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Reino Unido: Brexit o no Brexit, la semana definitiva

Un manifestante en contra del Brexit con banderas pintadas del Reino Unido y la Unión Europea (UE) en su rostro frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica, el 21 de marzo de 2019.
Un manifestante en contra del Brexit con banderas pintadas del Reino Unido y la Unión Europea (UE) en su rostro frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica, el 21 de marzo de 2019. Yves Herman / Reuters

El Brexit entra en su etapa definitiva. Estos son los posibles escenarios a los que se enfrentaría el Reino Unido en su tumultuoso proceso de salida del bloque de la Unión Europea.

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Aunque el icónico Big Ben ha estado en reparaciones desde hace casi dos años, todos los días cientos de personas, especialmente turistas internacionales, llegan hasta el Palacio de Westminster, en el centro de Londres, para ver uno de los símbolos más fotografiados del mundo y que es también, por estos días, el escenario donde se tomará la decisión política más importante que ha adoptado el Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial. Su futuro se juega aquí.

Los turistas no solo fotografían el imponente Parlamento sino a quienes están enfundados en camisetas azules con estrellas amarillas, alusivas a la Unión Europea (UE), o a quienes gritan o tienen carteles, algunos improvisados, escritos a mano, o unos muy elaborados, exigiendo que se respete la voluntad popular y que el país salga del bloque comunitario en el proceso conocido como el Brexit.

Generalmente, estas manifestaciones pro Remain (quedarse) o Leave (salir) son pacíficas, pero a medida que la presión aumenta en el país, pueden subir de tono. Esta escena diaria refleja la realidad del Reino Unido a una semana de dejar la UE: la polarización entre sus ciudadanos y una sensación de incertidumbre que no permite hacer planes, incluso, de vacaciones.

Los escenarios que eran improbables hace dos años, cuando se activó el articulo 50, para dejar el bloque, son ahora más posibles.

Los partidarios de la Unión Europea claman al Gobierno de Theresa May por un segundo referendo sobre el Brexit durante la marcha 'People's Vote' en el centro de Londres, Reino Unido, el 23 de marzo de 2019.
Los partidarios de la Unión Europea claman al Gobierno de Theresa May por un segundo referendo sobre el Brexit durante la marcha 'People's Vote' en el centro de Londres, Reino Unido, el 23 de marzo de 2019. Henry Nicholls / Reuters

La semana que inicia es definitiva. Tanto el Gobierno como el Parlamento tienen que decidir si el país sale con o sin acuerdo. Con acuerdo, el 22 de mayo, requiere, la aprobación del Brexit de Theresa May que ha sido derrotado en dos oportunidades.

Previendo una nueva derrota, May envió una carta a sus colegas diputados intentando persuadirlos para que en esta ocasión la respalden. Advirtió, además, que si no hay mayorías, no presentará el acuerdo esta semana, y antes del 12 de abril, se tendrá que buscar una extensión mayor, participando en las elecciones europeas de mayo.

Para agravar el panorama, los medios locales reportan que el partido Conservador prepara un nuevo complot para obligar a la primera ministra a renunciar y poner, en su reemplazo, a una persona que represente consenso entre el sector que apoya al Brexit y a quienes no del partido. Ese candidato sería Michael Gove, el ministro de Medio Ambiente.

¿La tercera es la vencida?

Si May decide presentar su acuerdo, no hay garantías ni proyecciones de que sea aprobado. Esta es una condición para lograr la extensión ofrecida por la Unión Europea.

Entonces, si May es derrotada por tercera vez, el Parlamento tiene que aprobar para el 12 de abril si sale sin acuerdo o busca una extensión prolongada que abre un abanico de posibles escenarios.

Aquí hay otra dificultad para May. Primero se debe establecer si el Speaker permitirá ese tercer voto. Sorpresivamente el líder de la Cámara de los Comunes, John Bercow, a quien algunos le gritan traidor en la calle, anunció que, salvo cambios significativos, el acuerdo rechazado no puede volver a ser votado.

Sin embargo, el Gobierno cree que la ratificación en Bruselas de los anuncios hechos recientemente son un cambio legal y sólido para que el acuerdo pueda hacer tránsito nuevamente.

La primera ministra británica, Theresa May, hace una declaración sobre el Brexit en Downing Street en Londres, Reino Unido, el 20 de marzo de 2019.
La primera ministra británica, Theresa May, hace una declaración sobre el Brexit en Downing Street en Londres, Reino Unido, el 20 de marzo de 2019. Jonathan Brady / Pool vía Reuters

Así que, aunque el reloj corre a toda velocidad, tampoco hay certeza de que el Parlamento acepte la condición de la UE y apruebe forzosamente un acuerdo que no tiene mayorías ni entre los copartidarios de May.

“Es posible pero no es probable. Todavía creo que es difícil verla obtener suficientes votos la próxima vez, pero muchas cosas pueden cambiar. La votación del lunes o martes todavía es un largo camino por recorrer, hay mucho entre ahora y entonces”, explica en entrevista con France 24 el director de Chaning Europe, el profesor Anand Menon.

Los cálculos sobre los votos que necesita la Primera Ministra para aprobar su acuerdo, todavía no muestran un cambio significativo en la tendencia a una nueva derrota y parece menos probable un tipo de ‘solidaridad’ con May luego de que, en una alocución al país, la premier culpara únicamente al Parlamento por la no aprobación del Brexit y la crisis que esto conlleva.

