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La Chica: un viaje estético y musical con raíces franco-venezolanas

Guillaume Malheiro

El trabajo musical de Sophie Fustec es el resultado de sus ires y venires entre Francia y Venezuela. Su doble nacionalidad le ha permitido crear un trabajo musical híbrido, multicultural y con un fuerte mensaje para América Latina.

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‘Cambio’, el primer álbum de la cantante franco-venezolana Sophie Fustec, conocida como ‘La Chica’, llega cargado de sonidos electrónicos, latinos, folk y mucho color. Su trayectoria e influencias son una suma de recuerdos, sueños, experiencias, viajes y culturas. En France 24 entrevistamos a esta mujer que rompe el molde para darle la oportunidad a lo auténtico.

¿Cómo empezó el proyecto ‘La Chica’?

Durante muchos años acumulé poemas y escritos. Eran todas mis neurosis, mis pesadillas, mis angustias, mis sueños, hasta que un día decidí transformar todo eso en música. Además, cuando Venezuela empezó a quebrarse por dentro, sentí la necesidad de pegar un grito más fuerte, pero, para lograrlo, necesitaba enfocarme más en lo mío.

¿Y el nombre, de dónde viene?

Cuando era adolescente solía tener una energía muy masculina. Una vez, un tío empezó a llamarme 'chica' para recordarme que yo era mujer. En esa época me enfadaba mucho, pero, con los años me hacía reír. Más tarde, empecé a buscar un nombre para mi proyecto, y llegó ese recuerdo de la adolescencia.

¿Cuáles son tus influencias musicales?

Me gusta mucho Radiohead por sus composiciones y sonidos; también la libertad sin límites de The Beatles; la música caribeña. Y de la escuela francesa de principios del siglo XX me gusta Claude Debussy, Gabriel Fauré, Maurice Ravel.

Guillaume Malheiro

Cuéntame de tu nuevo álbum 'Cambio'.

'Cambio' representa mi transformación en los últimos años. Es un cambio interno porque todo lo que había construido se quebró y tuve que empezar de nuevo. Fueron cambios físicos, mentales, pero, decidí abrirme más al mundo. Al mismo tiempo, es el cambio que le pido al cielo para la situación que hay en Venezuela.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a Venezuela?

En 2016, que fue el año en que la situación se empezó a complicar. Mi abuela que vive en Venezuela me aconsejó quedarme en Francia. Siempre he querido trabajar entre mis dos países, pero, ahora mi tierra de adopción es México.

¿De qué manera logras mantener la conexión con Venezuela?

Escribiendo canciones encontré una forma de mandarle energía positiva a los venezolanos. La música ayuda y salva. A mí me salvó una vez en un bus cuando viajaba de Mérida a Caracas hace 20 años. Iba escuchando canciones de Rubén Blades, cuando de repente se subieron unos ladrones armados y empezaron a pedirnos nuestras pertenencias. Uno de ellos me preguntó qué estaba escuchando, y yo no pude decir nada de los nervios. Tomó mis audífonos y luego me dijo "tienes buen gusto", y se fue sin robarme nada. Hace poco, tuve la oportunidad de conocer personalmente a Rubén Blades y le conté ese episodio, y ahí pensé, "él me salvó la vida".

Tu trabajo tiene influencias latinas, pero, logras salirte del molde de lo que es un artista latinoamericano. ¿Qué te dicen en Francia cuando dices que eres franco-venezolana?

En Francia siento que la gente necesita entender, conocer, etiquetar. Mi propuesta es muy personal, así que es más difícil que el público francés la entienda, incluso me han dicho que por qué no hago electro-cumbia, o cosas como Manu Chao. Estoy tratando de desequilibrar el cliché latino.

¿Cómo recibe el público francés y latino tu música?

Son dos públicos muy diferentes y no resuena de la misma manera. Creo que los franceses sienten la energía que transmito, pero, no se dan cuenta de todo lo que pasa en América Latina, hay una desinformación tremenda. En cambio, en países como México, el público recibe el mensaje de una forma diferente, tiene más impacto.

"Somos ratas, vinimos a robarles y servirnos en su tierra rica y generosa". Así empieza la canción 'Ratas', que aseguras, es un tributo al pueblo latinoamericano.

'Ratas' nació a partir de una llamada telefónica con mi familia en Venezuela. Me contaban cosas horribles de lo que estaba pasando en el país y me dio mucha rabia. A esto le sumé el carácter intervencionista que Estados Unidos ha tenido siempre en América Latina. La canción es una crítica cínica del comportamiento de los estadounidenses con los países latinos.

En la canción 'Drink' o 'Sola' vemos algo complemente diferente.

Sí. 'Drink' es una canción que compuse a unos familiares que fallecieron. Esas vidas que se fueron no podía llorarlas, así que decidí celebrarlas. Canté mi llanto con una rítmica poderosa gracias a los tambores. Y 'Sola' es algo que sólo puedo explicar a partir de mi naturaleza salvaje. Me cuesta mucho liberarme de eso y es algo que no me beneficia en mis relaciones amorosas. Pensé entonces que para avanzar necesitaba hacer las cosas sola. La canción habla de eso, de la independencia de las mujeres, no podemos dejar de lado nuestra raíz salvaje para poder avanzar.

La Chica

Si no fueras cantante, serías una artista plástica, y eso se ve en tus videos que están llenos de arte y color.

Tengo la necesidad de mezclar lo musical con las demás artes. Si hago música, necesito poder bailarla. En la etapa de creación veo imágenes, situaciones, la armonía musical tiene colores. Soy amante del arte urbano, de las cosas que provocan emociones y del trabajo de Jean-Michel Basquiat, Keith Haring y Frida Kahlo.

El video de ‘Addict’ es un buen ejemplo.

Sí, lo grabamos en un museo en Italia. Es una instalación del artista venezolano Carlos Cruz-Diez. Él usa mucho la cromosaturación (espacios diferenciados por atmósferas determinadas para vivenciar el color en su forma más primaria). La saturación del color es un elemento que uso mucho en mi trabajo.

¿Te sientes más latina o más francesa?

Mi lado latino me ayuda a mantenerme despierta, porque en Francia hay una tendencia a dormirse. Mi lado venezolano hace que no me olvide de la gente, de la realidad de las cosas, del mundo. En mi trabajo no hablo en detalle sobre la política, no es mi función. Mi función es generar emociones, sentimientos, ideas.

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