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Atentado terrorista

Mezquitas atacadas en Nueva Zelanda reciben de nuevo a los fieles

Miembros de la comunidad musulmana visitan la mezquita de Al-Noor después de su reapertura en Christchurch, el 23 de marzo de 2019.
Miembros de la comunidad musulmana visitan la mezquita de Al-Noor después de su reapertura en Christchurch, el 23 de marzo de 2019. Edgar Su / Reuters
Texto por: Luz Ayda Gómez
4 min

Las dos mezquitas de Christchurch, donde más de 50 fieles fueron asesinados reabrieron sus puertas una semana después para orar por los familiares de las víctimas del ataque terrorista.

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En Nueva Zelanda, la vida trata de volver a la normalidad después del ataque terrorista del 15 de marzo. Los musulmanes volvieron este sábado a las dos mezquitas de Christchurch donde un hombre armado mató a 50 fieles.

Los centros de oración fueron cerrados al público por la Policía para garantizar la seguridad de la zona, poder adelantar la recolección de elementos de pruebas y avanzar en la investigación.

Después de una semana, por petición de los fieles, se reabrieron las mezquitas. Aden Diriye, quien perdió en el atentado a su hijo de 3 años, Mucad Ibrahim, regresó con sus familiares y amigos: "estoy muy feliz", dijo después de orar. "Alá es genial para nosotros, volví tan pronto como nos repusimos, para orar".

Ashif Shaikh, quien se encontraba en la mezquita de Al Noor el día de la masacre en la que dos de sus compañeros fueron asesinados, volvió el sábado 23 de marzo y dijo que no tiene miedo de regresar: "es el lugar donde rezamos, donde nos reunimos, volveremos, sí".

Las mezquitas fueron intervenidas antes de su nuevo comienzo

Hay pocos signos físicos dentro de las mezquitas que puedan evidenciar qué fue lo que ocurrió. Los líderes religiosos cambiaron las ventanas rotas, ya que los fieles rompieron varias de ellas al intentar escapar cuando el atacante irrumpió durante las oraciones del viernes. Agujeros de bala fueron pulidos y pintados. Las alfombras fueron cambiadas y se hizo una limpieza exhaustiva.

En la mezquita de Al Noor, las oraciones se reanudaron con la Policía armada en el lugar, pero sin ningún recordatorio gráfico del tiroteo masivo, el peor de Nueva Zelanda.

Shagat Khan, el presidente de la Asociación Musulmana de Canterbury, explicó que no estaba planeado abrir la mezquita tan pronto.

"Cuando vimos que las multitudes se reunían después de que se retiraba el cordón policial, decidimos permitir que la gente ingresara en grupos administrados, ahora la mezquita está viva de nuevo".

El líder religioso Gamal Fouda, de la mezquita Al Noor en Nueva Zelanda le pidió a los líderes mundiales tomar medidas contra el odio y el racismo.

"El incidente del 11 de septiembre cambió el mundo y sembró las semillas del odio, el mal y el racismo contra los musulmanes durante las últimas dos décadas. Sin embargo, la masacre de Christchurch es un punto de inflexión en la historia de Nueva Zelanda y el mundo, para poner un acabar con la retórica del odio y la islamofobia por parte de algunos líderes políticos, algunos medios de comunicación y otros contra los musulmanes”.

Muchos pañuelos blancos, flores y pancartas en la “marcha por el amor"

Mientras las mezquitas abrieron sus puertas en medio de un estricto cordón de seguridad, unas tres mil personas caminaron por Christchurch en una "marcha por el amor".

Muchos ciudadanos llevaron pancartas con frases como "él quiso dividirnos a nosotros, pero solo nos hizo más fuertes"; "los musulmanes son bienvenidos, los racistas no" y "Kia Kaha": los maoríes "siguen siendo fuertes".

En solidaridad con todos los familiares de las víctimas, la gente caminaba casi en silencio o recitaba cánticos referentes a la paz. Las mujeres usaban pañuelos blancos para mostrar su apoyo.

"Sentimos que el odio ha traído mucha oscuridad en momentos como este y que el amor es la cura más fuerte para iluminar la ciudad desde esa oscuridad", dijo Manaia Butler, de 16 años, una de las organizadoras estudiantiles de la marcha.

Los musulmanes representan un poco más del 1 por ciento de los 4,8 millones de habitantes de Nueva Zelanda, según un censo de 2013, la mayoría de los cuales nacieron en el extranjero.

La mayoría de las víctimas del tiroteo, que la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, denunció rápidamente como un ataque terrorista, fueron migrantes o refugiados.

El ataque fue perpetrado por Brenton Tarrant, un supremacista blanco de 28 años, en las dos mezquitas de esta ciudad del sur de Nueva Zelanda. El australiano Tarrant ha sido acusado de asesinato y la próxima audiencia ante la corte será el 5 de abril.

Con Reuters y AFP

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