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Arte+France 24

En Siria ni en los hospitales se está a salvo de las bombas

La región de Idlib, al  noroeste de Siria, es el último territorio controlado por la oposición a Bashar al-Ásad. Está asediada por las fuerzas del régimen y sus aliados, los hospitales son a menudo punto de mira de bombardeos. Otras amenazas planean sobre el personal sanitario debido a grupos armados que siembran el terror en la región.
La región de Idlib, al noroeste de Siria, es el último territorio controlado por la oposición a Bashar al-Ásad. Está asediada por las fuerzas del régimen y sus aliados, los hospitales son a menudo punto de mira de bombardeos. Otras amenazas planean sobre el personal sanitario debido a grupos armados que siembran el terror en la región. ARTE

Ser médico en Idlib es un trabajo de altísimo riesgo. Además de estar en la mira de distintos bandos , los hospitales sufren una preocupante falta de insumos y, como si fuera poco, de personal.

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En Idlib, el último bastión rebelde sirio, la situación es volátil. Sus habitantes sienten que en cualquier momento las fuerzas de Bashar al-Asad y sus aliados tomarán lo que resta de control y que muy probablemente será un baño de sangre, la "peor tragedia humanitaria del siglo", en palabras de la ONU.

La región, bloqueada casi en su totalidad, sufre el embate de la guerra como pocas. Y entre tantos heridos y mutilados, la atención médica se convirtió en un botín de los bandos armados.

Lo sabe mejor que nadie el doctor Hussam, cirujano y director de un hospital en Idlib, que sobrevivió a un bombardeo en su lugar de trabajo en Alepo y más tarde, en Idlib, una golpiza que lo dejó al borde de la ceguera.

En el conflicto sirio el personal sufre un peligro inminente: uno de cada dos hospitales han sido destruidos en su mayoría por ataques aéreos y más de 800 personas, entre médicos y enfermeros han muerto. Antes, muchos de ellos fueron torturados.

A los médicos, como en conflictos de otras latitudes, se les acusa de auxiliar al bando contrario; por lo que se les ubica constantemente en la mira de los bandos armados, un camino al cadalso.

La Siria devastada por la guerra también sufre por falta de medicamentos e insumos. En un hospital al que Arte pudo entrar, una de las tantas preocupaciones es la falta de anestésicos… tan necesarios en una zona de conflicto. Pero además los enfermeros reportan que los monitores de ritmo cardiaco están enviando datos erróneos.

La falta de personal se suma a la larga lista de elementos en contra que tiene la noble labor del cuidado de los otros, sin olvidar que aquí llueven bombas en lugares que deberían estar protegidos y que siempre todo puede estar un poco más al límite.

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