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Racismo y clasismo, la discriminación que no se ha podido erradicar en Perú

Asentamiento informal en Lima, Perú.
Asentamiento informal en Lima, Perú. McKay Savage / Wikimedia

El caso de una mujer que agredió a una trabajadora de obras por sus rasgos en la región de Arequipa, al sur de Perú, puso de manifiesto una cifra: 53% de los peruanos considera que los ciudadanos son racistas.

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En la región de Arequipa, al sur del país, una mujer conducía por una carretera en la que se estaban haciendo obras. Sin embargo, la circulación en esta zona estaba cortada. Es lo que le intentó explicar una trabajadora que tenía a cargo controlar el tránsito en esta parte para la seguridad de los transeúntes y conductores.

Sin embargo, la mujer al volante no quiso escuchar a la trabajadora. Avanzó con el carro y pasó encima del pie de la trabajadora. La reacción de esta, por el dolor, fue golpear el carro con la paleta. Al darse cuenta, la conductora salió enfurecida del auto. Gritó y agredió a la trabajadora con un palo de madera.

"Chola de m*****" fue uno de los insultos que escucharon los testigos, quienes grabaron la violenta escena.

En pocas horas el video fue reproducido más de cien mil veces y compartido por usuarios en diferentes redes sociales que denunciaron la discriminación y el racismo. Esto sucedió la semana pasada, en 2019, a más de dos años del bicentenario de la República de Perú en 2021.

"Lo que hemos visto es solo una punta del iceberg de lo que pasa en el país", denuncia Karina Pacheco, escritora y antropóloga que investiga el racismo, la discriminación y diversidad cultural en Cusco. "Es un racismo violento, agresivo tal como lo hemos visto históricamente y cómo se arraigo en el Perú en origen, con miedo", dijo a France 24.

En 2018, el Ministerio de Cultura encargó a IPSOS realizar la primera encuesta sobre diversidad cultural y discriminación. En una muestra de 3781 personas, 53% de los entrevistados consideraron que los peruanos son racistas o muy racistas. Sin embargo, solo el 8% de los encuestados se reconoció como racista.

Además, el 21% indicó que su comunidad es racista o muy racista, mientras que el 17% reconoció que sus amigos y familiares lo son.

"Hay una lógica en el Perú de que si tienes rasgos negros, tienes menos educación, menos plata"

"La palabra cholo, por ejemplo, reemplazó la palabra indio en el sentido de que una persona vale menos por sus características físicas. En Perú, muchas personas quieren ser blancas. Y una forma de serlo es choleando al otro", añade la antropóloga Karina Pacheco.

La escena de la semana pasada no es nueva. Durante la migración interna, en los años sesenta, los peruanos que se mudaban de provincia a Lima eran muchas veces humillados en la capital, ya sea por su acento al hablar español, por usar otro idioma, por sus rasgos físicos, su vestimenta o costumbres.

A finales de los años noventa, el programa de televisión la 'Paisana Jacinta', se burlaba de un personaje de origen andino: una señora que se había mudado de provincia a Lima. Ella no hablaba bien español y era caracterizada por no conocer la capital y tener una vestimenta andina.

"Hay una lógica en el Perú de que si tienes rasgos negros, tienes menos educación, menos plata porque así se ha construido el esquema colonial del cual no nos hemos independizado hasta ahora", denuncia Pacheco.

En noviembre de 2018, la jueza Yanet Paredes Salas del Primer Juzgado Mixto de Wanchaq, en Cusco, resolvió que el programa no podría volver a emitirse ya sea en canal abierto o por cable por atentar contra el derecho y principio de dignidad humana, derecho a la igualdad y a la no discriminación y el derecho a la identidad étnica y cultural, tal como lo menciona al inicio de la resolución 76.

Además, la jueza explica en su decisión que el programa muestra "al ciudadano y ciudadanía de comunidades como personas sucias, ignorantes, torpes violentas y groseras, hechos emitidos los años 1999 al 2014".

"No es nada raro escuchar, por ejemplo, entre peruanos, expresiones como 'te salió blanquito, qué bonito', al hablar de los hijos. Esto sucede aún porque no existe una política nacional contra el racismo", explica Wilfredo Ardito, abogado y profesor especialista en discriminación en la Pontificia Universidad Católica del Perú. "La indignación en Perú es reciente. Yo diría que hace cinco o diez años que se escuchan más voces. La gente ha empezado a decir que esto no puede seguir”, agrega.

En Perú, 5.972.606 millones de peruanos se autoidentifican como quechua, aymara, asháninka, awajún, shipibo konibo o de otro pueblo nativo, es decir el 25% de la población.  

13.965.254 millones de peruanos se consideran mestizos (60.20%), 1.366.931 peruanos se reconocen como blancos (5,89%) y 828.841 como afrodescendientes (3,6%), según el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas e Información realizada en 2017.

"El Ministerio de Cultura, por ejemplo, debería contratar a personas de las comunidades y no a expertos en comunidades o en pueblos indígenas", recalca por su parte la comunicadora social y activista por los derechos indígenas Yanua Atamain. "El Estado debe trabajar con una visión más amplia, con las personas que conocen sus propias realidades".

En el país existen 47 lenguas, según el Ministerio de Cultura. Sin embargo, la Unesco en Perú recuerda que existen actualmente 21 en peligro de extinción.

"El Perú no es sólo el quechua o el aymara", recuerda Atamain. "Es necesario darle más espacio a las otras culturas. Esto debería empezar a través de una educación multicultural con el fin de no inhibir la personalidad y diversidad de cada uno. Necesitamos cambios estructurales".

