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Lo que necesita saber sobre la segunda cumbre entre Trump y Kim Jong-un en Vietnam

Archivo: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, reaccionan en el Hotel Capella, en la isla Sentosa, en Singapur el 12 de junio de 2018.
Archivo: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, reaccionan en el Hotel Capella, en la isla Sentosa, en Singapur el 12 de junio de 2018. Jonathan Ernst / Reuters

El presidente de EE. UU. Donald Trump llegó a Hanói, donde participará en su segunda cumbre con el líder norcoreano Kim Jong-un. Ambos se reúnen por segunda vez tras una histórica cumbre celebrada en Singapur en 2018.

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Hanói, será la sede del segundo encuentro entre Donald Trump y Kim Jong-un este 27 y 28 de febrero. La capital vietnamita, que durante mucho tiempo estuvo marcada por la guerra, fue recientemente bautizada como "la ciudad de la paz" por el evento que preside. Las estrictas medidas de seguridad, los adornos que decoran algunas calles y restaurantes y la expectativa de los locales ante la magnitud del encuentro, emergen en el escenario, previo a una cumbre que concentra de nuevo la atención del mundo.

Se espera que la desnuclearización de la península coreana y la terminación de las sanciones internacionales contra Pyongyang sean algunos de los temas a conversar. Trump adelantó, antes de abandonar la Casa Blanca, que él y Kim tendrían "una cumbre tremenda".

En la primera cumbre que sostuvieron, ante la expectativa de un encuentro inédito, ambos líderes delinearon cuatro compromisos sin una clara hoja de ruta: establecer "nuevas relaciones" para la paz y la prosperidad; construir un "régimen de paz duradero y estable en la península de Corea"; trabajando "hacia la desnuclearización" y la recuperación y repatriación de los restos de soldados muertos durante la Guerra de Corea de 1950-1953.

En víspera de las nuevas conversaciones, France 24 hace un recuento de lo más destacado:

¿Qué se sabe de la segunda cumbre Trump- Kim?

Trump llegó al aeropuerto internacional de Hanói, en el avión presidencial Air Force One a las 20:54 hora local después de un vuelo de más de 20 horas que incluyó dos escalas, una en Reino Unido y otra en Catar. Al bajar no hizo declaraciones, únicamente intercambió unos breves comentarios con la delegación vietnamita que fue a recibirle al aeropuerto, liderada por el ministro de Exteriores, Pham Binh Minh.

Después se subió a su limusina blindada, conocida popularmente como "La Bestia", para dirigirse hacia al JW Marriott Hotel donde se hospedará, por una autopista iluminada en algunos tramos por farolas decoradas con las banderas de Estados Unidos, Corea del Norte y Vietnam.

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Kim llegó diez horas antes, rodeado de un enorme dispositivo de seguridad. El mariscal norcoreano viajó en un tren blindado desde Pyongyang, la capital de su país, cruzó China y se detuvo en la estación de Dong Dang, donde se subió a un automóvil para desplazarse hasta la cumbre. Evitó cualquier aparición en público en la capital vietnamita y únicamente se desplazó a la embajada norcoreana en Hanói escoltado por un pequeño ejército privado, mientras la agenda de su primera visita a Vietnam se mantiene en secreto.

Lo poco que se conoce del encuentro lo explicó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, quien señaló que los dos líderes, que parecieron entablar una buena relación en su primera cumbre en Singapur en junio pasado, se reunirán el 27 de febrero en la noche, donde compartirán una cena, en la que cada uno estará acompañado por dos invitados e intérpretes.

¿Por qué Vietnam es el país anfitrión?

El cálculo es sencillo. Un país de pensamiento comunista, pero con una fuerte economía capitalista, mantiene relaciones estables tanto con Estados Unidos como con Corea del Norte. Vietnam, que sostiene fuertes vínculos económicos con el primero y arraigados lazos históricos e ideológicos con el segundo, quiere además mostrarse internacionalmente como una nación garante y digna de confianza que ha sido capaz de forjar la paz con viejos enemigos y que ahora puede ayudar a otros a hacerlo, expresaron algunos los funcionarios vietnamitas.

Y es que Vietnam es un ejemplo de reconciliación y desarrollo. En el marco de esta segunda cumbre entre Trump y Kim, Hanói recibe a Estados Unidos, un antiguo, pero no vigente enemigo, con el que se enfrentó durante 20 años (1955-1975) en la cruenta Guerra de Vietnam que dejó al menos 1,1 millones de vietnamitas y más de 58.000 soldados norteamericanos muertos.

