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República Centroafricana: el gobierno y 14 grupos rebeldes alcanzan un acuerdo de paz

Restos de municiones después del intercambio de disparos entre las fuerzas de la ONU de MINUSCA junto con las fuerzas de seguridad de África Central, contra el grupo armado liderado por Nimery Matar Djamous, en el barrio PK5 en Bangui, el 9 de abril de 2018.
Restos de municiones después del intercambio de disparos entre las fuerzas de la ONU de MINUSCA junto con las fuerzas de seguridad de África Central, contra el grupo armado liderado por Nimery Matar Djamous, en el barrio PK5 en Bangui, el 9 de abril de 2018. Florent Vergnes, AFP, foto de archivo

Tras más de una semana de diálogos en Jartum, los representantes de las partes en conflicto definieron un pacto para poner fin a más de cinco años de violencia entre musulmanes y cristianos en el país. Es el séptimo pacto desde 2012.

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El gobierno de la República Centroafricana y los 14 grupos armados del país alcanzaron un acuerdo de paz para terminar con más de cinco años de violencia sectaria entre musulmanes y cristianos, tras más de una semana de diálogos en Jartum, capital de Sudán, bajo el auspicio de la Unión Africana (UA) y la Organización de Naciones Unidas.

El borrador del pacto fue sellado el sábado 2 de febrero y la firma del acuerdo se realiza este domingo 3 de febrero en Jartum, con la presencia del presidente sudanés, Omar al Bashir, y del mandatario centroafricano, Faustin Archange Touadéra. El texto será ratificado en Bangui, la capital centro africana, “en unos días”, según especificó el gobierno.

El acuerdo representa un avance en las intenciones del retorno de la paz a un país golpeado por el conflicto armado iniciado en diciembre de 2012, que ha provocado miles de muertos y más de un millón de desplazados internos, así como la huida al exterior de alrededor de 570 mil personas.

Pero el desafío para este nuevo pacto será su implementación efectiva y exitosa. Ocurre que este acuerdo es el séptimo firmado desde 2012 y, todas las iniciativas anteriores han fracasado en su intento de llevar estabilidad al país.

El diálogo de Jartum, preparado desde julio de 2017 por la UA y apoyado por los socios principales del gobierno centroafricano, buscó ser más ambicioso que las iniciativas anteriores. Así, la mesa de diálogo contó con representantes de los 14 grupos armados del país y del Ejecutivo de Bangui.

Una buena señal fue que tanto el gobierno centroafricano como portavoces de los grupos rebeldes ratificaron el acuerdo después del anuncio.

El comisionado de la Unión Africana para la Paz y la Seguridad, Smail Chergui, celebró el pacto alcanzado en Jartum y sostuvo que la medida permitirá “al pueblo centroafricano incluirse en el camino de la reconciliación, la concordia y el desarrollo”.

La amnistía general, un aspecto a resolver

Más allá de los anuncios, los detalles del acuerdo aún no salieron a la luz. Según explicó el ministro de Estado de Exteriores sudanés, Ata al Manan Bajit, a la agencia EFE, las partes alcanzaron un pacto “completo” en “la distribución del poder y el periodo de la justicia transicional”.

Sin embargo, el punto más conflictivo, una amnistía general en el país, quedó en suspenso. En rueda de prensa, el director de la Administración de África en el Ministerio de Exteriores de la República Centroafricana, Mohamed Yusuf, apuntó que se ha optado por “estudiar” esa medida una vez que se implemente la paz y la estabilidad en el país africano.

Bajo la presión de sus socios occidentales, el Ejecutivo de Bangui se resiste a dar una amnistía a los líderes de la guerra, a quienes se les acusa de ser responsables de crímenes de guerra y contra la humanidad. Muchos de ellos están bajo sanciones de la ONU, observados en informes por violaciones de derechos humanos o con órdenes de arresto en su contra.

Una alternativa que están valorando las partes es que los acusados sean juzgados en el el ya operativo Tribunal Penal Especial de Bangui, creado en 2003, pero de actividad limitada.

En tanto, según informó la agencia AFP, los grupos armados también exigieron la “disolución” del actual gobierno y la “formación” de un nuevo Ejecutivo de transición, del cual el primer ministro sería de sus filas. También exigieron el establecimiento de patrullas conjuntas con las Fuerzas Armadas de África Central (FACA) para asegurar el territorio que está en gran parte bajo su control.

La violencia no cesó a pesar de los diálogos de paz

A la par del inicio del diálogo de paz en Jartum el 24 de enero, se registraron algunos episodios de violencia en República Centroafricana.

Uno de los principales grupos armados, la Unidad de Paz de África Central (UPC), ha liderado varios ataques en la prefectura de Ouaka, en el centro del país. Un miembro de esa formación, en estado de ebriedad, abrió fuego la noche anterior al inicio de las conversaciones y mató a 18 personas en Ippy, según confirmó la ONU. El perpetrador del ataque fue asesinado el jueves por el líder local de la UPC. La ONU también informó sobre ataques en Bambari y en el eje Bambari-Tagbara, atribuidos al mismo grupo.

La estabilidad en República Centroafricana ha sido un desafío desde su independencia de Francia en 1960. Esta nación es rica en diamantes, oro y uranio y los grupos armados han luchado históricamente por el control de esas riquezas y se han enfrentado regularmente a los 12 mil oficiales de la Misión de la ONU en África Central (Minusca).

El conflicto más reciente se desató en 2013, cuando los rebeldes musulmanes del grupo Séléka derrocaron al presidente François Bozizé, tomando el poder en un país de mayoría cristiana.

Una banda conformada mayormente por milicias cristianas, denominada los anti-Balaka, se alzó para contrarrestar a los Séléka. La ola de violencia sectaria ha dejado miles de muertos y provocó que millones de personas se desplazaran dentro del territorio, mientras que unas 570 mil personas huyeron del país.
La elección de Faustin Archange Touadéra como presidente en febrero de 2016 pretendía calmar el conflicto, pero su gobierno ha tenido muchos problemas para controlar a los rebeldes en las zonas alejadas de Bangui.

En tanto, el 19 de junio de 2018, el Ejecutivo centroafricano y trece de los catorce grupos armados activos en el país habían cerrado un acuerdo para un cese al fuego y la representación política de las milicias, pero un día después se registraron nuevos combates que dejaron un centenar de muertos.

Por eso, desde agosto de 2018, en Jartum, se llevaron a cabo distintas series de reuniones con diversos grupos armados hasta llegar al acuerdo alcanzado este fin de semana.

Según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, en 2019, 2,9 millones de personas, más de la mitad de ellas niños, necesitarán asistencia humanitaria, lo que representa más del 63 % de una población de 4,6 millones.

Con AFP y EFE

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