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El excongresista Jean Wyllys huye del "peligroso" Brasil de Bolsonaro por ser homosexual

Jean Wyllys, diputado federal de Río de Janeiro por el Partido Socialismo y Libertad habla durante un mitin de los partidos de izquierda brasileños en Río de Janeiro, Brasil, el 2 de abril de 2018.
Jean Wyllys, diputado federal de Río de Janeiro por el Partido Socialismo y Libertad habla durante un mitin de los partidos de izquierda brasileños en Río de Janeiro, Brasil, el 2 de abril de 2018. Mauro Pimentel / AFP

Jean Wyllys, uno de los primeros diputados abiertamente homosexual, renunció a su escaño en el Congreso por amenazas de muerte. Dijo a France 24 que el presidente de extrema derecha, Jair Bolsonaro, es una amenaza para los activistas.

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Wyllys anunció en enero la renuncia a su cargo en la Cámara de Diputados de Brasil ya que temía por su vida.

Feroz activista por los derechos humanos, en febrero debía empezar su tercer mandato consecutivo como representante del estado de Río de Janeiro. Sin embargo, ahora vive autoexiliado en Berlín, Alemania, donde está llevando a cabo un doctorado. "No renuncié porque nunca ocupé el cargo. Renuncié al mandato para el que fui elegido. Lo hice a causa de las amenazas de muerte que recibí durante un tiempo en Brasil", le dijo Wyllys a los periodistas en París.

Wyllys dijo que las amenazas en su contra empezaron poco después de haber sido elegido para la Cámara, casi nueve años antes, como candidato del izquierdista Partido Socialismo y Libertad, que se derivó del Partido de los Trabajadores.

"(Las amenazas) empezaron en 2011 durante mi primer mandato. Inicialmente, eran hechas en la 'deep web' por personas que odiaban a las feministas y a la comunidad LGBT", dijo. "Era claro que las amenazas estaban vinculadas con mis políticas y con el hecho de que soy abiertamente gay".

Wyllys también fue el blanco de una continua campaña de difamación en redes sociales que difundía rumores falsos afirmando que practicaba la pedofilia. Wyllys acusó a Bolsonaro, un desconocido legislador en ese momento, de ayudar a orquestrar la campaña. Antes de reinventarse a sí mismo como un político comprometido con la lucha contra la corrupción, puede decirse que Bolsonaro era más conocido por su lenguaje, con frecuencia homofóbico, racista y misógino. Él y Wyllys eran enemigos naturales y con frecuencia se enfrentaban en la escena del Congreso. En 2016, Wyllys le escupió a Bolsonaro durante los procesos de destitución contra la presidenta de ese momento Dilma Roussef.

"Aunque no soy miembro del partido de Dilma Roussef –era un miembro de la oposición– hablé en defensa de la democracia y del gobierno democrático de Dilma Roussef. Porque para mí era obvio que Dilma Roussef había sido destituida por un golpe de estado", dijo.  

Wyllys dijo que la campaña de difamación en su contra se intensificó alrededor de esa época. En respuesta, creó una página web para negar las acusaciones. Pero no fue sino hasta el asesinato de su amiga cercana Marielle Franco –una feminista, negra, lesbiana, consejera para la ciudad de Río de Janeiro– el 14 de marzo de 2018, cuando realmente empezó a temer por su vida.

'¿Quién ordenó el asesinato de Marielle Franco?'

"En marzo de 2018, Marielle Franco fue asesinada. También a comienzos de marzo 2018 empecé a recibir nuevas amenazas de muerte, que claramente estaban vinculadas a organizaciones de milicias criminales", dijo Wyllys.

El político explicó que las milicias tienen mucho control sobre Brasil ilegalmente, incluyendo los servicios públicos y los distritos votantes. Dijo que dos agentes de polícía que fueron arrestados a principios de este mes relacionados con la muerte de Franco eran reconocidos miembros de la milicia y trazó un vínculo directo entre Bolsonaro y los grupos paramilitares.

"Antes de volverse presidente, Jair Bolsonaro hizo varios comentarios como legislador apoyando a las milicias y a su continua existencia", dijo Wyllys. "“Bolsonaro y su hijo (Flavio) le han abierto espacio a estas milicias".

La activista de Río de Janeiro, Marielle Franco, es recordada durante una manifestación para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en Sao Paulo, Brasil, el 8 de marzo de 2019.
La activista de Río de Janeiro, Marielle Franco, es recordada durante una manifestación para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en Sao Paulo, Brasil, el 8 de marzo de 2019. Nelson ALMEIDA / AFP

Wyllys continuó declarando que uno de los dos agentes de policía, arrestado durante el asesinato de Franco, era un vecino de Bolsonaro. "Hay evidencia substancial de vínculos evidentes entre la familia Bolsonaro y estas milicias criminales", dijo.

"Más allá de los que mataron a Marielle, lo que queremos saber es: ¿quién ordenó su asesinato?"

