Apagón en Venezuela

Crónica: así se vive el apagón más largo de Venezuela

Venezoalnos se suben a uno de los pocos autobuses disponibles durante el apagón en Caracas, Venezuela, el 7 de marzo de 2019.
Venezoalnos se suben a uno de los pocos autobuses disponibles durante el apagón en Caracas, Venezuela, el 7 de marzo de 2019. Manaure Quintero / Reuters

En algunos sectores, los venezolanos completaron hasta 20 horas sin energía en la peor falla eléctrica en la historia del país petrolero. Los hospitales del país sufrieron en particular la falta de electricidad.

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Eran casi las 5 de la tarde, del 7 de marzo, cuando Venezuela se quedó a oscuras. Los venezolanos, acostumbrados a constantes fallas del servicio, lo que no sabían era que se trataba del apagón de luz más largo de la historia del país.

Tampoco tenían idea de que estaba abarcando todo el territorio nacional: 23 Estados de los 24 que tiene el país quedaron en completo ‘blackout’. Las líneas telefónicas apenas funcionaban y no había noticias de lo que ocurría.

El Ministro de Energía Eléctrica, Luis Mota Dominguez, informó a través del canal de televisión del Estado que se trataba de un sabotaje en el Guri, la represa hidroeléctrica más importante que surte de electricidad a todo el país.

Todos comenzaron a abandonar sus trabajos en Caracas, la capital. El metro, el medio de transporte más usado, dejó de funcionar. También los autobuses. Ríos de personas que caminaban por las calles tratando de llegar a sus casas sorteaban los semáforos apagados y el tráfico de vehículos. Caía la noche y la ciudad se quedaba desolada y a oscuras.

Los vuelos nacionales e internacionales fueron suspendidos y el espacio aéreo venezolano permaneció sin actividad por tiempo indefinido. Los hoteles comenzaron a llenarse de huéspedes en búsqueda de refugio, porque en Venezuela muchas casas y edificios dependen de un tanque propulsor a motor. Si no hay luz tampoco hay agua.

La esperanza era que amaneciera y ya estuviera restituido el servicio. La mayor duración de un apagón en Venezuela ha sido de 13 horas. Pero una vez que salió la vicepresidenta Delcy Rodríguez a decir que se suspendían las actividades públicas y privadas en el país, para el día 8 de marzo, ya no se podría descifrar cuándo se solucionaría el problema. Pero pocos vieron el mensaje, las comunicaciones no funcionaban.

Oscuro amanecer el 8 de marzo en Caracas

Salió el sol y gran parte de la extensión territorial de Venezuela continuaba sin electricidad... y allí vinieron los problemas.

En el interior del país muchos hospitales alertaron que los pacientes no se podían hacer la diálisis, en otros centros de salud tanto públicos como privados las plantas eléctricas comenzaron a fallar y solo había luz en servicios de Cuidados Intensivos y en las emergencias.

En el hospital central de Maracay, en el estado Aragua, denunciaron que los niños en ventilación mecánica con respiración artificial fueron ventilados a mano.  El sector salud fue el más afectado. Tampoco hubo entrega de cadáveres en las morgues.

En todo el territorio los negocios no abrieron. Unos pocos como panaderías o supermercados atendieron por pocas horas para surtir a algunos clientes con necesidades.

Aunque la señal de data en los celulares era intermitente, los usuarios de redes sociales aprovechaban para informar el estatus del apagón de los sitios donde estaban y también para pedir algunas ayudas. Se podía leer, entre ellas, búsqueda de hielo seco para mantener en frío medicinas de quimioterapia.

Dos marchas para celebrar el Día de la Mujer, una apoyando al Gobierno y otras reunidas con Juan Guaidó, el líder opositor, iban a ser la noticia del día pero pasaron a un segundo plano: las convocatorias no fueron masivas.

Transcurrían las 20 horas sin electricidad y en algunas zonas de Venezuela, y de la capital, comenzó a regresar el servicio eléctrico parcialmente. Fue una pesadilla para los venezolanos, el país colapsó y no saben a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió. Es de anotar que muchos sectores siguen, hasta la redacción de esta nota, a oscuras.

El Gobierno sigue con la tesis del sabotaje al sector. Ahora es la “guerra eléctrica anunciada y dirigida por el imperialismo estadounidense en contra del pueblo”. Sin embargo, los opositores  insisten en que son excusas, que se trata de falta de mantenimiento e inversión.

En en el 2009 se registró la primera crisis eléctrica y el Gobierno militarizó el sector. Ya son 10 años de crisis constantes.

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