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Italia: ¿Caballo de Troya de China en Europa?

El presidente chino, Xi Jinping, antes de acudir a una ceremonia en la Tumba del Soldado Desconocido en la Piazza Venezia de Roma, Italia, el 22 de marzo de 2019.
El presidente chino, Xi Jinping, antes de acudir a una ceremonia en la Tumba del Soldado Desconocido en la Piazza Venezia de Roma, Italia, el 22 de marzo de 2019. Remo Casilli / Reuters

En el marco de la visita del presidente chino Xi Jinping a Roma, Italia se convierte en el primer país del G7 en respaldar oficialmente la “ruta de la seda", el controvertido programa de inversión de China.

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Giuseppe Conte y Marco Polo, ¿misma lucha? Dos mil años después de la primera ruta de la seda entre Venecia y China, el primer ministro italiano expresa oficialmente su apoyo a la “nueva ruta de la seda”, un amplio programa de inversión china en infraestructura en el exterior.

Italia se convertirá en el primer país del G7 -la agrupación de las siete principales potencias económicas occidentales- en apostar por China. “Es un fuerte gesto diplomático que es, sobre todo, simbólico. No existe un organismo que se pueda encargar de la ruta de la seda a la que Roma podría unirse”, afirmó Jean-Francois Dufour, director de la consultora DCA China Analyze, contactado por France 24. El Gobierno italiano aún debe firmar una serie de acuerdos comerciales para hacer realidad este acercamiento diplomático.

Salvar el puerto de Trieste

Este apoyo anunciado de Italia ha exasperado a Washington, en pleno conflicto comercial con Beijing. Estados Unidos advirtió a Roma contra la tentación de dar legitimidad al “vanidoso proyecto chino vano”.

Pero Italia cree que las nuevas rutas de la seda podrían permitirle salir del túnel de la recesión económica que comenzó a afectarle a fines de 2018. Roma apuesta a que “este apoyo oficial hará que el país sea el primer destino en Europa de las codiciadas inversiones chinas”, resume Jean-François Dufour.

El puerto de Trieste debería, según este experto, ser uno de los principales beneficiarios en el corto plazo de esta unión. “Es un puerto que ha estado en declive económico durante varios años, y Roma cree que China podría revitalizarlo con el modelo del puerto griego de Pireo, cuya actividad se ha multiplicado por cinco desde que fue comprada por China”, apunta el economista francés.

Para Beijing, Italia representa una nueva etapa en su ambicioso programa de inversiones que busca, sobre todo, “ofrecer a las empresas chinas oportunidades en el extranjero para compensar una desaceleración de la actividad en China”, recuerda Jean-François Dufour.

China está interesada en cooperar con el grupo espacial y aeronáutico italiano Leonardo y podría beneficiarse del acuerdo con Roma para defender la causa de Huawei, su controvertido campeón de la tecnología, como parte del despliegue en Italia del 5G, la nueva generación de internet móvil.

Grieta en el frente antichino en Europa

Pero este acercamiento no es solo económico. Políticamente, es oportuno para Beijing. Europa está empezando a ajustar su tono. A través de la Comisión Europea, el 12 de marzo, por primera vez describió a China como un “rival sistemático”. Alemania, que hasta hce poco se mostraba bastante favorable a la superpotencia asiática “se unió a la posición mucho más firme de Francia”, señala Jean-Francois Dufour.

En este contexto, el respaldo oficial de Italia, la tercera economía de la Unión Europea, ofrece una garantía contra una extensión del naciente frente antichino.

Una cierta bondad o neutralidad europea es aún más crucial en un contexto de malas relaciones comerciales con Estados Unidos. “Es cierto que, políticamente, Italia podría convertirse en un caballo de Troya para China, porque las inversiones chinas empujarán a Roma a tratar de moderar la intransigencia de las otras potencias europeas hacia Beijing”, admite Jean-François Dufour.

Por su parte, Italia considera que este acercamiento es también buen asunto político para ella. Para los euroescépticos del Gobierno italiano, la apuesta china es “demostrar la independencia del país al indicar a la Unión Europea que Italia no depende de sus subsidios”, dice Jean-Francois Dufour.

Una elección política que este experto califica como “paradójica” porque “a más o menos largo plazo, las inversiones chinas se traducirán en una dependencia de la economía italiana” hacia China. Nada asegura de que Roma salga favorecido de este trato.

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