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Los Observadores

Boost, la droga que causa estragos en Burundi

En esta edición de Los Observadores, conoceremos la campaña que desarrolló un colectivo de blogueros en Burundi para alejar a la población del consumo de Boost, una droga que está afectando a decenas de ciudadanos. Por otro lado, veremos la violencia que se desata en la ciudad de Dakar mientras se desarrollan eventos deportivos. Finalmente, en Sudán, revisaremos cómo opositores al sistema de gobierno diseñan nuevos objetos a partir de los desechos de las bombas lacrimógenas.

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En Burundi ha aumentado el consumo de Boost, una droga elaborada a partir de la extracción de heroína y usada en productos como somníferos, antiinflamatorios y paracetamol. Yaga es el nombre de un colectivo de blogueros en ese país al que pertenece nuestro observador, Armel Uwikunze. Preocupados por la situación, crearon una campaña de sensibilización en el año 2018 con la etiqueta #BurundiSinBoost.

“Decidimos realizar una serie de artículos informativos para sensibilizar. Recolectamos testimonios, entrevistamos a especialistas, hicimos investigaciones (…) Logramos que antiguos consumidores de esta droga visitaran colegios para contestar a las preguntas de los estudiantes sobre si era posible curarse del consumo de Boost”, dijo Uwikunze.

Este observador realizó un mini documental llamado 'Cartas de un adicto', el cual ya cuenta con más de 38 mil vistas. La producción busca alertar sobre los peligros de consumir ese producto. Y, como tanto Uwikunze como su colectivo desean ir más lejos, con la ayuda de ex consumidores trabajan para la creación del primer centro de rehabilitación en Burundi.

Dakar, afectada por la violencia en las competencias deportivas

La lucha senegalesa es el segundo evento más seguido en Senegal después de fútbol. El 13 de enero, durante el desarrollo de un combate entre dos estrellas de esta disciplina, se registraron diversos hechos de violencia en los que una mujer fue agredida.

Estos eventos no son aislados. De acuerdo con el Comité Nacional de Gestión de la Lucha Senegalesa, estos incidentes son provocados por delincuentes y algunos forman parte de los grupos de seguidores del deporte. Según nuestro observador en la zona, Abdoulahi Ndour, la situación es compleja para quienes viven en cercanías al estadio.

“Esta violencia siempre ha existido, pero ha ido en aumento durante los últimos años. Los habitantes de los barrios viven en una paranoia profunda, todos saben que cuando hay un combate habrá amenaza de agresión. Por eso, cuando hay luchas los habitantes del barrio se quedan en sus casas”, expresó Ndour.

Nuestro observador señala que es importante que la Policía refuerce la seguridad cuando hay este tipo de eventos. Por otro lado, un colectivo de aficionados a la lucha realiza acciones de sensibilización para evitar ese tipo de hechos violentos.

Reciclaje para rechazar la violencia

Durante diciembre de 2018, se desarrollaron en Sudán protestas en contra del actual presidente del país Omar al-Bashir, quien está en el poder desde 1989. Las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno e incluso balas de verdad para dispersar a los manifestantes y, según la ONG Human Rights Watch, la situación ha dejado al menos 50 muertos.

Ahmad Badawi, una escritora y poeta sudanesa, diseñó floreros con los cartuchos del gas lacrimógeno que recogió en las calles de Jartum. Ella, al igual que otros sudaneses, transforman estos elementos de la represión en objetos para manifestar así su rechazo a la represión.

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