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La potencia desenfrenada de los gigantes de Internet

Representación artística de flujos de datos de Internet, realizado por 'Future Cities Catapult' y 'Tekja' en el marco del evento 'Big Bang Data', en Londres, Reino Unido, el 2 de diciembre de 2015.
Representación artística de flujos de datos de Internet, realizado por 'Future Cities Catapult' y 'Tekja' en el marco del evento 'Big Bang Data', en Londres, Reino Unido, el 2 de diciembre de 2015. Justin Tallis / AFP

Mientras que en 15 años de existencia Facebook ya cuenta con casi el tercio de la humanidad dentro de sus usuarios, las otras multinacionales prevalentes en la nube —como Google, Amazon, Apple o Microsoft— consolidaron también su influencia.

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En 2018, Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft  los GAFAM  generaron unos 792.000 millones de dólares en ingresos, lo cual representa una suma superior al Producto Interno Bruto (PIB, la riqueza de la nación) de Arabia Saudita y casi el triple de un país como Perú.

Son prácticamente los dueños del mundo digital que nos rodea. Están presentes en el día a día de cada uno, en el momento de interactuar con un amigo o un simple contacto, para ubicarse en la calle, buscar información o comprar en línea.

Los GAFAM serán el motor de la llamada Cuarta Revolución Industrial, una especie de fusión entre las altas tecnologías, como por ejemplo la inteligencia artificial, y los componentes de la industria clásica; el giro del siglo XXI que supondría la transformación de las economías del mundo.

La gasolina de ese motor es el ‘Big Data’, los macrodatos. Un amontonamiento de información presente en Internet que suscita la particular atención de muchas multinacionales. Estos se producen desde los mismos usuarios, cuando realizamos una búsqueda en Google, cuando definimos nuestros gustos en Facebook o cuando usamos cualquier servicio de alguna de estas plataformas, que son gratis pero no sin costo.

Los datos: la mina de oro de las multinacionales de la tecnología

Ubicación, comportamiento del consumidor, ritmos de vida, hasta creencias religiosas y políticas, ningún dato escapa a los GAFAM, que supieron erigirlos en un sustento económico. Conocer los hechos y gestos de miles de millones de internautas es la principal ventaja estratégica de estas empresas, pero también una de sus principales fuentes de ingreso. Los anunciantes, los expertos en mercadeo y los diversos pesos pesados de ese sector son muy aficionados a esta clase de información y concentraron en buena medida sus inversiones en estas plataformas.

Al suscribirse a uno de estos servicios, el usuario se somete a los ‘términos de uso’, aunque pocos se atreven a leerlos. Son los respectivos reglamentos de los sitios que incluyen la cuestión del manejo de los datos y la promesa de hacer un uso adecuado de estos. No obstante, compromete únicamente a la firma que los redacta, que queda como juez y parte.

Mark Zuckerberg, el fundador y director de Facebook, durante su audiencia ante el Senado de Estados Unidos, en pleno escándalo de filtración de los datos de millones de usuarios de su plataforma, el 10 de abril de 2018, en Washington.
Mark Zuckerberg, el fundador y director de Facebook, durante su audiencia ante el Senado de Estados Unidos, en pleno escándalo de filtración de los datos de millones de usuarios de su plataforma, el 10 de abril de 2018, en Washington. Brendan Smialowski / AFP

El escándalo ‘Cambridge Analytica’ que sacudió a Facebook es una ilustración de este fenómeno. La red social colaboró con una consultora que comprometió los datos de 87 millones de usuarios en 2016, en plena coyuntura de campaña electoral en Estados Unidos.

Uso indebido de la información de potenciales votantes para un bando u otro, pero también abundancia de las noticias falsas en Internet, que pueden comprometer un escrutinio: la gestión de las problemáticas de privacidad han empezado a preocupar a las autoridades de varios países.

Cuerda floja entre avance tecnológico y libertades individuales

En mayo de 2018, la Unión Europea instauró una nueva norma con el propósito de facilitar la protección de los datos personales en su territorio "con independencia de dónde - las empresas - tengan su sede". Un texto precursor que prohíbe que un servicio sea remunerado a través de datos personales. En el centro de las inquietudes, está el consentimiento y el entendimiento del usuario sobre qué uso concreto se hace con su información.

La organización francesa la Quadrature du Net, pionera en el tema de la protección de datos, denunció ante la justicia gala a Apple, Google y Facebook, argumentando que estos gigantes de la nube "cobran sus servicios con nuestras libertades".

