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Migrantes

La frontera colombo-panameña, el infierno en medio del paraíso

Una de las zonas más intransitables del continente es paso obligado para miles de migrantes que buscan llegar hasta los países de América del Norte. Africanos, haitianos, asiáticos y cubanos, se embarcan en el peligroso viaje.

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Mifi soñaba con dejar atrás su historia en Angola para escribir una nueva a miles de kilómetros. Hace unos dos años viajó a Brasil, trabajó por un tiempo, sus hijos aprendieron portugués, pero el pasado enero decidió seguir la ruta.

Su objetivo era migrar hacia Canadá. Pasó por Ecuador, Perú y llegó a Colombia. Atravesó el país y logró llegar a Capurganá, en el noroccidente, cerca de la frontera con Panamá.

En ese punto del viaje debía decidir entre embarcarse en un bote para avanzar por el Mar Caribe o internarse en el Tapón del Darién. Mifi prefirió el mar.

Pagó a un 'coyote' que los llevaría hasta Sapzurro, el último punto en Colombia antes de llegar a Panamá. Sería un recorrido de no más de diez minutos. Ella, sus hijos y otro grupo de migrantes africanos fueron citados en la madrugada del 29 de enero. Embarcaron, pasaron pocos minutos navegando, pero el bote se partió en dos. Mifi perdió a tres de sus cuatro hijos en el mar.

Su historia es solo una de las miles que suceden en la región y de las que poco se habla.

Tapón del Darién, una frontera llena de peligros

"Ahora pienso que debo atravesar la selva porque si mis compatriotas murieron en el mar, es porque escogieron viajar de manera ilegal… no hay medidas de seguridad, no hay chalecos salvavidas, naufragar en una de esas embarcaciones es perder la vida innecesariamente", asegura Philo Luzengomo, un migrante de República Democrática del Congo.

La opción que Philo se plantea, aunque le signifique más horas de viaje y peligros, es atravesar el Tapón del Darién, una zona selvática plagada de peligros, que corta en dos a Sur y Centroamérica.

Los migrantes que ya han hecho el viaje más de una vez aseguran que al internarse se enfrentan a los indígenas panameños, a los 'coyotes' que en ocasiones les cobran y los dejan a mitad de camino y a la furia de la selva misma.

Migrantes cubanos y haitianos esperan en el punto de frontera entre Colombia y Panamá. Militares panameños pusieron alambre de púas para impedirles el paso. Sapzurro, Colombia, febrero de 2019.
Migrantes cubanos y haitianos esperan en el punto de frontera entre Colombia y Panamá. Militares panameños pusieron alambre de púas para impedirles el paso. Sapzurro, Colombia, febrero de 2019. France 24

"Vayan a la selva a coger a los asaltantes panameños que violan a las cubanas y a los haitianos", le recrimina Zoila, una migrante cubana a un grupo de militares de la Guardia Fronteriza panameña – Senafront, que les impide el paso hacia Panamá con alambre de púas en la frontera.

En tránsito desde África hasta América

En Capurganá, una mujer se ha hecho famosa entre los migrantes. 'Mamá África' es por quien todos preguntan. ¡Vamos a casa de 'Mamá África'!, decían algunos africanos que desembarcaron en el muelle del pueblo, un día de febrero.

Ludis Rivera ha dedicado una vivienda que alquiló para acoger a bajo costo a cientos de migrantes que transitan por el pueblo en medio de su viaje. Hace unos días este lugar estaba lleno de haitianos y africanos, hoy ya no hay nadie.

El naufragio hizo que los ojos se volcaran a la región, algo que no gustó a los grupos armados presentes en la zona que prohibieron a los 'coyotes' transportar a más migrantes.

Una crisis de grandes magnitudes

"En un año pasan más de 20.000 por Acandí. La época de mayor circulación es entre enero y marzo", asegura Lilia Córdoba alcaldesa de Acandí, municipio que agrupa a Capurganá y Sapzurro.

La crisis tomó importancia tras el naufragio y ante el paso de un grupo grande de cubanos, que cruzó la selva y logró llegar hasta Panamá. Según la alcaldesa, "hicieron grupos de 300 y más personas… En Puerto Obaldía hay más de 800 personas, un 90 % son cubanos, hay africanos y de otras nacionalidades en menor escala", agregó Córdoba.

Una niña de dos años, hija de una migrante haitiana, en el puesto de salud de Sapzurro, Colombia. Febrero de 2019.
Una niña de dos años, hija de una migrante haitiana, en el puesto de salud de Sapzurro, Colombia. Febrero de 2019. France 24

La alcaldesa denunció además que llevaba más de un año solicitando una reunión con Migración Colombia, el ente nacional encargado del tema. Una cita que solo se cumplió cuando sucedió el naufragio.

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