, vía Reuters

Los equipos de New England y Los Angeles definirán en Atlanta al campeón del deporte más popular de Estados Unidos. Pero el evento va más allá: el espectáculo del medio tiempo y el impacto económico son algunos de los puntos de atención.

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Cada año, el Super Bowl, la final de la liga de fútbol americano, despierta la atención de millones de personas en Estados Unidos y en el resto del mundo. Pero la atmósfera del evento transciende lo deportivo: el tradicional espectáculo de medio tiempo, el impacto económico y las enormes cifras de audiencia televisiva son aspectos que habitualmente eclipsan lo que ocurre en el campo de juego.

Pero para New England Patriots y Los Angeles Rams solo importa imponerse en la cancha para obtener el trofeo Vince Lombardi. El del domingo 3 de febrero será un duelo plagado de condimentos, con un choque de generaciones entre los históricos Patriots –finalistas en 4 de las últimas 5 ediciones de la National League Football (NFL)- y una joven escuadra de los Rams, que buscará darle su segundo título a la franquicia en su cuarta final.

Los Patriots, la franquicia dominante del nuevo milenio se ilusiona de la mano de los históricos

Los New England Patriots –creados en 1959 en Boston y ubicados desde 1971 en Foxborough, Massachusetts- son asiduos animadores del fútbol americano desde inicios de los 2000. El equipo vivió un vuelco en su realidad tras ser adquiridos por Robert Kraft en 1994. Hasta ese momento, la franquicia solo había logrado un título de la Conferencia Americana (AFC) en 1985. Pero desde entonces, los Patriots han dominado 11 veces más la AFC (1996, 2001, 2003, 2004, 2007, 2011, 2014, 2016, 2017 y 2018) y conquistaron el Super Bowl en cinco ocasiones (2001, 2003, 2004, 2014 y 2016).

En esta temporada, obtuvo 13 victorias y 5 derrotas y alcanzó la final tras vencer en tiempo suplementario a Kansas City Chiefs por 37-31. Esto le permitió obtener el boleto al Super Bowl, en el que intentará tomarse revancha de la derrota sufrida en 2018 frente a Philadelphia Eagles.

La histórica formación de los Patriots está liderada por dos mitos vivientes del deporte más popular de Estados Unidos: Bill Belichick, desde la dirección técnica, y Tom Brady, como mariscal de campo. Para ambos, un título en el Super Bowl significaría anotarse definitivamente en los libros de historia.

En caso de lograr el título, a sus 66 años, Belichick se convertiría en el entrenador más veterano en conseguir el máximo galardón del fútbol americano y se consolidaría como el más ganador con una sexta corona.

Por su parte, un nuevo título para Brady podría poner fin a la discusión sobre si se trata del mejor jugador de la historia de la NFL. Con 41 años, al iniciar el partido ante los Rams, se convertirá en el mariscal de campo más veterano y, de lograr un sexto anillo, obtendría en soledad el registro del jugador con más títulos (hoy compartido con Chris Haley, ambos con 5 trofeos).

Los Rams, el juvenil equipo que busca definir una nueva era

Pocas finales tendrán contrastes tan marcados como la del Super Bowl LIII. Si Patriots llega a esta definición sostenido en sus históricos, Los Angeles Rams alcanzó este cruce con un equipo impulsado por su juventud, que buscará golpear la hegemonía de los Patriots y convertirse en el campeón defensor justo antes de entrar en la 100° temporada de la Liga de Fútbol Americano (NFL).

El entrenador en jefe de los Rams, Sean McVay, a sus 33 años, es el estratega más joven en dirigir un Super Bowl y, por lo tanto, también sería el más joven en ganarlo, si su equipo se impone en Atlanta.

En la misma línea, el mariscal de campo de los Rams, Jared Goff, tiene 24 años y será el cuarto más joven en ser titular en una final de fútbol americano. Y en caso de alzarse con el título, se convertirá en el segundo ganador más joven detrás de Ben Roethlisberger, de los Pittsburgh Steelers.

