Saltar al contenido principal
Cultura

‘Green Book’, la amistad que desafió las diferencias y el racismo en Estados Unidos

El primer drama de Peter Farrelly es una guía, un viaje por el sur de un país que en los 60 separaba a blancos de negros, a ricos de pobres, creando intolerancia. Pero la actuación de Viggo Mortensen y Mahershala Ali es tan poderosa que no importan los paisajes, ni los pianos, ni los hoteles en los que duermen separados. Solo importa el ejemplo de vida que nos dan.

Anuncios

La han llamado “road movie” (película de carretera), la han tratado de “feel-good movie” (película que te hace sentir bien), y hasta de “movie” cuya receta es un molde perfecto para Hollywood. Pero hablar así de ‘Green Book’, de Peter Farrelly, sería desmerecer una trama que hasta el último segundo da un vuelco al corazón; a ratos estallando en carcajadas, y otros rozando la conmoción.

Sus cinco nominaciones al Óscar (mejor película, montaje, guion original, actor y actor de reparto) se asientan en un relato real, protagonizado por un refinado pianista afroamericano y un rudo chófer y guardaespaldas italoamericano, que trabaja en un club de Nueva York. No tienen nada que ver, pero son los años 60 y el músico Don Shirley (Mahershala Ali) necesita de alguien como Tony “Lip” Vallelonga (Viggo Mortensen) que lo guíe y lo proteja por los estados más racistas del sur de Estados Unidos. Y es así, de la necesidad de seguridad y de la necesidad de un empleo, que nace “una amistad sin fronteras”, que se guiará por el "libro verde" destinado a los viajeros afroamericanos.

“Hace tres años me crucé en la calle con Brian Hayes Currie, que estuvo en un par de películas mías. Le dije: ‘¿en qué andas?’, y me contó que estaba escribiendo un guion, basado en el padre de un amigo. La historia era sobre un pianista, al cual su sello discográfico lo enviaba de gira por el Sur. A él lo ponía nervioso ir, así que fue al club Copacabana y contrató al guardia más duro, un italiano con educación primaria y que era racista, para llevarlo. Y pese a sus diferencias, los dos se vuelven amigos. Al escuchar la historia solo podía pensar que era broma, no creía que fuera real, pero él me aseguró que absolutamente lo era”, ha llegado a explicar Farrelly sobre el germen de esta cinta, en cuyo guion participa uno de los hijos de Tony Vallelonga, que además actúa.

Peter Farrelly, director de 'Green Book' y nominado a mejor director, posa junto a los miembros del elenco Mahershala Ali, Linda Cardellini y Viggo Mortensen en los Directors Guild Awards en Los Ángeles, California, EE. UU., el 2 de febrero de 2019.
Peter Farrelly, director de 'Green Book' y nominado a mejor director, posa junto a los miembros del elenco Mahershala Ali, Linda Cardellini y Viggo Mortensen en los Directors Guild Awards en Los Ángeles, California, EE. UU., el 2 de febrero de 2019. Mario Anzuoni / Reuters

Y es que el acierto del primer drama de Farrelly, reconocido por comedias como ‘There’s Something About Mary’ o ‘Dumb and Dumber’, es que el problema interracial de su historia sigue vigente, pero no nos señalaría, incluso no nos avergonzaría, si no fuera por las actuaciones tan poderosas de Mortensen y Ali, que se han tragado el espíritu de estos dos históricos compañeros.

Les pasa de todo: en los restaurantes, en las tiendas, en los hoteles y hasta cuando se les pincha una rueda. Sin embargo, los escenarios sesenteros se ven desplazados por los conflictos identitarios que padecen en su interior. Mientras Shirley/Ali vive en contradicción por ser un negro culto que no ha aprendido de sus raíces ni de la cultura de los afroamericanos; Tony Lip/Mortensen es un migrante que es más negro que su colega que toca a Chopin, pero que se reeduca gracias a él. Los prejuicios caen, las riñas se diluyen, y al final, ‘Green Book’, deja una carta de tolerancia y amor por todas las culturas.

En esta crónica también hablamos de ‘Factum Arte’, un taller que hace uso de la tecnología para crear obras de arte y reconstruirlas, a petición de artistas, países y museos; indagamos algunas cintas de la Berlinale 2019, que sigue apostando por el cine comprometido; conocemos la historia del profesor y trompetista John Daversa que se alzó con tres Grammy por un disco hecho con 53 jóvenes migrantes; y en la semana de San Valentín nos ablandamos con una anti-comedia romántica protagonizada por Rebel Wilson.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.