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Así funcionan los "buzones para bebés no deseados" en Estados Unidos

Este es uno de los buzones en funcionamiento de la organización Safe Haven Baby Boxes.
Este es uno de los buzones en funcionamiento de la organización Safe Haven Baby Boxes. Cortesía Safe Haven Baby Boxes

Son pequeños refugios con forma de buzón instalados en paredes de hospitales o centros de bomberos. La organización Safe Haven Baby Boxes lanzó esta iniciativa para evitar que los bebés fueran abandonados en la calle.

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En tres años, la organización sin ánimo de lucro Safe Haven Baby Boxes ha instalado 8 buzones y tienen 12 más en camino. La polémica ha vuelto a saltar a las calles de un país donde el abandono de recién nacidos se ha convertido en un problema real.

Los buzones miden lo justo para que quepa un recién nacido. Tienen forma triangular y si te asomas a su interior parecen pequeñas incubadoras portátiles dotadas de todo lo necesario para que un bebé se mantenga con vida hasta que lleguen los servicios de emergencia. Cuando el niño se pone en su interior, en 30 segundos salta una alarma y en menos de 5 minutos el niño es recogido por profesionales.

“El último bebé que encontramos en una de nuestras cajas fue el pasado noviembre”, nos cuenta Priscilla Pruitt, portavoz de Safe Haven Baby Boxes. “Era una niña sana y la caja funcionó exactamente como tenía que funcionar. Se le llevó al hospital y ahora vive con una familia de adopción”.

 
Una vez el bebé ha sido depositado en la caja, esta se cierra y queda completamente sellada. Solo podrá abrirse desde el interior del centro para recoger al bebé. Además del sistema de alarma, estos buzones cuentan con reguladores de temperatura y un botón que está conectado directamente con el servicio de emergencias. “La razón de este botón”, explica Priscilla, “es más psicológica; en el sentido de que la madre sabe que está haciendo lo correcto y alguien vendrá a recoger al bebé y sin necesidad de ser vista”.

“Sin pena, sin culpa, sin nombres”, es el lema de la organización y el motivo por el que quieren instalar estos buzones en todos los estados del país antes del 2025.

“Intentamos poner las cajas donde no hay cámaras, así puede ser anónimo”. La asociación ha aprovechado la ambigüedad legal para impulsar su proyecto. Y es que, en Estados Unidos, cada estado marca sus propias leyes. En algunos puntos del país es ilegal el abandono de menores en la vía pública, pero no está penado si se entrega el bebé en un “refugio seguro” (Safe Haven), como hospitales, centros de emergencia, etc.

“Nos dimos cuenta de que, a pesar de esta ley, las madres no quieren ser vistas. Ellas quieren dejarlos en un sitio sin interacción con nadie porque igual vienen de un sitio pequeño, igual las reconocen”, cuenta Priscilla.

Hasta ahora, solo tres estados han aprobado la instalación de estos buzones. Existen dos en Ohio, seis en Indiana y se espera poner varios más en Pensilvania. Sin embargo, hay sitios que se resisten, como Michigan, donde el pasado mes de diciembre su gobernador, Rick Snyder, vetó el uso de estas cajas. "No creo que sea apropiado permitir que los padres puedan renunciar a un bebé simplemente depositándolo en un lugar antes que entregarlo a un oficial de policía, bombero o a un empleado de un hospital", comentó en 2018 ante los medios.

"Nunca preguntamos el motivo pero suelen ser muy variados"

Según los expertos, la mayoría de los abandonos de recién nacidos tienen lugar en las primeras 48 horas. Que una madre renuncie a su bebé es una decisión que no siempre es voluntaria, cuenta Priscilla.

Safe Haven Baby Boxes tiene un teléfono de emergencias que funciona 24 horas desde abril de 2016. En estos 3 años han ayudado a más de 2.000 madres en apuros y han aprendido mucho de ellas. “Nunca preguntamos el motivo pero suelen ser muy variados. Alguien que es víctima del tráfico sexual y se ha quedado embarazada y es forzada a abandonar al niño, o alguien que se quedó embarazada en el colegio o ha sido violada. Nos llaman mujeres que ya tienen varios hijos, se han quedado embarazadas, pero no pueden mantener un hijo más y no creen en el aborto”.

En una de estas situaciones se encontró la madre de Monica Kelsey, fundadora de esta organización, cuando decidió abandonarla horas después de dar a la luz. Su embarazo fue fruto de una violación, lo odiaba, y tras esconder su estado durante 9 meses, renunció a su hija.

“Cuando Mónica descubrió esto se propuso hacer algo para frenar este tipo de abandonos. Y así ha sido”, añade Priscilla Pruitt.

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