Y en números, la franquicia también contrasta con su rival de la final: los Rams –escuadra fundada en 1936 en Cleveland y que también tuvo un paso por St. Louis- han logrado cuatro títulos de la Conferencia Nacional (1979 y 2018 en Los Ángeles, 1999 y 2001 en St. Louis) y conquistó el Super Bowl solo una vez en 1999, como St. Louis Rams.

En la actual temporada sumó 15 victorias y solo 3 derrotas y su pase a la final llegó con polémica: venció 26-23 a New Orleans Saints en tiempo suplementario, instancia que alcanzó gracias a un fallo de los árbitros que no cobraron una infracción cuando los Saints estaban cerca de anotar y escaparse en el marcador sobre el cierre del partido.

El estadio más caro, Maroon 5 en el medio tiempo y los millones de espectadores en el mundo, otras curiosidades del Super Bowl

El estadio Mercedes Benz le permitirá a Atlanta volver a recibir un Super Bowl después de 19 años. Este escenario fue inaugurado en 2017, cuenta con cinco pisos, techo retráctil, pantalla LED de 360° y es considerado la plaza multideportiva más grande del mundo, así como el más caro dado que costó alrededor de 1600 millones de dólares.

En ese escenario futurista –que es utilizado por los Atlanta Falcons para ejercer su localía en la NFL y por Atlanta United para recibir a sus rivales en la Major League Soccer- se presentarán los Patriots y los Rams. Pero también allí desplegará su talento la banda de pop-rock Maroon 5, encargada del tradicional espectáculo de medio tiempo.

Los autores de éxitos como “Moves like Jagger” o “She will be loved” aceptaron presentarse en un escenario que habitualmente es codiciado pero este año quedó envuelto en una controversia.

Ocurre que artistas como Rihanna o Pink han rechazado actuar este año en solidaridad con el jugador Colin Kaepernick, quien se encuentra sin equipo desde 2017 tras haber protagonizado una protesta contra la violencia racial en Estados Unidos, la cual lo llevó a enfrentarse mediáticamente con el presidente Donald Trump.

En concreto, en 2016, Kaepernick, en aquel momento jugador de San Francisco 49ers, decidió arrodillarse durante la entonación del himno de Estados Unidos previo al juego como señal de protestas ante los numerosos casos de tiroteos de policías contra ciudadanos negros.

En principio, la NFL respaldó a Kaepernick frente a los cuestionamientos de, entre otros, Trump. Sin embargo, el jugador no consiguió un nuevo equipo desde 2017 y la liga instauró una normativa que obliga a los jugadores a permanecer de pie durante la canción patria estadounidense.

Para paliar esa situación, Maroon 5 buscó sumar intérpretes afroamericanos como invitados, aunque la búsqueda no fue sencilla y, recién tras varias negativas, lograron acordar la participación de los raperos Travis Scott y Big Boi.

Aun así, el escaparate será más que atractivo para Maroon 5: a las miles de personas que los verán en el estadio Mercedes Benz, se les sumarán millones de espectadores a través de las transmisiones televisivas en 180 países y casi 25 idiomas.

Los hitos de esta edición del Super Bowl también incluirán un menú económico para los fanáticos que asistan al estadio, quienes podrán comprar comidas y bebidas a precios menores que el promedio de la NFL; las apuestas abiertas en otros siete estados además de Nevada por primera vez en la historia, que generaría el doble de ganancias en el rubro en relación con el año pasado; o un intento de paliar el impacto ambiental del evento, dado que la organización ambientalista Rocky Mountain Institute (RMI) y el fabricante de cerveza Budweiser acordaron comprar los certificados de energía limpia, un mecanismo mediante el cual una empresa puede compensar la cantidad de dióxido de carbono que produce al pagarle a otra firma para que genere menos.

Con Reuters y EFE

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