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¿Cuánto y cómo influye el papa Francisco sobre la política de Argentina?

El Papa Francisco asiste a los Ejercicios espirituales de Cuaresma para la Curia Romana. 10 de marzo de 2019.
El Papa Francisco asiste a los Ejercicios espirituales de Cuaresma para la Curia Romana. 10 de marzo de 2019. Reuters

Una vez que se convirtió en papa, hace seis años, el cardenal Bergoglio pasó de ocupar una posición local como arzobispo de Buenos Aires a ser un líder global. Sin embargo, mantiene un vínculo afectivo y cotidiano con Argentina.

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Como cura, el papa Francisco es de formación jesuita; en lo político algunos dicen que es peronista, otros dicen que no.

El periodista Ignacio Zuleta sienta su posición desde el título de su flamante libro 'El Papa peronista'. Según él, Francisco tiene un alineamiento ideológico con ese movimiento político, entre otros motivos porque la Iglesia argentina históricamente ha sido aliada del peronismo.

Cuenta Zuleta a France 24 en Español que el papa "dice que tiene una relación de familiaridad con buena parte de la colectividad política identificada con el peronismo".

El periodista dice que con Francisco al Vaticano no llegó simplemente el peronismo, sino el nacionalismo latinoamericano en general.

Político local

Hay encuestas que dan al papa como el "político" con mejor imagen de Argentina. Cuando era arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, intervenía directamente en política, recuerda Zuleta, quien escribe en su libro: "Lo que armó Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires tuvo la fuerza de un partido político transversal en las sombras".

Bergoglio participó incluso del armado de candidaturas y listas, como cuando le dijo en 2003 al entonces diputado de la Unión Cívica Radical Jorge Enríquez que se bajara de una lista para legislativas en la que estaba y se sumara a la del partido de Mauricio Macri (quien comenzaba su carrera en esta arena), porque en la otra no podría ganar.

El hoy diputado oficialista recuerda en diálogo con France 24 en Español que Bergoglio le dijo: "Para la Iglesia es muy importante que usted continúe en la Cámara".

Mostró, además, Bergoglio, que sabía leer la arena política.

¿Hoy sigue haciendo esas cosas el papa, sugiriendo candidatos, participando en el armado de listas? Ante la pregunta, Enríquez ríe y niega: "Eso lo hacía cuando era arzobispo de Buenos Aires".

Enríquez asegura que el Papa no es peronista. "De hecho yo no soy peronista y soy uno de los diputados que tiene más relación con él". Agrega, volviendo al episodio de 2003: "Fíjese que si hubiera sido peronista me habría propuesto para ir a una lista peronista". Y dice que la doctrina social de la Iglesia no es patrimonio del peronismo, aunque los postulados sociales de ese movimiento se solapen con los de Roma.

"Voten a conciencia"

También hay cierta ambigüedad, en ocasiones, en los pronunciamientos del pontífice.

Antes de la segunda vuelta de las presidenciales de 2015, que enfrentaron al triunfador Mauricio Macri y al candidato kirchnerista Daniel Scioli, el papa hizo algo poco habitual: se expresó públicamente, en la plaza de San Pedro, sobre los comicios, con un mensaje para los argentinos. Dijo: "Ya saben lo que pienso. Que voten a conciencia".

"Por supuesto que los dos candidatos entendieron que era un mensaje a favor de ellos", escribe Zuleta. "Como el resultado fue casi un empate, es una maravilla profética de la cultura del encuentro". La cultura del encuentro es una propuesta de Francisco de fomentar la escucha y la integración, más allá de las diferencias.

Hay una paradoja, dice Zuleta: Francisco se ha llevado muchísimo mejor con el gobierno del presidente de centroderecha, Mauricio Macri que con el de su predecesora de origen peronista, Cristina Fernández. El gobierno peronista de Cristina Fernández nunca tuvo ningún funcionario de la cercanía que algunos de los del gobierno Macri tienen con el papa. "Bergoglio estaba llamado a tener una comunión total con el gobierno peronista del ciclo Kirchner (Néstor Kirchner y Cristina Fernández) y terminó a las trompadas y tratándose como contradictores", escribe el periodista.

