Conflicto afgano

Afganistán: los civiles en medio del fuego cruzado

Hombres afganos cargan el ataúd de un civil, presuntamente matado a raíz de un ataque aéreo de la OTAN, en las afueras de Jalalabad en la provincia de Nangarhar el 5 de octubre de 2013.
Hombres afganos cargan el ataúd de un civil, presuntamente matado a raíz de un ataque aéreo de la OTAN, en las afueras de Jalalabad en la provincia de Nangarhar el 5 de octubre de 2013.

Murieron 3.804 civiles el año pasado, la cifra más alta desde que la ONU empezó a registrarla. La población afgana ha pagado un precio alto de cuatro décadas de guerra, cuyo decenlace no se deja vislumbrar aún.

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Son las primeras víctimas del caos. La cantidad de civiles afganos que cayeron ilustra la intensidad del conflicto que plaga al país centroasiático. Para 2018, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) registró la cifra más alta desde que empezó a monitorear el fenómeno, en 2009.

Según el informe, el 59% de los 3.804 muertos, 2.243 personas, fue causado por grupos antigubernamentales, principalmente conformados por el Talibán y el autodenominado estado islámico (EI). Grupos que privilegian las acciones con dispositivos explosivos, unos ataques indiscriminados que marcan dramáticamente la actualidad de esta nación. Particularmente letales y en “repunte” durante 2018, los ataques suicidas mataron a 886 civiles.

Por otra parte, las fuerzas leales al Gobierno también incidieron sobre esta alza histórica de pérdidas entre la población. De hecho, con un saldo de 1.185 fallecidos, un 58% más en comparación el año anterior, son los mayores responsables de este incremento. Además de fallar en hacer retroceder a los talibanes, el Estado afgano y sus aliados no han logrado resguardar la población civil del desangre.

La espiral mortífera de la guerra

Presentes en Afganistán desde 2001, las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) facilitan al ejército local unos cruciales apoyos. Entre ellos, los aviones. Y por donde caen las bombas no hay solo insurgentes, sino también desarmados. La UNAMA resalta que, en 2018, los ataques aéreos causaron el 9% de las víctimas civiles, heridos y fallecidos.

Con 927 muertos y más de 2.000 lesionados, tampoco los niños afganos eludieron las garras de la guerra. En total, la publicación de este décimo informe deja un balance de más de 32.000 civiles fallecidos, lo cual se acerca al número de talibanes eliminados, evaluado a 35.000 en 2015.

Envuelto en un continuo conflicto civil desde la revolución de 1978, Afganistán no ha tenido proceso de paz exitoso. Tras 17 años de enfrentamientos con el Talibán, estos mantienen su control sobre una parte consecuente del territorio nacional, lo cual desacredita la opción militar.

A nivel político, tanto Rusia como los países del Golfo y EE. UU. intentan interponer posibles diálogos, no obstante, los islamistas se rehúsan aún en conversar directamente con el Gobierno y ponen como primera condición la retirada de los miles de soldados extranjeros que permanecen operando en el país.

Con EFE y AFP

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