En el comunicado que explica sus motivaciones para dirigirse en contra de la corporación de Mark Zuckerberg, la ONG explica que a partir del momento en el que la plataforma tenga a su disposición "quiénes somos, nuestras envidias, nuestros temores, nuestro modo de vida y nuestras debilidades, tiene cancha libre para proponernos mensajes bajo formato más idóneo, en el preciso momento en el cual existan las mejores condiciones para influenciar nuestra voluntad".

Los activistas recuerdan además que Facebook se otorga el derecho de usar nuestros contenidos, tanto públicos como los que están dentro de los mensajes privados, o incluso las características de los aparatos que usamos.

En cuanto a Google, la Quadrature du Net denuncia un "rastreo ilegal" de la actividad de sus usuarios. Gracias a unos elementos llamados 'cookies', el motor de búsqueda documenta la navegación de los usuarios "sin su aprobación". A raíz de la presentación de estos cargos, la Comisión Nacional de Informática y de las Libertades de Francia impuso una multa de 50 millones de euros a Google.

En el mundo de los medios de comunicación también surgieron debates acerca de los GAFAM. Sammy Ketz, excorresponsal de guerra para la agencia de noticias AFP, hizo pública su denuncia en una columna acerca del peso de estos sobre las salas de redacción y abogó a favor de una mayor protección de los derechos de autores. "Los gigantes de Internet capturan de forma gratuita el contenido editorial y, como resultado, generan ingresos publicitarios". Añadió que, "Facebook y Google no emplean a ningún periodista y no producen ningún contenido editorial, pero son pagados por la publicidad asociada con el contenido que producen los periodistas".

Muchos beneficios pero pocos impuestos para los GAFAM

Al tiempo que crece la preocupación acerca del uso de los datos personales, el mismo monopolio de los GAFAM ha sido señalado. En julio pasado, la Comisión Europea impuso una sanción financiera récord de 4.343 millones de euros por "prácticas ilegales para establecer su posición dominante en el mercado". En el blanco del Ejecutivo europeo estaban los aparatos móviles Android con los cuales resulta imposible eludir a Google.

Un monopolio que se traduce por la presencia transnacional de estas empresas, que reactivó también la cuestión de los impuestos que cobran a los diferentes Estados. En 2015, Amazon pagó tan solo 1,7 millones de euros a la hacienda francesa de los 1.000 millones de euros que declaró en volumen de negocios, muy lejos del 33,33% que tienen teóricamente que pagar las empresas presentes en Francia.

Los GAFAM han demostrado su gran capacidad de armar esquemas financieros, legales en su mayoría, para pagar la menor cantidad posible de impuestos. En el caso de Europa, suelen concentrar sus actividades en países con políticas fiscales ventajosas, como Irlanda o los Países Bajos, con el fin de minimizar lo que deben por sus actividades reales. De esta manera, en 2016, Alphabet Inc., la empresa matriz de Google, envió desde su sede de Ámsterdam unos 15.900 millones de euros rumbo a Bermudas, un paraíso fiscal.

El stand de Baidu, el motor de búsqueda chino, señalado por tener someterse a la censura del Gobierno, en la Feria Internacional de Tecnología de Shanghai, el 3 de mayo de 2016.
El stand de Baidu, el motor de búsqueda chino, señalado por tener someterse a la censura del Gobierno, en la Feria Internacional de Tecnología de Shanghai, el 3 de mayo de 2016. STR/AFP

Frente a estos potenciales ingresos que se esfuman, varios Gobiernos tratan de responder. Mientras París impuso una nueva tasa a este tipo de multinacionales desde el 1 de enero, la UE también busca implementar este tipo de medida, al igual que los 127 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Por otra parte, no se puede hablar de los gigantes de Internet sin mencionar a China. El país asiático impulsó el notable despliegue de los BATX, acrónimo que designa a Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi, empresas que ofrecen los mismos servicios que los GAFAM, en algunos casos con más usuarios y más beneficios. La concepción china de la red toma importancia. Un modelo que preocupa debido al control social que ha planteado instaurar el Estado chino. Un uso de Internet tintado de autoritarismo que gana terreno fuera de China.

Libertades individuales, protección de datos, antojos de las autoridades por monitorear a sus ciudadanos: son los propios usuarios de la nube los que deberán protegerse para enfrentar los desafíos que se presentan. Algunos Gobiernos ya comprobaron su capacidad de espiar y recolectar ilícitamente datos a gran escala.

En un momento en el que se avecinan los taxis sin conductores, las entregas de pedidos hechos en la red con drones y de otros diversos avances tecnológicos, las legislaciones nacionales no pueden continuar demorando en regular a los gigantes de Internet.

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