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Día 2: Sí, FICCI sigue amando el cine hecho en casa y a directores como Víctor Gaviria

El director colombiano Víctor Gaviria ofrece un conversatorio en el marco del Festival de Cine de Cartagena, en Colombia, el 8 de marzo de 2019.
El director colombiano Víctor Gaviria ofrece un conversatorio en el marco del Festival de Cine de Cartagena, en Colombia, el 8 de marzo de 2019. Janira Gómz Muñoz / France 24

Pese a su mirada internacional, el Festival de Cartagena pone el foco en el cine hecho en Colombia, con proyecciones y temas nacionales que le sirven de espejo para mirar su trayectoria y observar otros caminos.

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Puede que caiga por su propio peso, pero el Festival de Cine de Cartagena (FICCI) ama al cine colombiano, es decir, se ama a sí mismo. En su segunda jornada oficial, la tercera si se incluye la inauguración, el gran foco estuvo puesto en uno de sus padres fundadores, el cineasta nacional Víctor Gaviria.

Al igual que Ethan Coen y al igual que pronto Michael Shannon, Gaviria lideró una charla con el público sobre su “cine de realidad”, basado en investigaciones y casos reales, además de actores naturales. Por su estilo, se trata de uno de los directores más reconocidos fuera del país, y fue el primero en aspirar dos veces a la Palma de Oro en Cannes. Sin embargo, en casa no tuvo siempre ese reconocimiento.

“He recibido reconocimientos, pero también un rechazo al llegar a Medellín. Esa crítica ha sido dura, cuando a veces alguien me decía que yo ‘agarraba del pueblo’. Pero yo me defiendo de eso pensando que son unas películas de diálogo y que a esta sociedad le pertenecen”, justifica el autor medellinense, ideólogo de este tipo de cintas.

Aunque es pronto para decirlo, el legado de Gaviria es la realidad, y así lo conversó en una entrevista con France 24. Su filmografía está hecha de historias violentas, perturbadoras y que parten en dos, pero son de verdad. Es verdad cuando su más reciente cinta, 'La mujer del animal’ (2017) nos dice que una mujer fue raptada, violada y capturada durante siete años por un, literalmente, hombre-animal. Como también es verdad que ‘La vendedora de rosas’ (1998) es una joven que consume pegamento para viajar a un mundo mejor, y es verdad que ‘Sumas y restas’ (2005) rodea en marginalidad e involucra en el narcotráfico a quien consideraríamos solo un ingeniero acomodado.

Gaviria es así la base de un cine colombiano poco llevado al exterior, pero que aspira a seguir los pasos del cine argentino y mexicano (véase ‘El abrazo de la serpiente’). De ahí que el festival cubra una faceta de industria y de inversión en el cine, además de alentar a las generaciones futuras. A ellos Gaviria les dice: “Olviden el camino del éxito, de la fama, esa ideología de Hollywood. Entiendan que es un camino de arte, que se hace como un proceso de autodescubrimiento de lo que impresiona. Filmen cualquier cosa, solo prendan la cámara”.

Ese consejo no le ha llegado ahora, pero al director Rubén Mendoza le late eso. Inauguró esta 59 edición FICCI con ‘Niña Errante’, que representa lo difícil que es ser mujer en un “país de machos”. Mendoza forma parte de la nueva hornada nacional, y aquí nos presenta a Ángela (Sofía Paz), una niña-adolescente que acaba de perder a su padre y queda huérfana por completo, junto a otras tres medias hermanas. No se enmarca en la misma realidad que Gaviria, pero nos adentra en una travesía colombiana que descubre la fuerza de las protagonistas y revela las capas de desigualdad que existen.

Otras cintas que le siguen y que forman parte de la selección de este año es ‘Monos’, de Alejandro Landes, con una narrativa que está gustando mucho a festivales como el de la Berlinale y al de Sundance, donde se llevó el Premio Especial del jurado en la categoría de cine internacional. ‘Nijole’ y ‘Los Silencios’ son otros títulos a no perderse: el primero es un retrato de Sandro Bozzolo sobre la artista lituano-colombiana Nijolė Šivickas y su relación con su hijo Antanas Mockus, político y filósofo reconocido en el país, que aspiró a la presidencia; el segundo es autoría de Beatriz Seigner Martin que narra la vida de una madre y sus dos hijos en medio de la Amazonía, donde han tenido que esconderse del conflicto armado y huir de la perdida de un marido/padre desaparecido. Hasta que este reaparece de nuevo.

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