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Practican cesárea a una niña argentina, violada, que pidió abortar

Activistas que demandan la legalización del aborto participan en una manifestación durante el llamado "Día de Acción Verde por el Derecho al Aborto", frente al Congreso Nacional en Buenos Aires el 19 de febrero de 2019.
Activistas que demandan la legalización del aborto participan en una manifestación durante el llamado "Día de Acción Verde por el Derecho al Aborto", frente al Congreso Nacional en Buenos Aires el 19 de febrero de 2019. Juan Mabromata / AFP

La niña que pidió hace casi un mes una interrupción de su embarazo, producto de una violación, fue obligada a dar a luz por cesárea. Su familia denuncia que el proceso fue dilatado.

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Fue solo hasta el pasado 29 de enero, a pocos días de cumplir cinco meses de gestación, que Lucía*, de 11 años, supo oficialmente que estaba en embarazo. De inmediato manifestó claramente su deseo de abortar. Pero no la escucharon.

La pequeña vive en la provincia de Tucumán, al norte de Argentina. Tras denunciar que fue violada, se ha convertido en el símbolo de un nuevo capítulo en el debate de vieja data en ese país: la legalización del aborto.

En un aparte de su historia clínica, que trascendió a los medios, la pequeña expresó: "quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo", haciendo referencia a la violación de la que había sido objeto por parte de la pareja sentimental de su abuela.

La niña, acompañada de su madre, pidió la aplicación del artículo que permite la interrupción legal del embarazo (ILE). Pero en lugar de interrumpir su embarazo, las autoridades locales "dilataron el proceso y trataron de persuadirla para que siguiera adelante con su maternidad", dijo a France 24 la abogada Flor Vallino, de la organización Andhes, quien ahora representa legalmente a la familia de la pequeña.

"En lugar de aplicar el protocolo de interrupción del embarazo se dedicaron a romantizar la maternidad. Le mostraban su ecografía, le acariciaban la panza, le hablaban de lo que significaba ser mamá, a pesar de que ella no quería serlo", expresó.

El miércoles 27 de febrero a Lucía la sometieron a una cesárea en el Hospital Eva Perón de Tucumán. Dio a luz un feto de 600 gramos con pocas posibilidades de vida, según 'Página 12'. La polémica se encendió aún más.

Familiares de la menor denuncian irregularidades del sistema de salud

Para que a la menor de 11 años le practicaran la cesárea fue necesario que el hospital contratara a dos médicos particulares, pues sus colegas se declararon objetores de conciencia. "Los que no lo hicieron evitaron aplicar el procedimiento por miedo a una persecución penal", dijo Vallino.

Las irregularidades que según la abogada se cometieron en este caso por parte de las autoridades de salud van "desde el mismo momento en que se le niega a Lucía la interrupción de su embarazo", que finalmente ocurrió cuando cursaba la semana 24 de gestación.

El Ministerio de Salud de la provincia negó haber obstaculizado el caso:

La religión saltó al debate sobre la práctica tardía del aborto

La abogada tucumana Soledad Deza, del movimiento 'Católicas por el Derecho a Decidir y Mujeres X Mujeres', atribuyó el accionar gubernamental en el caso de Lucía a sus estrechos vínculos con el sector eclesiástico.

"(Lucía) Ha sido obligada a parir (...) si se hubiera atendido con tiempo se habría podido acceder a un aborto farmacológico, que es más seguro y menos traumático", sentenció.

Flor Vallino coincidió con esta posición y declaró que el norte de Argentina se caracteriza por ser "extremadamente conservador y religioso".

Incluso, acusó al arzobispo de la provincia, Carlos Sánchez, de revelar la verdadera identidad de la menor y abogar por la preservación de la vida, en contra del derecho de Lucía de preservar su salud y su bienestar.

Movimientos a favor del aborto protestan para exigir su legalización

Solo si hubo una violación o si está en riesgo la vida de la madre, las mujeres en Argentina tienen derecho a solicitar la interrupción del embarazo, de acuerdo con una ley sancionada desde 1921, que además fue reforzada en 2012, cuando se estableció un protocolo al respecto.

El pasado 19 de febrero, varios centenares de personas salieron a las calles de Buenos Aires para volver a pedir, por primera vez en este año, una ley que establezca el aborto legal, una demanda que los colectivos feministas consideran "imparable".

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Después de un 2018 de intenso debate público, en el que el Parlamento tumbó por escasa diferencia el proyecto de legalización, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito reclamó de nuevo frente al Congreso que se apruebe una ley que volverán a presentar en los próximos meses.

La concentración, que se realizó también en otras ciudades como Córdoba, tuvo lugar en el aniversario de la primera manifestación que se celebró en 2018, un año de una fuerte movilización feminista que sus representantes prometen mantener.

El grupo presentó por primera vez la iniciativa de legalización hace 14 años. En seis ocasiones perdió su estado parlamentario por no obtener luz verde en comisiones para su debate, hasta que el séptimo intento obtuvo la aprobación de la Cámara de Diputados el pasado abril y fue rechazado por 38 votos a 31 por el Senado en agosto.

Otra reciente manifestación tuvo lugar en Buenos Aires el pasado lunes 25 de febrero, antes de la cesárea practicada a la niña de 11 años. Los activistas exigían que se aplicara la interrupción legal.

Para el entonces, María Alicia Gutiérrez, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho del Aborto Legal Seguro y Gratuito, denunció que la menor estaba de alguna manera "secuestrada por el sistema de salud".

El embarazo de la menor, no obstante, tomó el ya mencionado rumbo, con un final que, de acuerdo con la abogada representante de la familia, seguramente marcará el inicio de una batalla jurídica "para evitar que casos como este vuelvan a suceder".

A pesar de las evidencias, las posibles vulneraciones a los derechos de la niña son objeto de debate en Argentina.

Lucía* es el nombre que las autoridades le dieron a la menor para proteger su identidad.

Con EFE y Reuters

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