Wyllys: "Se volvió claro para mí que no iba a sobrevivir en Brasil"

Las circunstancias alrededor de la muerte de Franco y la credibilidad de las nuevas amenazas en contra de Wyllys causaron que la Cámara federal de diputados le asignara un equipo de seguridad. "Mi muerte se volvió algo tan natural que era visto como un hecho establecido", dijo. "Me escoltaban desde mi casa hasta el trabajo y luego de regreso en un carro blindado. Esto significó que cualquier otra área de mi vida había dejado de existir. Estaba viviendo en una especie de prisión".

Aunque las nuevas medidas de seguridad interfirieron con la habilidad de Wyllys para hacer campaña por un tercer mandato, fue reelegido para el Congreso en octubre de 2018.

Poco tiempo después presentó una denuncia ante la Organization of American States (OAS), que consideró que su vida estaba bajo "grave y urgente riesgo" y le ordenaba al Gobierno brasileño que "tomara las medidas necesarias" para proteger a Wyllys y a su familia.

Wyllys dijo que el Gobierno brasileño ignoró el reporte de la OAS, afirmando que fue una decisión causada por una rampante homofobia. El número de muertes violentas de miembros LGBT reportadas se han triplicado en el país desde 2001. El año pasado, se cree que al menos 420 personas fueron asesinadas o se suicidaron como resultado de la discriminación, según el Grupo de Bahia, colectivo para los derechos LGBT.

"Se volvió claro para mí que no iba a sobrevivir. Y me di cuenta que solo podría seguir luchando por las causas en las que creo si permanecía con vida", dijo Wyllys. "Esto se volvió especialmente evidente cuando los enemigos de mi familia quedaron elegidos en el poder. Aún más cuando descubrí que había vínculos entre Bolsonaro y los asesinos de Marielle Franco. Entonces decidí vivir aquí en Europa como exiliado".

El Gobierno Bolsonaro: un ‘peligro’ para los activistas

Wyllys no es el único activista por los derechos humanos brasileño en haber huido recientemente del país. Marcia Tiburi, filósofa y escritora que se presentó a las elecciones para ser gobernadora del estado Río de Janeiro en 2018, como candidata del Partido de los Trabajadores, se vio obligada a abandonar Brasil y dirigirse hacia Estados Unidos a causa de las amenazas en contra de su vida.

Entretanto, el activista por los derechos humanos Anderson França, quien ganó el premio literario más prestigioso de Brasil en 2017 con su primera novela 'Rio em Shamas', huyó a Portugal tras convertirse en un blanco de persecusión política.

Wyllys advirtió que la Presidencia de Bolsonaro representa una verdadera amenaza para otros activistas de derechos humanos y para los líderes de comunidades en el país. Durante su campaña, Bolsonaro prometió suavizar las leyes sobre las armas en el país, con frecuencia posando con sus dedos apuntando como una pistola.

Gestos de Jair Bolsonaro cuando era candidato presidencial, durante un mitin en el aeropuerto Afonso Pena en Curitiba, Brasil, el 28 de marzo de 2018.
Gestos de Jair Bolsonaro cuando era candidato presidencial, durante un mitin en el aeropuerto Afonso Pena en Curitiba, Brasil, el 28 de marzo de 2018. Heuler Andre / AFP

"Su campaña llegó a ser simbolizada por este gesto con la mano", recordó Wyllys.

"Teniendo en cuenta esto, puedes imaginar la situación en la que se encuentran ahora los activistas de derechos humanos brasileños", añadió. "En solo unos meses, el Gobierno ya ha demostrado el peligro que representa para los activistas y la violencia contra ellos ha aumentado".

En el periodo previo a la ronda final de las elecciones presidenciales de Brasil en octubre de 2018, el sitio web de investigación Agencia Pública contó que los partidarios de Bolsonaro habían llevado a cabo al menos 50 ataques por motivos políticos en diez días. Los actos violentos estuvieron dirigidos principalmente a mujeres, minorías étnicas y personas LGBT.

Wyllys dijo que no tiene planes inmediatos de buscar asilo político fuera de Brasil, pero no ha descartado la posibilidad, pues dijo haber abordado el tema con Canadá. Mientras tanto, advirtió que continuará hablando en contra de las violaciones de derechos humanos desde el exterior.

De regreso en Brasil, el asiento de Wyllys fue tomado por David Miranda, otro político abiertamente gay cuyo esposo es el renombrado periodista estadounidense Glenn Greenwald.

"David Miranda es una muy buena persona, que tendrá un gran desempeño en el cargo. Pero estará más limitado en sus capacidades", según Wyllys. "Tiene una ventaja, que es el esposo de Glenn Greenwald... lo que significa que disfrutará de cierta medida de protección". Si tengo un consejo que darle a David, sería aprovechar esta seguridad para denunciar los ataques a la democracia en Brasil".

Este artículo fue adaptado de su original en inglés.

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