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Siria: el último bastión yihadista de Baghuz, asediado por las FDS

Una fila de civiles caminan cerca de Baghuz, provincia de Deir Al Zor, Siria, 6 de marzo de 2019.
Una fila de civiles caminan cerca de Baghuz, provincia de Deir Al Zor, Siria, 6 de marzo de 2019. Rodi Said / Reuters

Según los últimos reportes, el último reducto del grupo Estado Islámico en Siria está a punto de caer gracias a la eficacia de los combates de las FDS. La llamada 'batalla final' se libra a ocho años del conflicto en Siria.

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Lluvia de fuego para los últimos yihadistas de Baghuz, ciudad del este de Siria donde se refugiaron. La presencia en el suelo de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y las bombas de la coalición internacional tienen acorralado a lo que quedó del autodenominado Estado Islámico (EI) en un minúsculo reducto.

La presión es cada vez más fuerte y los extremistas son cada vez menos. La semana pasada, las FDS anunciaban la entrega de 3.000 combatientes del EI, al tiempo que muchos civiles, entre ellos familiares de yihadistas, fueron alejados del campo de batalla.

Al borde del rio Éufrates, escondidos entre ruinas y restos de lo que fue algún día un campo organizado, los más radicales aguantan disparos de roquetas y ofensivas esporádicas de las tropas arabo-kurdas. "Las FDS continúan adoptando un enfoque metódico para borrar el último territorio controlado por Daesh"”, aseguró a la agencia AFP Sean Ryan, portavoz de la coalición internacional, agregando que "la ofensiva terrestre fue muy eficaz".

Último reducto del EI, a punto de caer

Los líderes locales de esta operación militar, que empezó el pasado 9 de febrero, evalúan a 5.000 el número personas que permanecerían en esta reducida zona. Según las FDS, unas 64.000 dejaron el enclave de Baghuz durante las últimas semanas, entre las cuales habría 5.000 yihadistas que quedaron bajo su custodia tras su rendición.

Aunque los militares no quieren adelantar fechas, la organización que proclamó un amplio "califato" intercalado entre Siria e Irak está a punto de perder los últimos metros que le sobró. Pero tampoco se vislumbra una desaparición del EI, cuya acción podría desde ahora tomar nuevas formas.

La batalla de Baghuz se erigió en símbolo de una guerra, que se libra desde hace 8 años, y que podría llegar a su fin. Un desenlace del cual el Gobierno de Bashar al-Asad quisiera atribuirse todo el crédito pese a los pronósticos de su caída, pero cuyo resultado se da en buena medida gracias al respaldo de Rusia e Irán.

Unas fuerzas que lograron revertir el transcurso del conflicto e imponer en el terreno una influencia mayor a la de Estados Unidos y la coalición internacional que lidera. De hecho, el anuncio de Donald Trump de retirar sus tropas de Siria no podía caer más idóneamente para los aliados de al-Asad y los otros actores regionales, mientras esta postura del mandatario estadounidense preocupó tanto a sus aliados como su propia Administración.

Intento de salida política en plena retira de EE. UU.

No obstante, T'he Wall Street Journal' aseguró este domingo 17 de marzo que la retirada de los ‘marines’ sería al final de solo 1.000 soldados, la mitad del contingente presente. Una afirmación que fue desmentida por el Estado Mayor que aseguró respetar "la decisión del Presidente de reducir a las fuerzas estadounidenses a una presencia residual" en el país.

Por su parte, al-Asad prepara el terreno para volver a gobernar solo sobre las ruinas de Siria. Su ministro de Defensa, Alemad Ayub, apuntó directamente a las FDS este lunes, instándolas a aceptar acuerdos de "reconciliación", amenazando a este actor clave de la lucha anti-EI de una retoma de la fuerza de los territorios que controla. El oficialismo plantea sin ambigüedades a una reconquista militar de las pocas zonas que aún no recuperó, ubicadas en Guta, cerca de Damasco, y en la provincia de Idlib.

Un cuarto enviado especial de las Naciones Unidas llegó a Siria para tratar de eludir nuevos derrames de sangre. Geir Pedersen, quien entró en función en enero, espera poder alcanzar resultados sobre las bases de lo que dejaron sus antecesores acerca de una solución política a la guerra.

El diplomático noruego trabaja con las partes sobre la creación de un comité que se encargaría de la redacción de una nueva Constitución e impulsaría elecciones. Según el plan que defiende, que no ha sido aprobado aún, de los 150 miembros de esta entidad, 50 los escogería él, incluyendo a expertos y miembros de la sociedad civil, 50 provendrían del Gobierno y los últimos 50 de la oposición.

La ONU espera por fin detener su serie de fracasos de su acción en el escenario sirio, en un difícil juego de equilibrismo que buscaría cerrar un ciclo violento que dejó más de 370.000 muertos desde 2011 y provocó el desplazamiento de millones de personas.

Con AFP y Reuters

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