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Reporteros

Mongolia y su éxodo rural, los condenados de la estepa

En Mongolia, los nómadas se enfrentan a una decisión, quedarse en condiciones adversas o ir a la ciudad para hacer frente a la miseria y la contaminación. En los últimos años, el calentamiento global ha afectado la vida de estas personas en las estepas. Ulán Bator, la capital del país, afronta una sobrepoblación debido a la migración interna. Reporteros de France 24 viajó a la zona para conocer la vida de los nómadas en la ciudad y qué hacen quienes se quedan en las estepas para sobrevivir.

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Dzuds es el nombre que recibe el fenómeno climático que afecta las llanuras en Mongolia. Este se caracteriza por presentar inviernos muy duros que vienen después de veranos con una alta sequía. El último invierno en ese país ubicado en Asia provocó la muerte de más de 700 mil animales. Un año antes la cifra fue de un millón. Una situación que se ha vuelto un problema y ha provocado la movilización de miles de personas a la capital del país.

En la actualidad, Ulán Bator acoge a cerca de 1,5 millones de personas, la mitad de la población del país y que sobrepasa la capacidad de servicios en la ciudad. Muchos nómadas desmontaron sus yurtas, viviendas tradicionales, para acoger una vida sedentaria en la ciudad. Sin embargo, la poca oferta laboral y el alto costo de la vida se han convertido en un problema para ellos.

Otro problema está en el ambiente, la migración interna ha provocado una alta contaminación en la ciudad, especialmente en el aire. La tasa de partículas finas presentes en el aire supera en 130% los niveles aceptados por la Organización Mundial de la Salud. En invierno, Ulán Bator presenta un aire más contaminado que ciudades como Beijing o Nueva Delhi.

La causa de la contaminación es la quema de carbón para calentarse. En la ciudad hay cerca de 200 mil familias nómadas y todas queman carbón para la calefacción. Una familia invierte alrededor de 39 dólares al mes para ello, casi un tercio de los ingresos mensuales del hogar.

“Todos los que viven en las yurtas saben que es imposible vivir sin carbón. Las temperaturas pueden descender hasta -40 grados”, dice Altantsetseg Enebish, una exnómada que ahora vive en la capital.

Las enfermedades respiratorias son la primera causa de muerte infantil en el país. El Gobierno ha solicitado la ayuda de Unicef, organismo que trabaja en el diseño de yurtas capaces de aislar el frío y evitar la salida del calor.

Gobierno prohibió la movilización interna

La situación es crítica y refleja la falta de esperanza de una población que se hunde en la tristeza al sentirse impotente de atacar y encontrar solución a la crisis originada por el clima.

Para disminuir el impacto en la ciudad de Ulán Bator el Gobierno emitió una orden que busca limitar la movilización de nómadas a la ciudad. En la actualidad cerca de un 30% de la población permanece en las estepas.

La medida se mantendrá hasta el año 2020. Quienes permanecen en las estepas se muestran preocupados por lo que podría ser su destino si las condiciones no mejoran. Mientras en la ciudad, las expectativas por una mejor calidad de vida cada vez son menores.

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