Hanói reestableció sus lazos con Washington en 1995, décadas después del final de la guerra. De 1995 a 2016, el comercio bilateral creció de $ 451 millones a casi $ 52.000 millones, según el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Se ve a un trabajador en un árbol al lado de una pancarta que muestra banderas de Corea del Norte y Estados Unidos antes de la cumbre Corea del Norte-Estados Unidos en Hanoi, Vietnam, el 25 de febrero de 2019.
Se ve a un trabajador en un árbol al lado de una pancarta que muestra banderas de Corea del Norte y Estados Unidos antes de la cumbre Corea del Norte-Estados Unidos en Hanoi, Vietnam, el 25 de febrero de 2019. Kim Kyung - Hoon / Reuters

Algunos medios estadounidenses como 'The Atlantic' sugieren  que Trump intenta exhibir a Kim el caso de Vietnam para que Corea del Norte siga su ejemplo; ponga en marcha su proceso de desnuclearización, fortalezca las relaciones con Washington y se consolide económicamente. "Con la desnuclearización completa, Corea del Norte se convertirá rápidamente en una potencia económica. Sin ella, más de lo mismo. ¡El presidente Kim tomará una sabia decisión!", aseguró Trump antes de tomar su vuelo.

Los lazos entre Corea del Norte y Vietnam también tienen sus raíces en la guerra. Un Pyongyang más rico y poderoso en el siglo XX, con un programa nuclear incipiente, pero en curso, prestó apoyo militar a esta nación en guerra y desde allí hasta la actualidad, cuando los roles se invirtieron, la ideología política ha versado sus caminos.

Los rickshaws transportan a los turistas junto a una señal para la próxima cumbre entre Corea del Norte y los Estados Unidos, cerca del hotel Metropole en Hanoi, Vietnam, el 25 de febrero de 2019.
Los rickshaws transportan a los turistas junto a una señal para la próxima cumbre entre Corea del Norte y los Estados Unidos, cerca del hotel Metropole en Hanoi, Vietnam, el 25 de febrero de 2019. Kim Kyung - Hoon / Reuters

Para Harry J. Kazianis, director de Estudios de Corea del Centro para el Interés Nacional, Vietnam tiene intereses en esta cumbre. "Claramente tiene una agenda en que Hanói teme el ascenso del poder chino en Asia y le encantaría equilibrar a Washington contra Beijing".

En el marco económico, "Vietnam espera que esta cumbre sea satisfactoria para poder crear una mejor relación con el presidente Trump e incluso firmar algún día un acuerdo comercial bilateral para reemplazar a la ya desaparecida Trans Pacific Partnership que Hanói espera utilizar como una forma de acceder a más del mercado estadounidense", plantea el experto.

¿Cómo se pavimentó el camino para la segunda cumbre?

El histórico encuentro en Singapur el año pasado marcó un hito en las relaciones entre ambos países, cuyos lazos se habían deteriorado por la retórica incendiaria del presidente Donald Trump contra Corea del Norte y constantes amenazas de Kim Jong-un de atacar territorios estadounidenses con su cada vez más avanzado programa nuclear.

De modo que, para alcanzar esta primera reunión, el 24 de mayo de 2018 el Gobierno norcoreano informó que había desmantelado su centro de pruebas nucleares, al norte del país, como una iniciativa de buena voluntad. Trump apreció el gesto. Sin embargo, las expectativas palidecieron ante las conclusiones de la inédita reunión.

Ambos mandatarios firmaron un acuerdo para comenzar la desnuclearización de Pyongyang y firmaron compromisos sin una ruta de ejecución detallada.

"La ambigüedad y la oscuridad del término 'desnuclearización' solo exacerba el escepticismo sobre los compromisos de desnuclearización de Estados Unidos y Corea del Norte. La tarea más básica pero urgente ahora es llegar a un entendimiento compartido de lo que implicaría el término", dijo Gi-Wook Shin, director del Centro de Investigación de Asia-Pacífico de Stanford a la agencia Reuters.

