Saltar al contenido principal
Entrevista

Francisco Rodríguez: "Hay un riesgo fuerte de que Venezuela entre en situación de hambruna"

Francisco Rodríguez, jefe de Torino Capital, cree que la salida a la crisis venezolana debe ser negociada.
Francisco Rodríguez, jefe de Torino Capital, cree que la salida a la crisis venezolana debe ser negociada. Archivo particular

Francisco Rodríguez, economista venezolano, explicó a France 24 que el problema actual de Venezuela es que "Maduro puede producir petróleo y Guaidó puede venderlo", por lo que ambos deben cooperar para evitar el agravamiento de la crisis.

ANUNCIOS

Mientras Nicolás Maduro conserva el poder en Venezuela, las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre la industria petrolera lo acorralan y amenazan con profundizar la crisis económica que vive el país. Juan Guaidó, proclamado presidente interino y reconocido así por gran parte de la comunidad internacional, no ha logrado el apoyo de las Fuerzas Armadas y se encuentra ante el reto de mantener la esperanza y la atención de la población venezolana.

Ese es el panorama ante el cual el economista de la Universidad de Harvard, Francisco Rodríguez, plantea la negociación como el único camino posible. No solo para poder implementar un gobierno de transición, si no también para evitar una situación de hambruna en Venezuela, dadas los efectos que pueden tener en el país petrolero las sanciones impuestas por Estados Unidos a PDVSA a mediano plazo.

En entrevista con France 24 explicó en qué consiste el plan de petróleo por alimentos que propone para el caso venezolano, cómo podría ser el Consejo de Seguridad el escenario idóneo para lograr un consenso y por qué considera que la dolarización es la mejor salida a la hiperinflación.

France 24: Comencemos hablando de lo que pasó el fin de semana del 23 de febrero, bautizado como 'El día D'. ¿Qué opina sobre la estrategia que emplearon Juan Guaidó y el Grupo de Lima?

Francisco Rodríguez: El 23 de febrero había dos estrategias: una era comunicacional, básicamente poner en evidencia el régimen de Nicolás Maduro, mostrar que Maduro no estaba dispuesto a aceptar la ayuda humanitaria, a pesar de la gran crisis humanitaria que hay en Venezuela, y en ese sentido fue efectivo. El Gobierno se puso en evidencia. Sin embargo, ya todo el mundo sabe, dentro y fuera de Venezuela, que Maduro es un tirano. Tampoco hacía falta convencer a mucha más gente.

La realidad es que aquí había otra estrategia y era lograr un quiebre en las Fuerzas Armadas venezolanas. Que cuando los soldados venezolanos se viesen enfrentados a este intento de traer la ayuda humanitaria, básicamente decidiesen que no querían seguir parando la entrada de ayuda humanitaria a Venezuela y, por lo tanto, que la permitiesen. Que eso pusiera en evidencia la falta de apoyo que Nicolás Maduro tenía en las mismas Fuerzas Armadas y que eso pudiera desencadenar un quiebre y una rebelión militar y lamentablemente eso no ocurrió.

El 23 de febrero, día que Juan Guaidó y el Grupo de Lima designaron para intentar ingresar la ayuda internacional a Venezuela por la frontera con Colombia, se presentaron choques violentos entre opositores y la Guardia Nacional Bolivariana.
El 23 de febrero, día que Juan Guaidó y el Grupo de Lima designaron para intentar ingresar la ayuda internacional a Venezuela por la frontera con Colombia, se presentaron choques violentos entre opositores y la Guardia Nacional Bolivariana. Marco Bello/Reuters

Y esa es la realidad con la que hay que lidiar ahora y es que a pesar de que Juan Guaidó ha sido reconocido como presidente de Venezuela por gran parte de la comunidad internacional eso no ha sido suficiente. A pesar de que se han impuesto sanciones muy fuertes adicionales sobre el país eso no ha sido suficiente para que Maduro pierda el apoyo militar y el apoyo militar es lo que determina quién va a seguir en el poder.

France 24: ¿Considera que la situación de Nicolás Maduro cambió en alguna forma después del '23F'?

F.R.: No creo que haya cambiado mucho. Yo creo que Maduro sigue siendo ilegítimo y sigue siendo visto como ilegítimo en gran parte del mundo. Tiene apoyo de Rusia, de China y ese apoyo se vio plasmado en la reunión del Consejo de Seguridad del jueves 28 de febrero.

France 24: ¿Cuál es la situación de la oposición, está unida en torno a la figura de Juan Guaidó?

F.R.: Yo creo que todavía hay unión en la oposición. Juan Guaidó ha sido capaz de asumir un liderazgo, capaz de juntar a la oposición y de efectivamente dar la pelea a nivel nacional e internacional contra Nicolás Maduro. Respecto a cómo eso puede evolucionar, creo que hay una pregunta abierta...

