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El efecto Facebook en sus 15 años de existencia

France 24

El 4 de febrero de 2004, el estudiante de la Universidad de Harvard, Mark Zuckerberg, lanzó la red social Facebook junto a sus compañeros de habitación. Quince años después, la plataforma es la más popular en el mundo.

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La historia de la red social más grande y más utilizada en el mundo empezó en 2004. Mark Zuckerberg, junto a Dustin Moskovitz, Andrew McCollum, Chris Hughes y Eduardo Saverin lanzaron una página virtual para conectar a los estudiantes de su universidad.

La plataforma, lanzada bajo el nombre de Thefacebook, se centraba en la vida de los estudiantes de la Universidad de Harvard, a partir de la publicación de una foto de perfil e información básica. Una especie de anuario.

La popularidad de la nueva página empezó a crecer y, poco a poco, estudiantes de otras universidades (Columbia, Stanford y Yale) comenzaron a crear cuentas. Para finales de 2004, Thefacebook alcanzó el millón de usuarios.

A mediados de 2005, Zuckerberg y sus amigos se dieron cuenta de que el 85% de los estudiantes registrados utilizaban la página y el 60% la visitaban a diario.

En 2006, el nombre cambió a Facebook. En septiembre de ese mismo año, la empresa decidió expandirse, permitiendo el acceso a cualquier usuario de Internet. Dejó de ser entonces una red social reservada a los estudiantes de las mejores universidades estadounidenses, para convertirse en un espacio en el que cualquier persona mayor de 13 años, con una cuenta de correo electrónico, podía inscribirse.

Datos personales: la mina de oro de Facebook

Nadie puede negar que la invención de Mark Zuckerberg cambió definitivamente la manera de relacionarnos con la gente.

Facebook es una vitrina que ofrece de todo: ponernos en contacto con amigos y familiares, compartir nuestra vida y opiniones a partir de nuestras publicaciones; también es un espacio para la publicidad de productos, programas educativos, aplicaciones. En definitiva, es una gran máquina de hacer dinero gracias a la venta de espacios publicitarios.

Sin embargo, no es un secreto que su modelo de negocios está basado también en una mina de oro: la información personal de sus usuarios. Según Carlos Cortés, fundador de la organización colombiana Linterna Verde, Internet y Sociedad, en materia de datos personales, se puede hacer una analogía con la economía extractiva del petróleo o la minería. Es decir, Facebook extrae la información personal de los usuarios para fines comerciales.

Cortés afirma que el producto principal de dicha plataforma somos nosotros mismos y nuestros datos personales. Pero esto no es tan evidente para el usuario, sobre todo, cuando Facebook se presenta como un servicio 'gratuito'.

Los dos mayores escándalos relacionados con extracción de datos de usuarios de Facebook son el Russiagate y Cambridge Analytica. El primero fue llamado así a raíz de la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016. Cuentas falsas fueron creadas en esta plataforma, y otras redes sociales, para difundir mentiras y noticias falsas con el fin de beneficiar la campaña de Donald Trump.

Por su parte, Cambridge Analytica fue la consultora inglesa que utilizó la información personal de millones de usuarios de Facebook con el fin de intentar manipular su opinión durante las presidenciales estadounidenses de 2016. Ellos crearon una aplicación con un test de personalidad en la plataforma de la red socia. Los usuarios la descargaban y de esta forma la consultora se apoderaba de sus datos personales y los de sus contactos. Teniendo esta información, Cambridge Analytica creó anuncios en Facebook afines a los gustos políticos de esas personas.

Según Johana Faliero, abogada especialista en protección de datos y derecho informático, el caso de Cambridge Analytica es una "práctica abusiva por parte de la industria de procesamiento de datos, contraria a todas las regulaciones existentes y actualmente vigentes en materia de protección de datos personales".

Una reputación en declive, salvada por los tentáculos de Facebook

En 2012, Mark Zuckerberg compró la red social Instagram por un valor de mil millones de dólares. Más tarde, en 2014, se apropió de la aplicación de mensajería Whatsapp, por la que pagó 22.000 millones de dólares.

Hoy en día, Facebook es una empresa con 35.500 empleados y cuenta con más de 1.500 millones de usuarios activos diarios que le dejaron jugosas ganancias en 2018, uno de sus mejores años. Sus beneficios netos fueron de más de 22.000 millones de dólares, un incremento del 39% respecto a 2017.

El apetito de Zuckerberg por controlar las redes sociales es grande. Recientemente anunció la integración, antes de diciembre de 2020, de Facebook Messenger, Whatsapp e Instagram en una sola aplicación.

Pero, por más esfuerzos que haga Facebook para expandirse y ofrecer nuevas opciones a la gente, los escándalos mencionados se han encargado de dañar su buena fama. A esto se suma una red social invadida de información falsa, discursos de odio y campañas de desprestigio que han terminado en la muerte de personas inocentes en algunos países.

En 2018, los máximos representantes de Facebook, así como de Twitter y Google (el gran ausente), fueron citados en el Congreso de Estados Unidos para rendir cuentas y explicar de qué manera están luchando contra las ‘fake news’. Sheryl Sandberg, la número dos de Facebook, aseguró en septiembre de 2018 que la plataforma está limitando la difusión de noticias falsas con el cierre de cuentas engañosas y advertencias a los usuarios.

A pesar de que las ‘fake news’, la violación de la privacidad y la seguridad en línea se han puesto en la agenda pública, realmente se ha hecho poco al respecto. El Reglamento General de Protección de Datos, régimen implantado por la Unión Europea, es uno de los adelantos en materia legislativa que ofrece derechos digitales a sus ciudadanos, en tiempos en que los datos personales hacen parte de la economía digital y del capitalismo de la vigilancia.

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