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Cultura

Víctor Gaviria: "Amo al actor natural, para mí es el narrador, desnuda la realidad"

Con más de 40 años de carrera, Víctor Gaviria es hoy uno de los padres fundadores del cine colombiano. Su filmografía, sombría y llena de matices, se basa en la realidad: no solo investiga situaciones reales, sino que las desarrolla con actores amateur, dueños de esos universos. Por ello ha sido el primer director de Colombia en competir por la Palma de Oro en Cannes.

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Víctor Manuel Gaviria (1955) es de esos creadores cuyo trabajo gusta o desagrada, pero lo que no es discutible es su legado en la cinematografía colombiana. Su historia personal empezó en Medellín, y de allí se han nutrido todas sus películas, que han marcado un antes y un después: "Quería acceder a unas películas que no solo fueran comedias (…) con la aspiración de hacer un cine que fuera arte".

Solo que en un inicio ese interés por hacer cine con una autoría propia se topó con barreras. "No encontraba a actores, entonces empiezo a recorrer y a hacer cine con actores naturales, eso me mete en un cine social". Al cineasta le pasa ahí lo mismo que a quien encuentra El Dorado o el Santo Grial: Gaviria, enamorado del cine social, lo hace suyo, construye guiones y se mete "en un cine de universos sociales donde nadie más tiene información" porque es "un universo de exclusión". Su firma, finalmente.

De ahí que sus cintas sean violentas, duras y llenas de congoja, porque son reales, protagonizadas por actores amateur que saben de primera mano la verdad que interpretan y la transmiten con su lenguaje. En cuanto a las tramas, son problemáticas sociales, sobre la pobreza, la drogadicción, el abandono o el narcotráfico incluso en esferas acomodadas. Así son 'Rodrigo D: No futuro' (1990) o 'La vendedora de rosas' (1996-1998), sus obras más reconocidas, y que llegaron a competir dos veces en la selección oficial del Festival de Cannes.

Por filmes de este tipo se le ha acusado de crear una exageración, "que era un problema mío", le decían. "He recibido reconocimientos, pero también un rechazo al llegar a Medellín. Esa crítica ha sido dura, cuando a veces alguien me decía que yo 'agarraba del pueblo'. Pero yo me defiendo de eso pensando que son unas películas de diálogo y que a esta sociedad le pertenecen", amplió en una de las charlas del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, donde fue homenajeado y concedió una entrevista a France 24.

"Estos actores naturales no están fuera del arte, para mí son los narradores, de alguna manera son escritores reales". Gaviria considera sus películas como documentos de la historia porque baja el cine a la calle, a lo público, sin traducirlo ni edulcorarlo. Una receta de sinceridad y de "romper estigmas y prejuicios", que ha querido aplicar a su país, Colombia. Ese siente que es su aporte, además de su poesía y ahora la dirección del Festival de Cine de Jardín de Antioquia.

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