Porque lo que ha ocurrido en el pasado es que ha habido episodios de movilización que han sido significativos en términos de capturar la atención y la emoción de los venezolanos, pero que cuando la gente se da cuenta que no son efectivos en lograr lo que quieren, que es la salida de Maduro, entonces entramos en una etapa en la que la gente se decepciona y se desmoviliza y en gran parte ese es el reto para la oposición y para Guaidó: cómo hacer para que la gente no se desmotive si resulta que esto en vez de ser una carrera de corta duración termina siendo de larga duración.  

France 24: Háblenos del programa de petróleo a cambio de alimentos que usted propone

F.R.: Las sanciones que se adoptaron, en particular las sanciones más recientes, las del 28 de enero, son sanciones sumamente fuertes sobre la economía venezolana. Estas prohíben que cualquier entidad estadounidense compre petróleo a Venezuela o le exporte productos petroleros a Venezuela. Y ese segundo punto es importante porque la industria petrolera venezolana utiliza muchos productos petroleros importados de Estados Unidos, como por ejemplo diluyentes que se mezclan con el petróleo pesado para producir un petróleo más exportable.

Estados Unidos es el destino del 50% de las exportaciones petroleras venezolanas y si se cierra ese mercado, evidentemente va a caer la producción.
Pero además ese problema es más grave porque Venezuela tampoco está logrando vender este petróleo en Europa, e incluso está teniendo problemas para venderlo a sus otros dos clientes naturales que son India y China, porque las sanciones también imposibilitan cosas tales como mover fondos. Usualmente si le vendes petróleo a la India, la India te paga en dólares a una cuenta que está dentro del sistema financiero norteamericano y PDVSA no tiene acceso a esas cuentas.

Entonces yo temo que con estas sanciones vamos a tener una caída muy fuerte de los ingresos petroleros venezolanos y por lo tanto de las importaciones. Y en Venezuela hay que entender que es una economía que esencialmente vive del petróleo, paga todas sus importaciones con el dinero que entra a través del petróleo. Entonces si la dejas sin exportaciones petroleras, la dejas sin capacidad de importar alimentos, de importar medicinas.

En Venezuela es cierto que hay una crisis humanitaria, es cierto que hay muchísima corrupción, pero también es cierto que se están importando medicinas. Dentro de Venezuela, en los mercados hay alimentos, hay medicinas. No hay todas las que debería haber y hay escasez de ellas pero tampoco es que no haya ninguna. Lo que va a pasar, a medida en que se desarrollen estas sanciones, es que va a haber muchas menos (medicinas y alimentos) y creo que hay un riesgo fuerte de que Venezuela entre en una situación de hambruna.

Por eso es que yo he propuesto que se adopte una idea que se utilizó en su momento en Iraq, durante el régimen de Sadam Hussein, que tenía también sanciones muy fuertes, y fue cuando se creó el programa de petróleo por alimentos. Consiste básicamente en que Venezuela sea capaz de continuar exportando petróleo, pero que los ingresos por ventas de ese petróleo se depositen en cuentas especiales, bajo supervisión especial, y que se pueda utilizar solo para la compra de alimentos y medicinas.

En el caso venezolano yo he sugerido que, para que esto funcione, tendría que haber también una supervisión de parte de las instituciones legítimas venezolanas, tales como la Asamblea Nacional y el mismo gobierno de Guaidó. Una forma en que podemos describir el problema venezolano en este momento, después de las sanciones, es que Maduro puede producir el petróleo, pero Guaidó puede venderlo. Eso quiere decir que Maduro y Guaidó, por más que estén enfrentados, en algún momento van a tener que cooperar, por lo menos en resolver este problema. Esto en caso de que Maduro se quede en el poder.

France 24: ¿Cree que Nicolás Maduro estaría dispuesto a colaborar?

F.R.: Sadam Hussein estuvo dispuesto y yo no creo que estemos hablando de dirigentes tan diferentes. Hussein igual era un dictador, un dictador sangriento, igual controlaba todo el poder político en el país a través del terror, tenía el poder de sus militares y tuvo una confrontación con Estados Unidos y la comunidad internacional que afortunadamente llevó a su salida.

Pero mucho antes, cuando se impusieron las sanciones en los años noventa, se le planteó esta solución y él la aceptó. La única diferencia es que no había un gobierno alterno de oposición. La supervisión la hacía totalmente Naciones Unidas y ese régimen lo aceptó.

France 24: ¿Por qué cree que Rusia y China siguen apoyando al Gobierno de Nicolás Maduro?

F.R.: En primer lugar, ellos tienen intereses económicos. Maduro les ha otorgado inversiones petroleras, ellos controlan una parte importante de la producción petrolera venezolana. Maduro les debe dinero y está intentando pagar esas deudas. Maduro ha priorizado esas deudas a China y a Rusia, por encima, por ejemplo, de la deuda a los tenedores de bonos.

Hay un interés militar, en particular de Rusia, que ha sido el principal proveedor de armas del gobierno de Maduro y que tiene muchísima influencia sobre las Fuerzas Armadas venezolanas. Los rusos se buscan este tipo de regímenes, contrapuestos a Estados Unidos, como el Gobierno de Ásad en Siria, los apoyan, y saben que tienen gente leal, esa es la forma en que ellos están en su poder político.

Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, se reunió el 1 de marzo con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov. Durante dicha reunión, Rodríguez anunció el traslado de la oficina europea de PDVSA de Lisboa a Moscú.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, se reunió el 1 de marzo con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov. Durante dicha reunión, Rodríguez anunció el traslado de la oficina europea de PDVSA de Lisboa a Moscú. Maxim Shemetov/Reuters

Se podría decir que estamos entrando en una nueva Guerra Fría, se percibe que las acciones de Guaidó están muy bien coordinadas con el Gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, cuando Guaidó se juramentó como presidente, Estados Unidos fue el primer país en reconocerlo, prácticamente de inmediato. Eso también genera la percepción de parte de Rusia de que, si hay un cambio, lo que vendrá es un gobierno muy favorable a Estados Unidos y a los rusos no les gusta eso, por lo tanto ellos deciden apoyar al gobierno que está ahí. Es una mezcla de todos esos factores.

France 24: ¿Qué posibilidad hay de que Rusia y China apoyen una transición política en Venezuela?

F.R.: He publicado recientemente una serie de artículos con el profesor Jeffrey Sachs de Columbia, justamente hablando de cómo se puede negociar una transición en Venezuela, y uno de los temas que planteamos es la solución de un gobierno interino, de cohabitación. Pero además, planteamos la necesidad de que esta solución se trate en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero no como se trató el 28 de febrero, porque lo que ocurrió fue que Estados Unidos presentó una solución que sabía que no era aceptable para los rusos, tuvo la mayoría de votos del Consejo de Seguridad pero China y Rusia utilizaron su poder de veto.

Por ejemplo, la vicepresidenta de Uruguay hizo un planteamiento en esta línea. Ya que aquí tenemos dos presidentes que están en disputa, que ellos vayan a elecciones para que los venezolanos decidan, pero mientras tanto, en el gobierno interino no están ni Maduro ni Guaidó. Yo creo que ese tipo de fórmula, muy distinta de la fórmula en la que simplemente Maduro se va y Guaidó es el presidente a partir de hoy, sí puede ser sujeto de negociación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Y si logramos que Estados Unidos, Rusia y China se pongan de acuerdo, podemos tener una transición en la cual esos países que tienen intereses en Venezuela sientan que la transición es buena para todos. La pregunta que nos tenemos que hacer es cómo logramos la transición de la dictadura a la democracia. Y la experiencia de otros países que han pasado por esto nos indica que esas transiciones muchas veces se logran a través de la negociación.

France 24: ¿Por qué considera que la dolarización es la vía para salir de la hiperinflación en Venezuela?

F.R.: La dolarización tiene la ventaja muy significativa en relación con otras alternativas de que garantiza el fin de la hiperinflación. Cuando un país se enfrenta a la hiperinflación tiene que llevar adelante lo que se llama un programa de estabilización macroeconómica, que a veces tiene éxito y a veces no. Creo que una estabilización fallida sería muy dañina para Venezuela.

Imaginemos que se logra el cambio, se reimpone la democracia. Imaginemos que ese gobierno no puede controlar la hiperinflación en uno o dos años. ¿Cuánto duraría ese gobierno?, ¿qué dirían los venezolanos si la hiperinflación sigue después de que se haya ido Maduro?

Juan Guaidó, proclamado presidente interino de Venezuela, se reunió con sindicatos de trabajadores en Caracas el 5 de marzo y convocó a un paro escalonado para aumentar la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro.
Juan Guaidó, proclamado presidente interino de Venezuela, se reunió con sindicatos de trabajadores en Caracas el 5 de marzo y convocó a un paro escalonado para aumentar la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro. Carlos García Rawlins/Reuters

La dolarización garantiza que se va a poner fin a la hiperinflación, porque la hiperinflación depende de la impresión de dinero por parte del Gobierno. Cuando tienes una economía dolarizada no puedes imprimir dinero. Y como todos los agentes de la economía entienden que el Gobierno no puede imprimir dinero, se alinean las expectativas de precio y la gente confía en que los precios se van a estabilizar.

La dolarización tiene el beneficio de que se acaba la corrupción en torno al otorgamiento de dólares. En un país donde todos los ingresos petroleros fluyen al Gobierno eso lo que implica es que el Gobierno es extremadamente poderoso y termina siendo muy corrupto y tal vez la mejor forma de acabar con la corrupción es quitarle al Gobierno la capacidad de asignar dólares, de venderles unos dólares baratos a unos y más caros a otros.

Pero esto también tiene algunos costos. El principal es que ya no tienes política cambiaria y no puedes utilizarla para contrarrestar, por ejemplo, los efectos de las subidas y bajadas de los precios del petróleo. Eso es cierto, pero también lo es que en Venezuela la política cambiaria, por su naturaleza de país petrolero no ha sido bien utilizada, ha sido muy mal utilizada, no solo por el chavismo, sino mucho tiempo antes del chavismo.

La página no ha sido encontrada

La página ya no existe o no existía en absoluto. Verifique la dirección o use los enlaces a continuación para acceder al contenido solicitado.