El 27 de julio de 2018 Corea del Norte entregó decenas de cuerpos de soldados estadounidenses fallecidos durante la Guerra de Corea, entre 1950 y 1953. Después, el 4 de agosto, el secretario de Estado, Mike Pompeo, pidió a todos los países reforzar las sanciones contra Pyongyang al asegurar que su proceso de desnuclearización era muy lento.

Hasta entonces, las actuaciones de ambos países eran confusas y contradictorias, pero la historia dio un giro. El 19 de febrero de 2019, después de confirmar una segunda cumbre, Trump reconoció que aún no existe un proceso de desnuclearización completo, pero dijo que no tenía prisa. En un camino de encuentro y desencuentros, el magnate minimizó la posibilidad de un avance en esta materia.

¿Qué pretenden alcanzar Trump y Kim en Hanói?

“Simplemente no quiero pruebas. Mientras no haya pruebas, estamos felices". Con esta frase, el presidente Donald Trump pareció redondear su principal meta en la cumbre: buscar una garantía de que Corea del Norte no realice más hacer ensayos con su arsenal nuclear y misiles balísticos.

"El objetivo de Trump es simple: es esperar que se logre un acuerdo donde Kim entregará sus armas nucleares durante un período definido. Trump necesita encontrar una manera de convencer a Kim de que Estados Unidos no es una amenaza para él y de que algún día no cambiará de rumbo y derrocará a su régimen", señaló Kazianis.

Para lograrlo, el experto indicó que Washington tiene un solo camino: "la firma de una declaración de paz que ponga fin a la Guerra de Corea de una vez por todas". De esa forma, advirtió Kazianis, Kim podría volver a su país con la confianza de que podría "comenzar la desnuclearización".

Los llaveros que representan al líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, y al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se venderán antes de su cumbre en Hanoi, Vietnam, el 24 de febrero de 2019.
Los llaveros que representan al líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, y al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se venderán antes de su cumbre en Hanoi, Vietnam, el 24 de febrero de 2019. Jorge Silva / Reuters

La lista de Corea del Norte, sin embargo, no es menor: Pyongyang quiere que Estados Unidos levante las sanciones, que dé por terminada la guerra de Corea de 1950, que proporcione ayuda económica y que retire sus tropas de Corea del Sur.

Para el internacionalista de la Universidad Sergio Arboleda, Fabio Sánchez, en esta cumbre "el líder coreano desea mejorar su imagen ante la región y el mundo, hasta hace poco era un líder bajo la sombra, se trata de fortalecer el culto a la personalidad, algo clásico en el comportamiento de los dictadores".

El profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Cardiff, Sergey Redchenko, por su parte, señala que "Kim tiene todas las cartas en esta cumbre. Tiene mejores relaciones con China y Rusia de lo que Corea del Norte ha tenido en años, también logró un notable acercamiento con Corea del Sur, con sus beneficios políticos y económicos muy tangibles. Lo más importante es que Kim Jong-un tiene todo el tiempo del mundo: puede detenerse, puede fingir el progreso, puede comprometerse y desconectarse, puede prometer y puede esperar".

¿Qué se puede esperar de esta segunda cumbre?

La incertidumbre nuevamente está servida, como es propio a la hora de abordar las estrategias de ambos mandatarios en materia de política exterior. Se espera que el proceso de desnuclearización sea uno de los temas centrales, pero no el único. Pyongyang pide garantías para desactivar su arsenal nuclear, por lo que una eventual declaración sobre el fin de la guerra de Corea también está sobre la mesa.

Un hombre pasa frente a una pancarta que representa al líder norcoreano Kim Jong Un y al presidente de Estados Unidos Donald Trump antes de la cumbre entre Corea del Norte y Estados Unidos en Hanoi, Vietnam, el 25 de febrero de 2019.
Un hombre pasa frente a una pancarta que representa al líder norcoreano Kim Jong Un y al presidente de Estados Unidos Donald Trump antes de la cumbre entre Corea del Norte y Estados Unidos en Hanoi, Vietnam, el 25 de febrero de 2019. Kim Kyung - Hoon / Reuters

Los detalles son pocos. No se esperan grandes avances, ya que como anunció Trump, "no hay prisa". Algunos analistas son escépticos ante los resultados, ven en Hanói una cumbre más simbólica que con efectos prácticos para ambos países.

Funcionarios estadounidenses y norcoreanos han mantenido conversaciones a nivel de trabajo, previo a la cumbre, pero con poco progreso qué demostrar al público.

Con Reuters y EFE

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