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Reporteros

'Las Valientes' de Zimbabue, mujeres que luchan contra la caza furtiva

De acuerdo con algunas cifras, en Zimbabue la mitad de la población de elefantes desapareció desde el año 2001. Este país es uno de los más afectados por la caza furtiva en el continente africano. Para combatir esta situación han creado un grupo de mujeres guardabosques. Ellas buscan disminuir esa práctica y generan conciencia sobre la importancia de la fauna local para las generaciones futuras.

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Damien Mander, un exfrancotirador del Ejército australiano, tiene la tarea de entrenar a ‘Las Valientes’, un grupo de mujeres guardabosques de Zimbabue. La iniciativa de que sean mujeres viene dada "porque en el país las mujeres son menos corruptas que los hombres", dijo Clemence Bragard, autora del reportaje.

Desde hace más de un año se encuentran bajo las órdenes de Mander. Este es el primer grupo de mujeres guardabosques de Zimbabue. Durante el período que vienen trabajando, al menos unos 70 cazadores furtivos han sido aprehendidos por ellas, una cifra que supera a otras organizaciones lideradas por hombres.

"Estas mujeres vienen de las comunidades y la forma en la que trabajan con las comunidades nos permite obtener resultados. (...) Podemos trabajar juntos aplicando sus métodos en lugar de utilizar la fuerza para arrestar gente", explicó Mander.

Vale decir que no es el único grupo de mujeres que existe en el continente africano para la protección de la fauna local. En Sudáfrica existe un grupo denominado las 'Mambas Negras', pero a diferencia de las guardabosques de Zimbabue no utilizan armas y su labor se limita al patrullaje de la zona para evaluar que todo esté sin peligro para los animales.

Los buenos salarios de las guardabosques ayudan a combatir la caza

La Asociación Internacional Contra los Cazadores Furtivos es el ente encargado de respaldar económicamente el programa, y está orientado a los sectores más vulnerables de la sociedad. Las integrantes deben vivir en un campamento ubicado en el parque y son mujeres de entre 19 y 31 años, muchas de ellas huérfanas, viudas o madres solteras.

La caza furtiva es una de las principales fuentes de ingresos económicos en la zona donde desarrollan su labor. Una guardabosques puede ganar hasta US$ 400 al mes, lo cual representa cuatro veces más que el salario mínimo del país y la ganancia que podría obtener un cazador en un año.

"Mi vida era muy difícil antes de ser guardabosques, ahora gano mi propio salario, estoy orgullosa de poder ayudar a mi familia", dijo Vimbai Kumire, una de ellas.

A pesar de sentirse satisfechas con su actividad reconocen que la labor no es sencilla, pues constantemente están en peligro. "Al proteger a los animales, nosotras también nos convertimos en objetivos de los cazadores", dijo una de las integrantes del programa.

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