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Turquía a China: el trato a los uigures “es una vergüenza para la humanidad”

Estudiantes en una clase de estudios islámicos en Xinjiang, región occidental de China, 3 de enero de 2019.
Estudiantes en una clase de estudios islámicos en Xinjiang, región occidental de China, 3 de enero de 2019. Ben Blanchard / Reuters

Turquía pidió a las autoridades chinas el cierre de los campos de detención de musulmanes uigures y los calificó de una “vergüenza para la humanidad”. China dice que son lugares de educación.

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Turquía ha asumido como parte de su política exterior la defensa de esta minoría de origen túrquico que vive en la región occidental de China, en Xinjiang.

A inicios del siglo XX los uigures se declararon como Estado independiente pero este intento se vio frenado por la China comunista desde 1949. A partir de entonces, fueron segregados y durante años, los uigures, que se han dedicado a vivir de la agricultura y el comercio, han visto un poblamiento creciente de su región por parte de chinos Han, dirigido desde Beijing.

El vocero del ministerio de Relaciones Exteriores turco, Hami Aksoy, le envió un mensaje contundente a China: “invitamos a las autoridades a respetar los derechos humanos de los uigures y a cerrar los campos de internamiento”. El gobierno turco afirma disponer de informes que hablan de muertos dentro de esas instalaciones, incluidos suicidios de personas que no pudieron soportar el maltrato.

El Gobierno turco contabiliza más de un millón de uigures bajo arresto arbitrario que han sido sometidos a tortura en campos de internamiento y prisiones. En los últimos años, Turquía ha acogido a numerosos ciudadanos uigures por dicha persecución política.

El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial expresó a finales de agosto su preocupación por la situación de los uigures, debido a que el gobierno chino ha detenido en masa a miembros de esta etnia para incluirlos en "campos de reeducación".

También, Human Rights Watch (HRW) hizo un llamamiento para que este organismo de la ONU, envíe una misión internacional a la región a investigar estos hechos de discriminación.

El Gobierno chino responde acusando a los uigures de promover una campaña violenta para independizarse. Después de los ataques a las Torre Gemelas en 2001 en Estados Unidos, China presenta a los uigures como aliados de al-Qaeda y, desde Beijing, implementan estrictas medidas de seguridad en Xinjiang, aduciendo que se trataría de evitar que la región se convierta en "la Siria de China".

Estos polémicos “campos de reeducación”, que Beijing llama "centros de educación vocacional", hacen parte de un programa social con el que el Gobierno chino afirma buscar evitar que las personas se vinculen a actos de terrorismo y puedan reintegrarse a la sociedad.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos siguen insistiendo en que los sitios son campos de "educación política", donde se envía gente por su aparente deslealtad al Gobierno y al Partido Comunista de China, suprimiendo las prácticas religiosas y culturales que entran en conflicto con la ideología comunista y la cultura Han dominante.

Esta semana, dieciséis organizaciones no gubernamentales pidieron al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que ordene una investigación sobre la supuesta detención de un millón de uigures y otras minorías musulmanas en Xinjiang.

En el mundo hay 20 millones de uigures, ubicados principalmente en Estados Unidos, Suecia, Alemania y Turquía.

Con EFE y AFP

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