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#HeadscarfForHarmony: un gesto de solidaridad con las musulmanas tras el atentado en Nueva Zelanda

Una oficial de policía con un velo en la cabeza posa este 22 de marzo de 2019 con dos hombres maoríes vestidos con un atuendo tradicional durante una conmemoración para las víctimas de las masacres de mezquitas en Christchurch.
Una oficial de policía con un velo en la cabeza posa este 22 de marzo de 2019 con dos hombres maoríes vestidos con un atuendo tradicional durante una conmemoración para las víctimas de las masacres de mezquitas en Christchurch. Jerome Taylor / AFP

Entre críticas y elogios, cientos de mujeres en Nueva Zelanda, entre ellas presentadoras de televisión, periodistas y hasta agentes de la Policía, lucieron este viernes el velo islámico o ‘hiyab’, para solidarizarse con la comunidad musulmana.

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El ‘hiyab’ o velo islámico es un pañuelo que cubre la cabeza y el cuello de las mujeres musulmanas, utilizado en público como un signo de modestia, aunque algunos críticos lo ven como un símbolo de opresión femenina.

Este viernes 22 de marzo de 2019, sin embargo, la prenda fue protagonista en el marco de una gran conmemoración nacional en Nueva Zelanda, como homenaje a las 50 víctimas de la masacre en dos mezquitas de Christchurch.

Empezando por la primera ministra, Jacinda Ardern, quien lució un hiyab sobre su cabeza, durante su breve discurso que inició con unas palabras que en árabe significan "que Dios les otorgue paz y honor", a menudo empleadas tras pronunciar el nombre de Mahoma.

"Nueva Zelanda está de luto, todos somos uno", declaró la primera ministra, quien se unió a unas 5.000 personas en un acto denominado “Marcha por el amor” celebrado en North Hagley Park, frente a la mezquita de Al Noor, escenario junto a la de Linwood.

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#HeadscarfForHarmony, el movimiento que busca reivindicar los derechos de la mujer islámica

Tan polémico como aplaudido, el movimiento #HeadscarfForHarmony promueve el uso del velo islámico y se hizo tendencia en redes sociales como un gesto de solidaridad hacia las mujeres de la comunidad musulmana, que representa el uno por ciento de la población neozelandesa.

La idea se le ocurrió al médico Thaya Ashman en Auckland, después de escuchar la historia de una sobreviviente del atentado que no quería salir de donde estaba, pues sentía que el velo en su cabeza la convertiría en un objetivo para el terrorismo.

Muchas mujeres, entre ellas presentadoras de televisión, periodistas y hasta agentes de la Policía, lucieron un hiyab este viernes como muestra de apoyo.

“Las mujeres de Nueva Zelanda lucieron velos para apoyar a la comunidad musulmana”.

Mientras los ciudadanos oraban frente a una de las mezquitas, las mujeres en Auckland, Wellington y Christchurch publicaron fotos con pañuelos en la cabeza, algunas de ellas con niños.

“De pie con nuestras hermanas musulmanas. Kia kaha de Wellington, Nueva Zelanda".

"¿Por qué estoy usando un pañuelo hoy? Bueno, mi principal razón fue que si alguien más aparece agitando un arma, quiero interponerme entre él y cualquiera a quien pueda estar apuntando, para decir que no hay diferencia", dijo Bell Sibly, en Christchurch.

“La televisión en Nueva Zelanda esta noche”.

Uso del hiyab: un debate de décadas sobre la libertad femenina

Rachel MacGregor, quien está involucrada en la campaña de Head Scarf for Harmony, dijo que se sentía ansiosa por salir con la cabeza cubierta y que la gente la miraba fijamente cuando entraba en el edificio de su oficina.

"Por primera vez tuve una apreciación de lo que debe ser una minoría y usé ropa que tal vez la mayoría no usa", dijo a la agencia Reuters desde Auckland.

Y es que tanto el hiyab como el niqab, el velo islámico de rostro completo, han agitado el debate en países de todo el mundo. Algunos han intentado restringir los artículos, el niqab en particular, otros han pedido que las mujeres los usen.

Si bien la campaña de Nueva Zelanda ganó el apoyo y el aprecio del Consejo de Mujeres Islámicas de Nueva Zelanda y la Asociación Musulmana de Nueva Zelanda, también tiene oponentes.