Los escrutadores anuncian los resultados de la votación sobre el acuerdo del Brexit de la primera ministra británica Theresa May en el Parlamento en Londres, Reino Unido, el 12 de marzo de 2019.
Los escrutadores anuncian los resultados de la votación sobre el acuerdo del Brexit de la primera ministra británica Theresa May en el Parlamento en Londres, Reino Unido, el 12 de marzo de 2019. Jessica Taylor / Parlamento británico / Handout vía Reuters

El Speaker resume el sentimiento de los diputados "ninguno de ustedes es un traidor… El único deber de cada miembro del Parlamento es hacer lo que él o ella crea que es correcto".

La alocución de May podría ocasionarle más problemas que soluciones porque desató una furia innecesaria entre los diputados de todos los partidos que piden que la Premier asuma también su parte en este fracaso. Menon calificó esa estrategia de May como “absolutamente bizarra”.

Si la próxima semana el Parlamento aprueba el acuerdo de May, el Brexit sería el 22 de mayo.

El voto de no confianza, la barrera de May

Pero si el acuerdo vuelve a ser derrotado por tercera vez, los líderes europeos tendrían que reunirse de urgencia y ofrecer una extensión más larga para que el Reino Unido reestructure radicalmente su estrategia del Brexit.

Dependiendo de la cantidad de votos contra el acuerdo, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, puede promover, nuevamente, una moción de confianza en el Gobierno que obligará a la primera ministra a dar un paso al costado.

Si la moción de confianza gana, se abre un periodo de 14 días en el que los líderes de todos los partidos pueden postularse para suceder a May. Si ninguno alcanza esas mayorías, la ley establece que se deben convocar a elecciones generales en las siguientes cinco semanas.

El líder opositor del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, y el secretario de Estado del Partido Laborista para la salida de la Unión Europea, Keir Starmer, hablan con la prensa en Bruselas, Bélgica, el 21 de marzo de 2019.
El líder opositor del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, y el secretario de Estado del Partido Laborista para la salida de la Unión Europea, Keir Starmer, hablan con la prensa en Bruselas, Bélgica, el 21 de marzo de 2019. Yves Herman / Reuters

Segundo referendo, ¿una opción viable?

Aunque cerca de un millón de personas de todo el país marcharon el sábado 23 de marzo en Londres para exigir una nueva consulta, los expertos y los mismos diputados creen que, hasta este momento, no hay consenso ni mayorías para que el segundo referendo sea una verdadera opción sobre la mesa.

El partido Laborista tendría que asumirlo como su estrategia bandera para que pueda tener alguna posibilidad o que haya una masiva amenaza de renuncia de ministros del gabinete y así la primera ministra se vea forzada a convocarlo, porque se requieren dineros públicos y legislación especial.

De acuerdo con cifras de People’s Vote, movimiento que promueve este referendo, los británicos votarían ahora 56 por ciento para quedarse y 44 para salir. Como se ve, el margen sigue siendo muy estrecho y no hay certeza, sin embargo, de que un nuevo referendo cambie los resultados del referendo de 2016.

La posibilidad de revocar el artículo 50

Una petición online en el sitio web del Parlamento británico que han firmado, hasta el momento, casi 5 millones de personas, pide que el gobierno revoque el artículo 50, lo que se traduce en que el Reino Unido se mantenga como miembro con plenos derechos como hasta el momento. Es decir, nada cambiaría.

El Parlamento tendrá que estudiar esta posibilidad porque por ley cada petición que tenga más de 100.000 firmas tiene que ser al menos contemplada y debatida.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, hace una declaración sobre el Brexit antes de la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 20 de marzo de 2019.
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, hace una declaración sobre el Brexit antes de la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 20 de marzo de 2019. Toby Melville / Reuters

Si el gobierno quisiera, podría desactivar este articulo de manera unilateral porque no requiere la aprobación de los otros 27 líderes de la UE, así lo estableció en diciembre de 2018 un fallo de la Corte Europea de Justicia.

Sin embargo, la primera ministra ha dicho que no lo hará. Las implicaciones para su partido, el Conservador, serían devastadoras.

Brexit sin acuerdo, una opción que aún está sobre la mesa

Tanto en Londres como en Bruselas han expresado su intención de una salida ordenada del bloque comunitario, pero aún no se tiene claro el cómo ni el cuándo.
Hasta que la legislación no se modifique en el Parlamento británico, la fecha del Brexit se mantiene en el 29 de marzo a las 11:00 p. m. (hora local), media noche en algunos países de la UE.

Si no hay acuerdo antes de esa fecha, a primera hora del sábado 30 de marzo, se acabará la membresía del Reino Unido y debe iniciar inmediatamente el proceso de negociación para la futura relación entre Londres y Bruselas. No habría periodo de transición.

La profesora Sara Hobolt de la London School of Economics (LSE), experta en política, opinión pública y Brexit, resumió el clima político del país con “este país está profundamente dividido. No hay una sola voluntad de la gente. Hay dos tipos de voluntades de la ciudadanía”.

El Reino Unido sigue tan dividido como las banderas que todos los días decoran los alrededores del Parlamento.

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