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Cultura

Michael Shannon: "Nunca he sido la típica persona de Hollywood, mantengo los pies en la tierra"

Puede que su reciente rol en 'La forma del agua' le haya dado más visibilidad, pero esa cinta es solo una de las más de 50 producciones de toda su carrera. Y es que el actor de Kentucky, habitual de papeles secundarios, es una mina del cine a punto de estallar: tanto si es un villano o un dramático ser a contracorriente, eclipsa en cada rodaje, aun cuando le cuesta creer en su vida como actor.

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Al actor estadounidense Michael Shannon (Kentucky, 1974) suelen describirlo con la siguiente expresión: "bug eyes" ("ojos de loco"). Y no es que tenga esa actitud, sino que es su mirada natural, junto a su voz grave y su imponente altura (1,91 metros), las que lo han situado en roles dramáticos y de villano antihéroe. Pero decir que es el 'malo' sería reducir una compleja carrera de más de 50 producciones, en cine, series y teatro.

Fue sobre las tablas donde en los 90 él cree que se produjo "el milagro" de la actuación: "Yo no necesariamente quería hacer películas, realmente me gustaba ir al teatro. Pero llegó a mi vida". Lo primero que le llegó fue una pequeña intervención en 'Groundhog day0 ('El día de la marmota', 1993) y más adelante en 'Pearl Harbor' (2001) porque mostró su agudo sentido del humor. Porque lo tiene, y aún haciendo de 'malo' disfruta de aquellos personajes desorientados, que están siempre molestos, relató a France 24 en la siguiente entrevista en el marco del Festival Internacional de Cine de Cartagena, donde recibió un tributo.

Shannon asegura que su trabajo más significativo fue 'Take Shelter' (2011), bajo la dirección de su estimado Jeff Nichols, porque encarnó a un obrero, una persona noble, que sueña con una supuesta tormenta que podría herir a la comunidad. Y contra la corriente, con sus “bug eyes”, intenta defender su ideal. En ese trabajo muestra todos sus registros, desde el Shannon que no mueve su rostro y transmite su angustia, hasta el Shannon que explota y grita, elevando su talento. No obstante, para muchos también es el matemático loco de 'Revolutionary Road' (2008), el que no tiene corazón y desahucia a familias en '99 Homes' (2014), el asesino de 'The Iceman' (2012) y el general Zod en 'Superman versus Batman'.

"No soy una persona violenta, trato de alejarme lo más que pueda de la violencia. Pero Strickland es un papel necesario. Ese personaje que hago en 'La forma del agua’ (Guillermo del Toro, 2017) desempeña un rol muy importante. Sin esos personajes, sin villanos, no hay historia. No es que me causen simpatía, sino que mi trabajo es entender parte de esas personas".

Solo en 2016 rodó diez largometrajes, en su mayoría como protagonista. Algo poco usual en su filmografía, que se caracteriza por sus roles secundarios. Un papel, el de reparto, que no le molesta, y no debería molestarle, porque casi siempre eclipsa al resto de personajes por su talento, que película tras película se hace más evidente y apunta a una gran explosión.

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