La antropóloga Karina Pacheco estima que es un país que no termina de reconocer su diversidad. "Solo el quechua y el aymara son reconocidos como lenguas oficiales, además del español. Esto, a pesar de que existan otros idiomas. Lograr esto ha demorado siglos. ¿Se imagina la discriminación que han sufrido y siguen sufriendo los peruanos que no pudieron ser atendidos en instituciones del Estado por no hablar el idioma oficial?".

La discriminación en varios niveles en la sociedad peruana

El abogado Wilfredo Ardito explica que el racismo en Perú va acompañado algunas veces del clasismo. "En el caso de la conductora y de la trabajadora, la reacción es aún mayor. Porque es dirigida a una persona que realiza un trabajo supuestamente más humilde y que por ser 'pobre' considera que puede ser maltratada".

Unos días antes del hecho ocurrido en Arequipa, ocurrió otro, esta vez en Lima. Una mujer, miembro del Club Regatas de Lima, una asociación fundada en abril de 1875 en la que los miembros pagan para beneficiarse de ciertas actividades deportivas, publicó un post en Facebook en el que explicaba su indignación por el hecho de que las niñeras estaban sentadas con los niños:  

"Las nanas entran al club a trabajar, no tienen derechos, tienen obligaciones y si sus patronas quieren que usen el club como invitadas pues que paguen como hacemos el resto  cuando queremos llevar un invitado".

Para la antropóloga Karina Pacheco existe una idea distorsionada de lo que significa "tener educación".

"Tenemos esta idea esquizofrénica, enfermiza, de que si hemos pagado el colegio, la universidad o un club más caro, eso nos hace ser una persona más racional, cuando no es así y se reproducen actitudes arcaicas, ridículas. Creemos que quitarle derechos a las personas nos da poder. Es como cuando la gente compra un auto. Al tener ese poder adquisitivo, lo muestra conduciendo, y siente que puede atropellar los derechos de cualquier persona".  

Pacheco analiza además una cuestión de género en este tipo de discriminación. "“Las mujeres sufren más del racismo porque se sobreentiende que la mujer debe ser callada. Como en el caso de Arequipa. Allí se nota toda como la amargura que tiene la agresora, salta contra esta otra mujer que ve vulnerable y que vale menos porque es alguien que trabaja a pie y en un lugar público".

La discriminación, un delito poco conocido en Perú

En Perú, en el año 2000, se incorporó en el Código Penal la aprobación de la Ley contra Actos de Discriminación.

"Entre enero 2000 y junio 2018, solo existen 40 casos por procesos judiciales por delito de discriminación en todo el Perú", dice Dante Ponce de León Echevarría, comisionado de la Adjuntía para los Derechos Humanos y personas con discapacidad de la Defensoría del Pueblo. "Este es un pedido que hicimos al Poder Judicial. Sin embargo, no obtuvimos el detalle del tipo de discriminación, ya sea por racismo, género o por ser una persona con discapacidad", cuenta.

La posibilidad de denunciar un acto discriminatorio sigue siendo poco conocida y pocas veces las personas recurren a este derecho.

Desde la Defensoría de Perú, se reconoce que el delito tiene actualmente una mejor redacción, sin embargo, esto no es suficiente. "En 2017, el Estado peruano despenalizó la promoción de la discriminación y esto es algo que informamos a las Naciones Unidas".

El comisionado de la Adjuntía para los Derechos Humanos explica además que una de las tareas importantes en Perú es que las municipalidades y gobiernos locales emitan ordenanzas contra la discriminación. "Por ejemplo, en Lima, solo 25 municipios, la mitad, emitieron ordenanzas contra estos actos".  

La xenofobia y el canon de belleza en América Latina

En los últimos dos años, el discurso xenófobo en Perú ganó espacio y visibilidad, por ejemplo a través de anuncios de trabajo que solicitan a alguien que no sea de nacionalidad venezolana pero también en medios de comunicación.

Un caso fue el de un candidato a la Alcaldía de Lima en octubre 2018, Ricardo Belmont, que tuvo una campaña en la que propagaba la idea de que "más de un millón de venezolanos vendrán de aquí a fin de año con todos los beneficios que los peruanos no tienen".

"La discriminación se modifica y cambia. Hace tres años, los peruanos tenían fama de ser amables con los extranjeros. Cuando llega la migración venezolana aparece la xenofobia que también está en Ecuador, Panamá o Colombia. Entonces la discriminación es un fenómeno latinoamericano que puede ser más o menos violento en los países", observa el abogado Wilfredo Ardito.   

La película 'Roma', del director de cine mexicano Alfonso Cuarón, fue una de las más nominadas, en 10 categorías, en los premios Óscar de la Academia de cine en Hollywood. La película fue premiada en la categoría a mejor fotografía, mejor director y mejor película extranjera.

En 'Roma', el personaje central es la niñera, una joven indígena que está a cargo de los niños de una familia blanca y acomodada.  La actriz mexicana que protagoniza la niñera, Yalitza Aparicio, fue la primera mujer indígena nominada al Óscar.

A pesar de que la película no sea una denuncia directa por parte del director sobre la situación de miles de trabajadoras del hogar en Latinoamérica, Yanua Atamain, comunicadora social y activista de los derechos indígenas, reconoce que esta historia pone por fin en pantalla la realidad de muchas mujeres que se mudan de provincia a la capital en busca de un trabajo o de estudios y que son trabajadoras del hogar.

"Esta película muestra algo que no queremos ver. Se muestra un canon de belleza que no es la piel blanca tal como se nos ha querido imponer. Nos muestra la real belleza y diversidad de un país. Una riqueza", reflexiona.

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