"¿1 día? Solo 1 día? No, eso no es nada! ¡Te desafío a que lleves el Hijab todo el verano y que tus hijas (de solo nueve años) también lo usen! ¡En lugar de luchar contra todo tipo de discriminaciones, simplemente apoyas la misoginia!
No a #HeadscarfForHarmony".

Una profesora y ex periodista, Asra Nomani, en Washington, quien ha hecho campaña por la reforma musulmana, instó a las mujeres a no usar el velo en la cabeza y a no participar de la campaña “por la armonía”.

"Todo fantástico, excepto el uso de #Hijab. Digo esto como activista de los derechos de las mujeres y las mujeres del Islam. El Hijab no es un medio adecuado para mostrar su solidaridad y empatía. Durante siglos se utilizó para oprimir la sexualidad de las mujeres. ¡Y ni siquiera es necesario en el #Islam!"

'Jacindamanía': una primera ministra llena de elogios desde el ataque a la mezquita

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, recibió elogios generalizados la semana pasada por ponerse un pañuelo negro al reunirse con miembros de la comunidad musulmana después del ataque.

Ese día colocó la mano sobre su corazón, un gesto musulmán, y dijo un simple "Asalaam alaykum" (la paz sea contigo) mientras la afligida multitud murmuraba: "Wa alaykum asalaam" (y la paz sea contigo también).

Pero no solo es alabada por apoyar esta campaña. Ardern se ha ganado el respeto mundial por su respuesta al peor ataque terrorista de Nueva Zelanda, con aplausos por su estilo de liderazgo compasivo pero duro.

Fue la favorita de la izquierda progresista en Nueva Zelanda. Su encanto y carisma le ayudaron a ascender en las filas políticas para convertirla en la jefa de gobierno más joven del mundo en 2017. Pero los detractores de Ardern siempre tuvieron un mantra central: “ella era todo estilo y ninguna sustancia”.

Esa crítica ha resultado difícil de sostener después de los ataques a la mezquita de Christchurch del 15 de marzo. La mezcla de compasión y determinación política que la funcionaria de 38 años ha mostrado en los últimos días ha silenciado a sus críticos, al menos por el momento.

El jueves 21 de marzo, Ardern cumplió la promesa que hizo la mañana después del ataque, relacionadas con un cambio en las leyes sobre armas de fuego. Todo esto, sumado a la decisión de no mencionar el nombre del atacante, hizo que se ganara el respeto de la nación.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, habla sobre los cambios en las leyes de armas de fuego en Wellington, Nueva Zelanda, el 21 de marzo de 2019.
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, habla sobre los cambios en las leyes de armas de fuego en Wellington, Nueva Zelanda, el 21 de marzo de 2019. Imagen tomada de video / Reuters

"Jacindamanía" fue un término acuñado poco después de que se convirtiera en la jefa del Partido Laborista de Nueva Zelanda en 2017. Tuvo bajo perfil hasta ahora, cuando Jacinda ganó elogios en todo el mundo por su manejo de la tragedia nacional.

Pero no fue la primera vez que el estilo de liderazgo de Ardern llegó a los titulares. El año pasado, la primera ministra hizo historia y trajo sonrisas al salón de actos cuando se presentó en una reunión de la Asamblea General de la ONU en Nueva York con su hija de tres meses.

“Gracias por los mensajes de preocupación sobre lo cansado que me veo (…) Hemos visto tanta mala televisión por la noche juntos que su madre salió a las 2 am y nos pilló viendo peleas de jaula en calzoncillos”.

Esto sucedió poco después de que hiciera historia en casa por convertirse en la segunda líder electa en dar a luz mientras ocupaba el cargo después del fallecido primer ministro pakistaní, Benazir Bhutto.

Pero Ardern también se ha enfrentado a las críticas en su propia casa, ya que Nueva Zelanda está sufriendo una crisis de vivienda y problemas económicos.

En la reunión del Foro Económico Mundial celebrada en Davos a principios de este año, por ejemplo, un gestor de fondos occidentales con negocios en la región de Asia y el Pacífico se burló de que Ardern "era un Justin Trudeau menos molesto con un país más fácil de ejecutar", informó el Washington Post en su momento.

Con EFE y Reuters

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