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Jair Bolsonaro apuesta por reforzar la cooperación militar en su visita a Washington

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, minutos antes de una reunión con su homólogo paraguayo Mario Abdo Benitez el 12 de marzo de 2019 en Brasilia, Brasil.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, minutos antes de una reunión con su homólogo paraguayo Mario Abdo Benitez el 12 de marzo de 2019 en Brasilia, Brasil. Ueslei Marcelino / Reuters

Los acercamientos entre los dos países en materia de defensa ya se venían adelantando desde hace varios años. Pero la empatía entre los dos gobiernos y el nuevo rol del país suramericano en la OTAN podrían darle un nuevo nivel a la relación.

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Jair Bolsonaro llegó en la noche del domingo 17 de marzo a Washington y se anticipa que se reunirá con su homólogo estadounidense para hablar de la cooperación militar entre los dos países.

El presidente brasileño, que ha expresado su admiración por Donald Trump, estará en Estados Unidos hasta el miércoles 20 de marzo y aspira a intensificar una serie de negociaciones en materia de defensa que ya se venían adelantando desde antes de su posesión.

Se espera que durante esta visita se haga oficial la designación de “aliado importante no OTAN”, un sello que en la región hasta ahora solo ostenta Argentina y con el cual son reconocidos otros 16 países del mundo. Según oficiales brasileños consultados por Reuters, este título se venía negociando desde hacía un año y le permitirá al país suramericano acceder a un mercado preferencial de equipos militares, procedimientos más rápidos para su exportación y cooperación en materia de entrenamiento militar.

Este tipo de cooperación le viene bien a los dos gobiernos. A comienzos de enero, el presidente Jair Bolsonaro dio vía libre a un acuerdo entre la estadounidense Boeing y la estatal brasileña Embraer para la fabricación de aviones militares y comerciales. Mientras que el gobierno de Donald Trump se ha fijado el objetivo de incrementar las ventas de equipos militares, un mercado en el que Brasil tiene un lugar privilegiado, pero cuyas cifras todavía no son significativas. En 2017, las ventas de equipamiento militar a Brasilia no ascendieron por encima de los 40 millones de dólares.

La base de Alcantara, punto estratégico para el mercado satelital

En marzo de 2017, los dos Estados firmaron un acuerdo de cooperación conocido como "Master Information Exchange Agreement" (MIEA), que se proponía compartir avances en materia de investigación y desarrollo de nuevas estrategias y tecnologías de defensa.

Un mes más tarde, las compañías Savis y Bradar, filiales de Embraer, firmaron un acuerdo de colaboración con Rockwell Collins, especializada en servicios de aeronáutica, para la fabricación conjunta de equipos de defensa.

A estos acuerdos se suman las conversaciones que desde el año 2000 se han venido adelantando entre el gobierno estadounidense y el brasileño para aprovechar la ubicación estratégica de la base de Alcantara, en el estado nororiental de Maranhão. En un punto cercano a la línea del Ecuador, la base aérea sería ideal para el lanzamiento de satélites, un negocio que mueve alrededor de 300 millones de dólares al año y llama la atención de múltiples empresas estadounidenses. Al acuerdo bilateral le faltan unas condiciones en materia de derechos de propiedad intelectual de los cohetes y satélites.

El pasado 14 de marzo, Bolsonaro anunció que retomaría las conversaciones sobre la base de Alcantara en su visita a Washington.

¿Habrá una base militar estadounidense en Brasil?

Para el almirante estadounidense Craig Faller, el nuevo estatus de Brasil en la OTAN acentuará la cooperación entre los dos ejércitos. “Es una oportunidad formidable para reforzar nuestra alianza con Brasil”, dijo a Reuters el comandante del Southcom, Comando Sur de Estados Unidos.

En enero, el presidente Bolsonaro afirmó que estaba abierto a la discusión sobre la instalación de una base militar estadounidense en territorio brasileño.

En cualquier caso, el Southcom, encargado de las operaciones militares de EE. UU. en América Central, América del Sur y el Caribe, ya venía trabajando con el ejército de Brasil en maniobras y entrenamientos desde 2017, en una operación conocida como “culminating”.

Una posición común sobre la crisis en Venezuela

Tanto el presidente Donald Trump como su homólogo brasileño han mostrado amplio respaldo al proclamado presidente interino de Venezuela Juan Guaidó. Los dos gobiernos han expresado en distintas ocasiones su rechazo al gobierno de Nicolás Maduro y están alineados en la búsqueda de estrategias para cercar su administración.

Sin embargo, la opción de una intervención militar no ha sido mencionada por el presidente Bolsonaro y no es deseable para los países del Grupo de Lima. “Es poco probable que Brasil tome acciones militares para ajustar la situación en Venezuela, pero es posible que se muestre más firme públicamente luego de este viaje a Washington”, dijo a AFP Roberta Braga, del centro latinoamericano Atlantic Council, con sede en Washington.

Para Thomaz Favaro, analista de Control Risks, la alianza cercana con Brasil le conviene a Donald Trump “para continuar ejerciendo presión sobre Maduro y asegurar que la ola de apoyo a Guaidó no disminuya con el paso del tiempo”.

En cualquier caso, la reunión bilateral reforzará la cooperación militar entre Brasil y Estados Unidos. El encuentro, seguramente, ayudará a amplificar un discurso que le conviene a los dos mandatarios y que pone la defensa y la seguridad nacional en un punto protagónico de su política internacional.

Con AFP y Reuters

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