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Estados Unidos vs. China: el comercio es lo de menos

Varios países han expresado preocupación por los riesgos que implican los servicios de Huawei, aunque no hay evidencia en su contra.
Varios países han expresado preocupación por los riesgos que implican los servicios de Huawei, aunque no hay evidencia en su contra. France 24

Mientras ambos países discuten una salida a la guerra arancelaria que libraron en el 2018, la disputa por el liderazgo tecnológico es la verdadera lucha entre ambas potencias.

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Según la descripción de Martin Wolf, editor jefe del 'Financial Times', Huawei es "el portaestandarte de las ambiciones tecnológicas chinas a nivel internacional". Por eso, el arresto de su directora financiera e hija del fundador, Meng Wanzhou, en Canadá, por petición de Estados Unidos, y la posterior imputación de cargos contra Meng y la empresa, muy difícilmente serán hechos ignorados en un potencial acuerdo entre China y Estados Unidos para poner fin a la guerra comercial.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos asegura que Huawei Device Co Ltd y Huawei Device USA Inc cometieron fraude electrónico y obstruyeron la justicia al robar tecnología de la empresa T-Mobile para probar la durabilidad de los smartphones. En concreto, T-Mobile había acusado a Huawei de robar una tecnología llamada 'Tappy', que simulaba movimientos de los dedos humanos. La empresa china dijo que ambas compañías habían resuelto sus diferencias en 2017.

Meng, que deberá comparecer ante una audiencia de extradición en marzo, fue acusada de fraude bancario y otros delitos relacionados con violaciones a las sanciones que Estados Unidos impuso a Irán.

Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija del fundador, fue arrestada en Canadá, por petición de Estados Unidos, por supuestas violaciones de las sanciones a Irán. AFP

Aunque no fue acusado formalmente, Ren Zhengfei, padre de Meng y fundador de Huawei, fue mencionado en la presentación de cargos. Según los documentos de acusación, Ren, identificado como "Individuo 1", habría dado un testimonio falso a agentes del FBI en el 2007, cuando aseguró que Huawei no violaba ninguna ley de exportación de Estados Unidos ni negociaba directamente con empresas iraníes.

Según afirmó el fiscal general de Estados Unidos, Matthew Whitaker, durante la imputación de cargos contra Huawei, "la presunta actividad criminal que contiene esta acusación se remonta al menos 10 años atrás y va hasta lo más alto de la compañía".

La Administración Trump atacó de frente a Huawei, pero la inquietud de Estados Unidos viene de tiempo atrás

La preocupación de Estados Unidos por Huawei no es nueva. A finales del 2012, un informe de la comisión de información del Congreso pedía que se le excluyera de contratos públicos junto con otra empresa china, ZTE. El reporte aseguraba que las tecnologías de estas firmas podían ser utilizadas contra la seguridad de Estados Unidos y señalaba que Huawei "no cooperó totalmente con su investigación y era reticente a explicar sus relaciones con el gobierno chino".

En diciembre de 2017 el Congreso volvió a advertir que la tecnología de Huawei constituía "una amenaza para la seguridad" de Estados Unidos. El 27 de marzo del 2018 el Gobierno publicó el Informe Especial de la Sección 301 sobre China, por no proteger los derechos de propiedad intelectual y negar el acceso al mercado a las innovaciones de Estados Unidos. En agosto, el presidente Donald Trump confirmó a militares y responsables del Gobierno la prohibición de utilizar equipos construidos por Huawei.

El pasado de Ren Zhengfei genera inquietud acerca de su cercanía con el Gobierno chino. El ingeniero de 74 años se unió al Ejército chino durante los años de la Revolución Cultural de Mao Zedong. En 1978, su talento le valió un lugar en el Partido Comunista, y en 1982 fue elegido como representante del 12 Congreso Nacional del Partido.

En 1987 y con tan solo 5.600 dólares, Ren fundó Huawei. Actualmente, la empresa es un gigante que opera en 170 países y emplea a 180.000 personas. El año pasado vendió 206 millones de teléfonos inteligentes y sus ingresos ascendieron a 100.000 millones de dólares. Pero tal vez su mayor logro, y a la vez la causa de la preocupación estadounidense, es su liderazgo en la implementación de infraestructura para la tecnología 5G.

¿Es necesaria la evidencia para 'condenar' a Huawei?

A pesar de los temores, advertencias y recientes acusaciones contra Huawei, no existe, por ahora, evidencia de que la empresa china realice labores de espionaje o atente contra la seguridad de algún país. Aun así, el Gobierno de Estados Unidos ha restringido la actividad de Huawei en ese país y lanzó una campaña agresiva para convencer a sus aliados de hacer lo mismo.

De acuerdo con John Gapper, editor del 'Financial Times', no es necesario que exista la evidencia. "El problema es estructural, no ético. No importa cuán confiable sea la familia Ren, Huawei no tendría más remedio que obedecer si el Partido se lo pidiera". "La ley de inteligencia de China de 2017 (…) permite que el aparato de seguridad no solo espíe a sus ciudadanos, sino que exija cooperación a nivel mundial", sostiene.

Steve Mnuchin, secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, dijo que el caso Huawei es un asunto aparte de la negociación comercial con China. Jim Young/Reuters

El economista de la Universidad de Columbia, Jeffrey D. Sachs, critica esta postura de condenar a la empresa, aunque no se pueda probar su culpabilidad. Afirma además que la petición de arresto y extradición de Meng Wanzhou es una provocación al Gobierno chino y los empresarios de ese país.

