Austeridad - México

Las subastas, segundo acto del plan de austeridad en México

Después de los recortes drásticos a salarios de funcionarios públicos, el gobierno mexicano arrancó con otra parte de su plan de austeridad para reducir los gastos públicos: la venta de una gran parte de sus vehículos oficiales.

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La imagen impactó a los televidentes el primero de diciembre, el día en el que Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como presidente de México: llegó al acto oficial en su simpático pero desgastado Volkswagen Jetta, el automóvil en el que recorrió el país durante toda su campaña. Con eso, anunció visualmente el estilo que empapará su forma de gobernar: nada de lujos innecesarios. Nada de caravanas de vehículos blindados en los traslados. Nada de vuelos en avión privado: tomará vuelos comerciales.

Y se confirmó esta línea de conducta al anunciar varias subastas de vehículos oficiales que pertenecían al Estado Mayor presidencial. Estos 23 y 24 de febrero, 218 camionetas blindadas, motos y minibuses se presentaron al público en la Base Militar de Santa Lucía para ser vendidos por medio de una subasta.

En apenas seis horas, los vehículos tipo Suburban y las motos se vendieron sin dificultad en medio de las voces aceleradas de los martilleros y los gritos tónicos de los cuatro ayudantes que señalaban a los compradores más aferrados.

Pero los vehículos blindados, los que tenían el precio de salida más elevado, no provocaron el mismo entusiasmo. El Gobierno pensaba obtener unos 100 millones de pesos (unos cinco millones de dólares), pero apenas pudo juntar un total de 62 millones, que servirán para financiar la futura Guardia Nacional que entrará en funciones en tres años aproximadamente.

Puede ser que en abril alcancen una mejor ganancia, con la subasta de 56 aviones y helicópteros oficiales…

 

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