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Día 5: El Festival de Cine de Cartagena bajó su telón con un cine renovado, pero sin premios

El Teatro Afoldo Mejía fue el escenario donde se concluyó la edición 59 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Colombia, el 10 de marzo de 2019.
El Teatro Afoldo Mejía fue el escenario donde se concluyó la edición 59 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Colombia, el 10 de marzo de 2019. Daniel Jiménez / FICCI

En la cara A, el FICCI culminó su 59 edición con directores de distintas latitudes, narrativas frescas y mucho público deseoso de abrazar películas. En la cara B, le faltó competencia y entender que a la cultura no se la controla.

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El Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) tiene muchos espacios emblemáticos, pero uno de sus indudables pulmones es el Teatro Adolfo Mejía, conocido también como Teatro Heredia. Fue allí, entre la solemnidad de su alfombra roja y el señorío de sus palcos, que el festival se despidió de su 59 edición, que tuvo una inauguración y cinco jornadas completas de cine, charlas y simposios sobre la industria.

Desde el 6 hasta el 11 de marzo, la ciudad Heroica defendió su título de festival de cine más antiguo de América Latina y su propuesta de "cambio", bajo la nueva dirección artística de Felipe Aljure. Él y la directora general de FICCI, Lina Rodríguez, fueron los encargados de bajar el telón, orquestar los últimos reconocimientos y presentar la penúltima cinta (nunca hay una última) 'Talking about trees'.

Buena elección el largometraje de Suhaib Gasmelbari para cerrar un sentimiento cinéfilo, ya que su guion gira en torno a Ibrahim, Suleiman, Manar y Altayeb, cuatro directores, pero sobre todo cuatro amigos, que dejaron en los 60 y 70 su país, Sudán, para estudiar cine. Con la pena siempre de tener que buscar los sueños fuera, en el extranjero, pero con la ilusión de haber regresado después de décadas para difundir ese conocimiento en su tierra, juntos.

Fotograma del filme 'Talking About Trees', del cineasta Suhaib Gasmelbari.
Fotograma del filme 'Talking About Trees', del cineasta Suhaib Gasmelbari.

Y es que ese podría decirse que ha sido el mejor balance del festival: la elección de las cintas. Desde las películas colombianas (ficciones de aquí) y latinoamericanas (ficciones de acullá), hasta las internacionales, pasando por los cortos y los documentales, la conclusión es que el cine latino está en un estado de progreso. Se habla de indigenismo, de lenguas regionales, de conflictos armados, de la mano de dramas adolescentes y fantasías extrapolables a cualquier teatro del mundo.

Es así como la colombiana 'Monos' de Alejandro Landes, que ha tenido un gran despliegue de distribución, se llevó el premio del público EGEDA, por mostrar un conflicto guerrillero entre adolescentes sin lugar específico ni tiempo. De igual modo, las muestras de la sección Cortizona (basadas en escuelas), el proyecto PuertoFicci (sobre financiación), y la categoría Documentes (sobre documentales como el reconocido 'Homo botanicus' de Guillermo Quintero) se alzaron con su propio homenaje. Pero no hubo más.

La cara B del festival, esa que tuvo el lado más amargo y que lo hizo insólito negativamente, fue no ver ningún premio India Catalina. No solo por la estatuilla que tiene todo festival, sino por que la falta de un certamen perjudica a los directores de diversas formas. Algunos que conversaron con France 24 escogen esta cita, descartando otros eventos. A la vez, algunos no pueden asistir a FICCI si no hay competencia porque sus embajadas no dan ayudas si no son festivales competitivos. Mientras que, por último, si no hay premio, no hay dinero, ergo, no hay forma de seguir con otros proyectos.

En otros temas, durante el festival hubo varias tensiones locales, tras el discurso del director colombiano Rubén Mendoza, que inauguraba el festival con su 'Niña Errante'. Mientras Mendoza, entre otras cosas, criticó ante la vicepresidenta y el público la política cultural del actual Gobierno del presidente Iván Duque, la organización FICCI respondió que "no compartimos la utilización de este espacio (el momento de la inauguración) para promover agendas que le resten protagonismo a las oportunidades de encuentro que este festival propicia para beneficio de toda la comunidad cinematográfica".

¿Y qué sino es un festival? Un espacio donde tratar problemáticas y ficciones con tintes reales, un lugar donde los creadores dan sus puntos de vista frente a las injusticias, las desigualdades o simplemente el día a día de las personas. La revista Arcadia, medio aliado del festival, lo explicó muy bien al citar a una de sus fuentes, que afirma: "Últimamente, con las discusiones alrededor de esa película ‘Niña errante’ (se ha cuestionado su visión sobre la mujer) y las reacciones que ha despertado esa inauguración, se puede observar, no sin preocupación, que aún hoy algunos piensan en el cine como un hecho aislado de la política, la moral y el mismo orden social y económico que rige las demás dimensiones de nuestras vidas... Y con este comunicado tan desafortunado, el FICCI, por desgracia, les da la razón".

Queda por ver cómo marcará esta renovada y tensa edición a la próxima de 2020, que celebrará 60 años de FICCI, y quiénes seguirán los pasos de los tributos que brillaron con luz propia este año, recordemos, los directores Víctor Gaviria e Ethan Coen, además del actor estadounidense Michael Shannon. Hasta el próximo año.

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