Saltar al contenido principal

Brasil reabre la puerta a la criminalización de la homofobia

Imagen de archivo. Una manifestación contra el entonces candidato presidencial, Jair Bolsonaro. Sao Paulo, Brasil, el 20 de octubre de 2018.
Imagen de archivo. Una manifestación contra el entonces candidato presidencial, Jair Bolsonaro. Sao Paulo, Brasil, el 20 de octubre de 2018. Nelson Almeida / AFP

El Tribunal Federal de Brasil analiza dos procesos que solicitan la criminalización de la homofobia y de la transfobia en uno de los países que más mata a personas LGBT. Solo el año pasado 163 brasileños perdieron la vida, víctimas del prejuicio.

Anuncios

En la actualidad, en 14 estados brasileños ya existe algún tipo de sanción civil en caso de crímenes ligados a la cuestión de género, como multas o pérdida de licencia comercial. Sin embargo, el crimen de homofobia todavía no es tipificado como tal en la legislación penal del país más grande de América Latina.

En caso de agresiones contra el público LGBT, el delito es tratado jurídicamente como lesión corporal, intento de homicidio u ofensa moral, pero no es considerado un delito de odio, como acontece en muchos países latinoamericanos como Colombia, Chile y Ecuador, entre otros.

Ahora el máximo tribunal de Brasil tiene que pronunciarse sobre dos acciones legales presentadas respectivamente por el Partido Popular Socialista (PPS) y por la Asociación Brasileña de Gays, Lesbianas y Trans (ABGLT). El fallo, que debería darse a conocer en los próximos días, puede crear cierta tensión con el Ejecutivo y el Parlamento, ambos alineados con los sectores más conservadores de la sociedad.

La Iglesia evangélica considera la medida una "limitación de la libertad religiosa"

De momento, la reacción más dura ha llegado desde la Iglesia evangélica, cuyo apoyo fue fundamental para la elección de Jair Bolsonaro a la presidencia. Los evangélicos temen que se desate una caza de brujas en el caso de que la criminalización sea aprobada. El pastor y diputado, Marco Feliciano, de Podemos-SP, que en 2013 presentó un proyecto de ley para legalizar la ‘cura gay’ y que llegó a proclamar que la homosexualidad es una enfermedad, ha mostrado gran preocupación por lo que considera una “limitación de la libertad religiosa”.

Feliciano incluso ha insinuado que una decisión favorable del Supremo conllevaría la supresión de los trechos de la Biblia que reprueban la homosexualidad. “Las biblias tendrán que ser arrancadas de todos los púlpitos y librería, pues el libro condena el acto homosexual”, dijo Feliciano.

Para este representante de la ‘bancada evangélica’, el problema no es la criminalización de la violencia física y de los homicidios motivados por la cuestión de género, y sí la equivalencia de la homofobia a la legislación que criminaliza el racismo.

“¿Cómo se van a quedar los curas y los pastores que tienen la Biblia Sagrada como libro guía, que condena el acto homosexual como pecado? Además, tenemos el artículo quinto de la Constitución que dice que la libertad religiosa no se puede tocar. Es patrimonio del ser humano. En el caso de que [la criminalización] sea aprobada, puede crear inseguridad jurídica o incluso persecución religiosa, como acontece en otros países. Somos contra cualquier tipo de violencia. ¿Pero cómo medir la homofobia? ¿Es prejuicio? ¿Pero si no estoy de acuerdo, tengo prejuicios? ¿Y mi libertad de consciencia? Viene antes de cualquier otra. Esto es una mordaza”, ha afirmado Feliciano.

Un proyecto de ley sobre la criminalización de la homofobia está estancada desde 2001

Cabe destacar que el propio Jair Bolsonaro ha sido acusado por sus adversarios políticos de homofobia. De hecho, tiene un largo historial de declaraciones polémicas sobre el asunto: por ejemplo, el mandatario ha dicho preferir un hijo muerto a un hijo gay. Incluso en 2017 fue condenado por el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro a pagar una multa de 150.000 reales (unos 40.000 dólares) por pronunciarse contra los homosexuales en un programa de televisión.

A principio de esta legislatura, el activista gay Jean Wyllys se ha convertido en el primer político brasileño a refugiarse en el exilio. A finales de enero reveló que temía por su vida y que renunciaba a su acta de diputado por las numerosas amenazas recibidas tras años dedicados a la defensa de los derechos de la comunidad LGBT.

La decisión del Supremo puede marcar un antes y un después en la época más conservadora que vive Brasil desde su redemocratización. Desde septiembre, en concomitancia con el periodo electoral, el juez José Antonio Dias Toffoli, que preside el STF, ha evitado poner en la agenda temas sensibles y polémicos. Sin embargo, el PPS decidió colocar el asunto en manos de la Justicia ya que el primer proyecto de ley sobre la criminalización de la homofobia está parado en la Cámara de los Diputados desde 2001, debido a la oposición de la mayoría de los parlamentares.

A pesar de las presiones recibidas por el sector evangélico, Dias Toffoli ha optado por mantener el tema en el cronograma, pero es posible que el procedimiento sea aplazado para no desestabilizar la relación entre los tres poderes del Estado. La mayoría de loS miembros de este tribunal se inclina a considerar un crimen la homofobia y transfobia.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.