Sachs señala que "Estados Unidos rara vez arresta a empresarios, estadounidenses o extranjeros, por supuestos crímenes cometidos por sus compañías" y enumera más de veinte empresas que han pagado multas por violar sanciones impuestas por Estados Unidos, sin que ninguno de sus directivos haya sido arrestado.

"De manera bastante transparente, las acciones de Estados Unidos contra Meng son en realidad parte de un plan mayor de la Administración de Trump para socavar la economía china mediante la imposición de aranceles, cerrando los mercados de Occidente a las exportaciones de alta tecnología china y bloqueando las compras chinas de las compañías tecnológicas de Estados Unidos y Europa. Se puede decir, sin exagerar, que hace parte de una guerra económica con China, una guerra bastante temeraria", concluye Sachs.

Enrique Dussel Peters, economista y coordinador del Centro de estudios China México de la UNAM, coincide en que el trato que Estados Unidos le ha dado a Huawei es "muy discrecional" y se refirió a un sentimiento "anti-chino" en Estados Unidos.

Afirmó, en entrevista con France24, que "Huawei es tal vez la empresa más sofisticada en términos tecnológicos, líder en su rubro y que está causando estragos con su competencia en Estados Unidos. Es un golpe simbólico muy certero".

Oceanía y Japón le cierran las puertas a Huawei, Alemania "necesita pruebas"

Son varios los países que han restringido las operaciones de Huawei por temor a que su seguridad sea vulnerada. En 2012, Australia le prohibió a Huawei presentar una oferta para el programa nacional de banda ancha y en 2018 la excluyó del plan de desarrollo del 5G asegurando que el hecho de que los proveedores sean “susceptibles de estar sometidos a decisiones extrajudiciales de un gobierno extranjero” constituye un riesgo para la seguridad.

Nueva Zelanda, citando incompatibilidad tecnológica y Japón, para evitar "fugas de información", también le cerraron el paso a Huawei el año pasado. En diciembre, la agencia de ciberseguridad checa hizo una advertencia sobre el uso de equipo y programas de Huawei. Afirmó que "las leyes chinas imponen a las compañías privadas con sede en China cooperar con los servicios de información".

Robert Long sostiene un cartel pidiendo la liberación de Meng Wanzhou, afuera del tribunal donde se realiza la audiencia, en Canadá. Lindsey Wasson/Reuters

A mediados de enero, un empleado de Huawei en Polonia fue detenido, acusado de espionaje para Beijing. La compañía despidió al funcionario sin hacer mayor ruido, mientras que el Gobierno polaco anunció que está realizando un inventario de los equipos de Huawei.

Reino Unido, Francia y Noruega son otros países que han expresado su preocupación por el riesgo que puede implicar Huawei. En Alemania, el organismo de cibercriminalidad señaló que "para tomar decisiones tan serias como un boicot se necesitan pruebas"

Por su parte, la Deutsche Telekom, una de las empresas de telecomunicaciones más grandes de Europa declaró que "se toma muy en serio el debate global alrededor de la seguridad del equipo de red chino. Tenemos una estrategia de vendedores múltiples para nuestro equipo de red. Sin embargo, estamos replanteando nuestra estrategia de compras".

Según un reporte interno conocido por 'Bloomberg' la empresa alemana teme que Europa quede rezagada en la instalación de la próxima generación de redes inalámbricas si los gobiernos vetan a Huawei.

Una competencia geoestratégica que va más allá de los aranceles

Mientras avanza la campaña de desprestigio contra Huawei, la empresa de Ren Zhengfei busca llamar la atención a sus avances tecnológicos. A finales de enero presentó sus chips de generación 5G y se prepara para lanzar smartphones con esa misma tecnología en la Conferencia mundial de móviles de Barcelona.

Huawei ha invertido miles de millones de dólares para estar a la vanguardia del 5G, que promete transferencias casi instantáneas de información pesada y permitirá la conectividad de todo tipo de dispositivos, entre ellos vehículos autónomos y otros productos de consumo. Los principales competidores de Huawei son la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia.

El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron una tregua comercial durante su encuentro en el marco del G20 en Buenos Aires, el 1 de diciembre de 2018. Kevin Lamarque/Reuters

El caso de Huawei es tan solo una muestra del reto que plantea China para el mundo. Sin embargo, dado el nivel de integración de China a la economía global y el avance de sus compañías, un boicot como el que plantea Estados Unidos podría ser la peor opción. Según Martin Wolf, "la hostilidad generalizada dirigida a China pudiera ser mucho más disruptiva que la guerra fría".

En cambio, Wolf plantea que la negociación con una potencia que tiene un modelo diferente al occidental requiere de un acuerdo global, en el sistema de reglas existente. "Lo que realmente se necesita para evitar una escalada en la tensión existente es una combinación de competencia y cooperación con una China en ascenso", asegura Wolf en su artículo ‘El reto de un mundo, dos sistemas’.

Así Estados Unidos y China lleguen a un acuerdo en materia comercial, sus diferencias y disputas en materia tecnológica y de innovación persistirán. Como lo afirma el profesor Dussel Peters, "tenemos que acostumbrarnos a una competencia hegemónica geoestratégica entre Estados Unidos y China, una competencia que va más allá de una guerra comercial".

Con Reuters y AFP

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