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El Salvador vota en una elección presidencial que puede cambiar el rumbo político del país

Un hombre emite su voto durante la elección presidencial en San Salvador, El Salvador, el 3 de febrero de 2019.
Un hombre emite su voto durante la elección presidencial en San Salvador, El Salvador, el 3 de febrero de 2019. José Cabezas, Reuters

Los centros de votación abrieron a las 7 (hora local) y cerrarán a las 17. Más de 5,2 millones de salvadoreños están habilitados para votar. El ‘outsider’ Nayib Bukele parte como favorito y amenaza con romper el tradicional bipartidismo del país.

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A partir de las 7 (hora local), los centros de votación abrieron sus puertas en El Salvador para la celebración de las elecciones presidenciales, que definirán al mandatario del país centroamericano por los próximos 5 años.

En estos sextos comicios generales desde el fin de la guerra civil en 1992, más de 5,2 millones de salvadoreños están habilitados para asistir a las urnas y elegir al sucesor de Salvador Sánchez Cerén, el primer excomandante guerrillero que llegó a la presidencia del país y dejará el Ejecutivo el próximo 1 de junio.

Desde temprano, decenas de personas se acercaron a los centros de votación a la espera de su apertura. Los votantes tendrán tiempo hasta las 17 (hora local) para emitir sus sufragios.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Julio Olivo, llamó a los ciudadanos a votar “desde tempranas horas” con “optimismo, alegría y verdadero espíritu de patriotismo”, a la vez que garantizó que la contienda electoral será transparente.

Asimismo, buscó llevar tranquilidad a los salvadoreños, al recalcar que 23.300 policías y 15 mil soldados del Ejército se encargarán de mantener la seguridad durante los comicios.

En tanto, confirmó que esta misma noche se conocerán resultados preliminares y habrá una tendencia, pero dependerá de la celeridad con la que trabajen las autoridades electorales.

En total, las autoridades electorales habilitaron 1.595 centros de votación, distribuidos en los 14 departamentos del país.

Bukele, el candidato anti-sistema que amenaza con poner fin a casi 30 años de bipartidismo

El exalcalde de San Salvador, la capital del país, Nayib Bukele, se erigió, en la previa, como el favorito a la presidencia, según las encuestas. A sus 37 años, este empresario de ascendencia palestina, representante del partido conservador Gran Alianza para la Unidad Nacional e impulsor de un discurso anti-sistema surgió como una alternativa frente al descontento de los salvadoreños con los partidos tradicionales.

El representante del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Hugo Martínez, tendrá la difícil misión de retener la presidencia que su formación logró por primera vez en 2009.

Y el magnate de la mayor cadena de supermercados del país, Carlos Calleja, intentará devolverle a la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) el control del Ejecutivo, que perdió hace más de una década tras ostentarlo entre 1989 y 2009.

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La oferta la completa Josué Alvarado Flores, un expastor que encabeza el recientemente formado partido Vamos.

Bukele parte como el principal candidato, según las encuestas previas, a partir de un discurso sencillo y directo, que buscó atraer a los sectores populares principalmente a través de las redes sociales. Esa plataforma le valió cuestionamientos por presunta manipulación de información y, además, por su poca profundización sobre su base política.

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Los desafíos del próximo presidente frente a una población desencantada

El desencanto marcó la campaña electoral en El Salvador. La falta de soluciones frente a problemas enquistados como la violencia y la pobreza han generado el alejamiento de la gente de los partidos tradicionales. Este escenario puede repercutir en una merma de la participación y, también, en la llegada al poder de Bukele, quien aparece como la alternativa a las dos históricas formaciones gobernantes desde el final de la guerra civil en 1992.

Sea quien fuere el vencedor, tendrá fuertes desafíos que enfrentar. El principal es la inseguridad. El Salvador es uno de los países más violentos del mundo con una tasa de homicidios de 51 por cada 100 mil habitantes y está acosado por las pandillas, que registraron 3340 asesinatos en 2018.

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La otra gran preocupación es el combate de la pobreza. Un poco más del 30 por ciento de los 6,6 millones de habitantes de El Salvador vive por debajo del umbral de la pobreza. La falta de empleo y el escaso poder de compra del salario mínimo ponen aún más en jaque a las clases trabajadoras.

La inversión en educación, el combate de la corrupción y el desarrollo de la infraestructura serán otros de los aspectos que tendrá que enfrentar el sucesor de Sánchez Cerén.

Con EFE y AFP

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