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Arte+France 24

Rigoberta Menchú: "El Instituto Nobel se arriesgó conmigo"

El artista, cantante y compositor austríaco André Heller entrevista a la guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz (1992) y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998).
El artista, cantante y compositor austríaco André Heller entrevista a la guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz (1992) y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1998). ARTE

La guatemalteca y ganadora del premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, manifiestó que el reconocimiento significó un cambio profundo en su vida.

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Andre Heller es un artista austriaco que ha elaborado una gran cantidad de obras. En una entrevista expresó sentir gran admiración por Rigoberta Menchú, la guatemalteca de origen maya y que fue ganadora del premio nobel de la Paz en 1992. A juicio del artista , Menchú "enseña que tiene sentido luchar y no someterse, seguir adelante para mostrar otras salidas".

Rigoberta Menchú Tum nació en la localidad de Laj Chimel, Guatemala, una pequeña población ubicada al pie de lo que define un "bosque nuboso en donde todavía coexisten la flora, la fauna, el aire y las nubes".

La defensora de los derechos humanos destaca que fue marcada por la violencia que produjo la guerra civil en Guatemala entre las décadas de 1960 y 1990. Siendo muy pequeña, sufrió la pérdida de su padre, madre y hermanos como consecuencia de ese conflicto armado.

Destaca que sus padres le enseñaron a servir a la comunidad. La guerra la obligó a exiliarse, pero ello le permitió aprender muchas cosas, entre ellas español. "Nací en un lugar donde no había escuelas, desde muy pequeña me tocó trabajar para ayudar en mi hogar, como le toca a muchas niñas de Guatemala".

"Mis convicciones por defender la dignidad humana no son una utopía"

Gracias al trabajo desarrollado para defender los derechos de los pueblos indígenas, Menchú fue acreedora del premio Nobel de la Paz en el año 1992. "El Instituto Nobel se arriesgó conmigo, yo era alguien que no se conocía, pero afortunadamente muchas personas me ayudaron", dice la descendiente de la etnia maya Quiché en Guatemala.

En la actualidad sustenta su labor en la Justicia, un elemento en el que cree firmemente. A su juicio el ser humano "puede ser generoso y humilde". También su labor está amparada en la paz, un factor que para ella no es otra cosa que un "cambio de actitud".

"Si yo puedo cambiar una actitud, entonces puedo encontrar la paz. Mis convicciones por defender la dignidad humana no son una utopía, es algo que quiero ver en los jóvenes, en los niños en los ancianos y eso es lo que quiero ver en los pueblos", agregó Menchu.

A pesar de todo su recorrido, Rigoberta Menchú sigue muy cercana a sus creencias mayas. Para ella esa comunidad ha sido forjadora de una ciencia para la vida. Una ciencia como profundo homenaje a la madre tierra y sus elementos.

"Siempre he soñado con una Universidad Maya, que pueda compartir la ciencia maya actual con toda la ciencia universal. Que pueda compartir todos los conocimientos ancestrales sobre la tierra, la salud (…) por ello me gustaría una casa de altos estudios", sostuvo.

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