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Venezuela a oscuras: crónica del apagón que colapsa al país

Una vecina de Caracas muestra su refrigerador sin energía durante el apagón en Venezuela, el diez de marzo de 2019.
Una vecina de Caracas muestra su refrigerador sin energía durante el apagón en Venezuela, el diez de marzo de 2019. Captura de pantalla / France 24

Desde el jueves por la tarde, gran parte de la nación petrolera sufre por un corte masivo de energía eléctrica. El desabastecimiento, la falta de otros servicios básicos y las fallas en comunicaciones amenazan a la población.

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El apagón masivo de energía eléctrica mantiene a buena parte de Venezuela sumida en la oscuridad. Desde el jueves siete de marzo por la tarde, el corte más largo y de mayor extensión territorial de la historia del país petrolero mantiene en vilo a los ciudadanos.

Si bien en algunos estados del país se ha registrado el restablecimiento parcial de la luz, la estabilidad del servicio no está garantizada e, incluso, en algunos sectores donde habían recuperado la energía, volvieron a producirse cortes.

Mientras el Gobierno de Nicolás Maduro apunta a un ataque de Estados Unidos y la oposición liderada por Juan Guaidó cuestiona la falta de mantenimiento en las redes, los ciudadanos sufren las interrupciones de otros servicios básicos –como el agua corriente o el gas-, hacen largas filas para conseguir combustible o alimentos y buscan alternativas para comunicarse.

Un hombre muestra un cartel durante una protesta por el corte masivo de energía eléctrica en Caracas, el 10 de marzo de 2019
Un hombre muestra un cartel durante una protesta por el corte masivo de energía eléctrica en Caracas, el 10 de marzo de 2019 Federico Cué Barberena / France 24

El fantasma de la escasez sobrevuela Caracas

Este domingo diez de marzo, en Caracas, los supermercados y tiendas de abasto que contaban con luz o con plantas de energía se vieron abarrotados por ciudadanos que intentaban abastecerse de productos no perecederos.

La falta de energía y las fallas en las comunicaciones dificultaron las transacciones a través de tarjetas de crédito o débito, por lo que las compras debieron realizarse, en muchos casos, en efectivo. Y ante la escasa circulación de bolívares soberanos, los comercios solicitaron dólares, una moneda no siempre accesible.

Frente a la alta demanda, el abastecimiento de productos comenzó a verse amenazado. Algunas tiendas abrieron sus puertas hasta agotar su inventario, otras se quedaron sin agua potable o algunos productos básicos y la mayor parte del comercio permaneció cerrado –con el agregado de tratarse de un domingo-.

En algunos barrios de la capital venezolana, la luz no ha regresado desde el jueves siete de marzo por la tarde, cuando se registró el apagón. Otros contaron con restablecimientos parciales. Esta situación obligó a muchos ciudadanos a descartar los alimentos perecederos y puso en peligro medicamentos y otros productos que necesitan refrigeración.

En tanto, algunos ciudadanos también han denunciado interrupciones en los servicios de agua corriente y gas, dificultándose así tareas básicas como el aseo y la cocción de alimentos.

Asimismo, en las estaciones de servicio en funcionamiento, se registraron filas de decenas de automóviles que buscaban surtirse de combustible.

Un grupo de vecinos cortan la avenida principal de Bello Campo durante una protesta por el corte masivo de energía eléctrica en Caracas, el 10 de marzo de 2019
Un grupo de vecinos cortan la avenida principal de Bello Campo durante una protesta por el corte masivo de energía eléctrica en Caracas, el 10 de marzo de 2019 Federico Cué Barberena / France 24

Grupos de vecinos realizaron bloqueos espontáneos en algunas calles

El malestar por la crisis eléctrica empujó a algunos pequeños grupos de vecinos a realizar bloqueos en algunas calles para reclamar el restablecimiento de la energía. En algunos casos, estos iniciaron en las primeras horas del domingo diez de marzo y fueron desarmados por las fuerzas de seguridad.

Por su parte, los hoteles registraron desde el inicio del apagón una ocupación total, tanto de huéspedes, como de personas que se acercaron para contar con electricidad en aquellos establecimientos que cuentan con plantas de energía.

En algunos casos, esos alojamientos también sufrieron el colapso de sus instalaciones y, en otros, debieron limitar el ingreso de personas, así como racionar el suministro de agua corriente a sus clientes.

El transporte público también se vio reducido, mientras que el metro de la capital venezolana permanece sin funcionamiento. En tanto, el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía mantiene un plan de contingencia, pero se han registrado demoras y cancelaciones de vuelos.

Un grupo de vecinos cortan la avenida principal de Bello Campo durante una protesta por el corte masivo de energía eléctrica en Caracas, el 10 de marzo de 2019.
Un grupo de vecinos cortan la avenida principal de Bello Campo durante una protesta por el corte masivo de energía eléctrica en Caracas, el 10 de marzo de 2019. Federico Cué Barberena, France 24

Otra de las consecuencias del apagón eléctrico han sido las fallas en las comunicaciones. La telefonía y el internet móvil han registrado caídas o reducciones y, por ese motivo, varios ciudadanos han optado por salir a espacios abiertos para intentar recibir señal y comunicarse con familiares de otros estados o que viven en el exterior.

Así, los edificios de las compañías telefónicas y hasta las autopistas se han visto pobladas por vehículos estacionados y gente intentando comunicarse desde allí.

Mientras tanto, desde el Gobierno de Nicolás Maduro reiteraron que continúan los trabajos para combatir el apagón eléctrico que afecta a, al menos, el 70% del país. Y anunciaron la suspensión de las actividades laborales y educativas de todos los niveles durante el lunes 11 de marzo.

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