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Este es el presidente Bashar al-Asad, protagonista de la guerra en Siria

Jóvenes sirios pasan frente a un cartel que muestra una foto del presidente Bashar al-Asad, en el centro de la capital, Damasco, el 9 de julio de 2018, con una leyenda debajo árabe que dice: "Si el polvo del país habla, dirá Bashar al-Asad".
Jóvenes sirios pasan frente a un cartel que muestra una foto del presidente Bashar al-Asad, en el centro de la capital, Damasco, el 9 de julio de 2018, con una leyenda debajo árabe que dice: "Si el polvo del país habla, dirá Bashar al-Asad". Louai Beshara / AFP

¿Cómo un oftalmólogo graduado en Londres terminó convirtiéndose en el principal protagonista de una guerra que lleva más de ocho años? Perfil.

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El expresidente Barack Obama anunció en su momento que la caída de Bashar al-Asad era "cuestión de meses". Ocho años después del inicio de la guerra, no solo sigue en el poder, sino que parece ganarla. Pero hace unos días, ante cientos de seguidores dijo: "Tenemos está visión romántica de que vamos ganando. No. La guerra no ha terminado".

Solo unos años atrás era impensable que Asad pudiera permanecer en el poder. Las fuerzas de oposición y su coalición aliada lo tenían arrinconado en Damasco

El cuadro sin fecha muestra al presidente sirio Hafez al-Assad y a su esposa Anisseh posando para una imagen familiar con sus hijos (L a R) Maher, Bashar, Bassel, que murieron en un accidente automovilístico en 1994, Majd y Busha.
El cuadro sin fecha muestra al presidente sirio Hafez al-Assad y a su esposa Anisseh posando para una imagen familiar con sus hijos (L a R) Maher, Bashar, Bassel, que murieron en un accidente automovilístico en 1994, Majd y Busha. LOUAI BESHARA / AFP

¿Quién es Bashar al-Asad y cómo pudo sobrevivir todos estos años?

Bashar al-Asad no quería ser presidente. Estudiaba en Londres Oftalmología, donde conoció a su esposa, Asma al-Ásad, una ciudadana británica que fue llamada "la rosa del desierto" por la revista 'Vogue'. Pero la muerte de su padre, el presidente sirio Haffez al-Asad, que gobernó el país desde 1971 hasta el año 2000, y la de su hermano mayor, heredero al trono, en un accidente de tránsito en 1994, lo obligaron a asumir el poder del rico país árabe.

El oftalmólogo llegó al poder inesperadamente y al principio lo asumió como un reformista: implementó políticas contra la corrupción y liberó prisioneros políticos arrestados por su padre. El régimen de los Asad en Siria era acusado por distintas organizaciones internacionales de infracciones a los derechos humanos, de corrupción y persecución política.

Foto de fecha 12 de marzo 1985 del difunto presidente sirio Hafez al-Assad reconociendo a la multitud después de ser elegido por a un tercer mandato de siete años frente al Parlamento en Damasco. Assad murió el 10 de junio de 2000 a la edad de 69.
Foto de fecha 12 de marzo 1985 del difunto presidente sirio Hafez al-Assad reconociendo a la multitud después de ser elegido por a un tercer mandato de siete años frente al Parlamento en Damasco. Assad murió el 10 de junio de 2000 a la edad de 69. HO / AFP

Sin embargo, a pesar del notable inicio, al gobierno de Asad empezaron a llegar figuras de mano dura, cercanas al Ejército, y la represión contra la oposición y los sectores sociales que pedían cambio se hizo más fuerte. El clima para una rebelión estaba servido.

El 15 de marzo de 2011 la primavera árabe llegó a Siria. Una insurrección en Daraa pronto estallaría en una guerra de graves dimensiones geopolíticas.

Control sobre el Ejército y apoyo sirio, las claves de Asad para conservar el poder

El control sobre el Ejército ha sido la clave de Asad para mantener el poder. Su hermano menor lidera la Guardia Republicana, un grupo militar élite responsable de la seguridad de la familia y de las defensas de Damasco, una ciudad que nunca cayó.

Además de tener el apoyo del Ejército, Asad cuenta con el respaldo de las fuerzas militares rusas. Situación que hoy lo tiene controlando más del 60% del territorio sirio.

Pero su aferro al poder ha causado una de las más graves crisis humanitarias de nuestro tiempo. Amnistía Internacional lo acusa de ser "responsable de una política de exterminio" contra la oposición y la ONU ha publicado varios informes con evidencias del uso de "armas químicas" de forma reiterada contra su pueblo.

Y Francia, que en el 2001 lo condecoró con el máximo honor, "la gran cruz de la legión de honor" por su política modernizadora", hoy piensa otra cosa: según el ministerio de Exteriores, Asad es un "criminal de guerra".

Pero los expertos señalan que Bashar al-Asad no es otra cosa que la continuidad de la línea dura de su padre. En los 80, cuando su padre gobernaba, se alzó una insurrección liderada por los Hermanos Musulmanes en Hama. En esa ocasión Hafez aplicó el manual. La represión militar del levantamiento dejó cerca de 40.000 muertos.

Informe desde Qamshli: La guerra en Siria ha dejado más de 360.000 víctimas mortales

La ofensiva de Asad en la guerra

A pesar de que Asad quedó aislado de Occidente, Rusia le tendió la mano y en el 2015 cuando intervino directamente en la guerra, Damasco tomó la delantera.

Guta Oriental, una zona periférica de la capital y uno de los principales bastiones de la oposición, cayó tras un cruento asedio que fue denunciado por las organizaciones de Derechos Humanos. Con Guta cayeron varios enclaves cerca a Damasco en 2018 y Asad avanzó hacia la recuperación del territorio.

Con una serie de acuerdos de armisticio ofrecidos a grupos de oposición y con el apoyo de la fuerza aérea rusa logró una recuperación vigorosa en la ofensiva militar. Aunque desde la recuperación de Quneitra, cerca de los Altos del Golán, el pasado julio, no ha logrado victorias significativas.

Una amplia zona del país, cerca del 30%, es controlada por los kurdos, que en un principio fueron apoyados por Estados Unidos y una coalición internacional en un plan para derrotar militarmente al grupo Estado Islámico. Y aunque el presidente Trump ordenó la salida de sus soldados de Siria, todavía tiene algunos efectivos en la región controladas por los kurdos.

En su último discurso Asad reconoció que Siria todavía debería enfrentar cuatro grandes batallas, además de la guerra, lo que llamó "el asedio económico", la lucha contra la corrupción y la propaganda que, según él, lo ataca en redes sociales.

La crisis económica, la falta de gasolina y las sanciones internaciones pueden llevar seriamente a Asad a la mesa de negociación. El país está virtualmente destruido y tanto Estados Unidos como la Unión Europea han dicho que solo si hay una transición democrática ayudarán con recursos para la reconstrucción.

En Siria creen que Asad no tiene planes de dejar el poder, su hijo mayor, Hafez, llamado como el abuelo, sería su sucesor.

Pero no la va a tener fácil. Y los hechos recientes en Siria lo demuestran. En la recapturada ciudad de Daraa, donde inició la revolución, cientos de personas salieron a protestar el pasado domingo. La causa: las autoridades volvieron a levantar en el centro de la ciudad una estatua de Bashar al-Asad. Ocho años atrás, la estatua original había sido derruida en las protestas.

Reportaje exclusivo en Siria: la determinación de los últimos combatientes de Estado Islámico

Con Reuters, AFP

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