"Cristina (Fernández de) Kirchner fue la mandataria que se entrevistó con el papa Francisco en más ocasiones", recuerda el consultor político y asesor del presidente Mauricio Macri, Jaime Durán Barba, en su libro 'La política en el siglo XXI', escrito junto con el también consultor Santiago Nieto. Y remata: "Desde que (Cristina Fernández) dejó el poder desaparecieron las comidas y las peregrinaciones a lo de su gran amigo".

Ya había una relación entre Bergoglio y el partido de Macri cuando este disputaba espacios en la Ciudad de Buenos Aires, de la que fue alcalde entre 2007 y 2015 (como lo muestra el caso del diputado Enríquez)

Cuando ya estaba en la Presidencia, según Zuleta, el gobierno de Macri fue guiado indirectamente por Francisco a aprobar leyes clave desde la perspectiva del pontífice, entre ellas la de emergencia social y la de urbanización de villas miseria (asentamientos, invasiones); aunque haya habido rispideces cuando el presidente permitió que se debatiera la legalización del aborto en el Legislativo en 2018 (el cambio en la ley no fue aprobado por el Senado).

Es que realmente el papa, asegura Zuleta, tiene una agenda pastoral y usa herramientas de la política con el objetivo de alcanzar esos fines. Con quien sea. En ese sentido, según escribió el periodista Esteban Pittaro en la publicación católica 'Aleteia', no se puede identificar al papa con figuras locales por su vínculo afectivo, ni a izquierda ni a derecha, ni "porque ambos sostengan y enarbolen la idea del Techo, la Tierra y el Trabajo", a las que el pontífice ha llamado un derecho sagrado.

La nota de Pittaro tenía como eje la detención –en el contexto de una protesta– de Juan Grabois, un líder social cercano a, amigo de, Francisco, pero, dice el autor, no por eso representante del papa: "Esa amistad no convierte a Grabois en la Iglesia, como tampoco ocurre con funcionarios como (Carolina) Stanley (ministra de Desarrollo Social), (María Eugenia) Vidal (gobernadora de la provincia de Buenos Aires), rabinos como Abraham Skorka, pastores protestantes, periodistas de uno y otro lado, etc.". Todos ellos cercanos, de buena relación con Francisco.

Año electoral

En este año electoral, en el que Argentina vota presidente, entre otros muchos cargos, serán variadas las fuerzas que tengan algún tipo de interés e influencia en la contienda. ¿Cuál podría ser la del papa? "Ciertos periodistas se preguntan cuántos votos puede endosar un candidato, el Papa, un sindicato, un deportista o una figura de televisión", dice Durán Barba en su libro. "La respuesta es: muy pocos", afirma. "Los votantes no son de nadie".

Lo que hay hoy, entonces, no son adhesiones explícitas ni armado de listas, pero sí un constante juego de necesidades, coincidencias y diferencias políticas, que van tejiendo una danza de relaciones que se van acomodando en el tiempo para servir a los planes de cada uno.

Además, hoy el papa dejó de ser un líder religioso local y se convirtió en un jefe de Estado, cabeza de la Iglesia en el mundo. Sus preocupaciones, entonces, son globales: las persecuciones, las migraciones, la pobreza, la globalización, los efectos nocivos de la globalización.

Argentina no

A pesar de eso, Argentina sigue siendo especial. Tanto que el papa no visita el país, a pesar de que sí lo ha hecho a otros de la región.

¿Por qué no lo hace?

El diputado Enríquez cree que el pontífice quiere evitar exponerse a ser usado por algún sector o, incluso, a que haya algún tipo de protesta en su contra: "¿Él va a venir a Argentina para que haya una manifestación o que lo tironeen, que si es peronista o no?".

Un papa global, que no deja de tener preocupaciones locales.

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