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Expectativa por rumbo político de Eslovaquia tras elecciones presidenciales

Una mujer eslovaca ejerciendo su derecho ciudadano al voto en los comicios presidenciales de Eslovaquia. Brastislava, Eslovaquia, 16 de marzo de 2019.
Una mujer eslovaca ejerciendo su derecho ciudadano al voto en los comicios presidenciales de Eslovaquia. Brastislava, Eslovaquia, 16 de marzo de 2019. Jakub Gavlak, EFE/EPA/

Eslovaquia celebra unas trascendentales elecciones presidenciales que podrían marcar un cambio político. La expectativa entre el electorado es alta, lo que podría verse reflejado en una la participación.

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La Unión Europea está atenta a las elecciones presidenciales que tienen lugar en uno de sus Estados miembro más pequeños, Eslovaquia, de tan solo 5.4 millones de habitantes, que realiza unos comicios que esperan traer calma después de la crisis política que vivió el país en 2018.

El asesinato en febrero de ese mismo año del periodista Jan Kuciak que escribía sobre las relaciones entre el crimen organizado y diferentes sectores políticos eslovacos, generó una enorme ola de indignación ciudadana que desencadenó las mayores protestas en ese país desde la caída de gobierno comunista en 1989.

La muerte de Kuciak dio la puerta para un debate público sobre las redes de clientelismo, la delincuencia organizada y las falencias democráticas de Eslovaquia, un joven Estado independiente desde el 1 de enero de 1993, tras separarse de forma pacífica de la República Checa, poniendo fin la entonces Checoslovaquia.

Las multitudinarias manifestaciones ejercieron una fuerte presión ciudadana que llevó a la dimisión del entonces jefe de la Policía, el primer ministro y titular de la cartera del Interior, Robert Fico, quien lideraba el partido socialdemócrata SMER, el principal movimiento político dentro del gobierno eslovaco.

Los candidatos

Zuzana Caputova es considerada dentro del mundo político y por lo eslovacos como la representante de la propuesta de cambio que el país necesita para afianzar los valores democráticos, acercarse más a la Unión Europea, de la cual es miembro desde 2004.

Caputova de 45 años, es abogada y tiene un discurso liberal y contra la corrupción, aunque tiene muy poca experiencia política, un punto que criticado por los ciudadanos y usado por sus adversarios como una grave falencia para la responsabilidades que implica asumir la presidencia.

En la otra cara de la moneda está maros Sefcovic, un experimentado diplomático eslovaco con una amplia experiencia en el juego político local que además cuenta con el apoyo del oficialista partido socialdemócrata SMER. Por su parte Stefan Harabin, es exmagistrado y con un discurso populista, prorruso y antiinmigración ha conseguido ganar la confianza de algunos votantes.

Si bien el poder político en Eslovaquia recae en las manos del primer ministro de la nación, la elección del nuevo presidente del país importa a Bruselas y a sus países vecinos por ser un siguiente paso tras la crisis desatada en febrero de 2018 y porque podría representar una expansión o un freno a los discursos nacionalistas que han llegado a Estados de Europa como Hungría o Austria.

Con EFE y Reuters

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