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Sigue en llamas el debate por la carta de López Obrador exigiendo perdón a España

La carta de Andrés Manuel López Obrador generó el absoluto rechazo del Gobierno de España.
La carta de Andrés Manuel López Obrador generó el absoluto rechazo del Gobierno de España. Reuters

Con una carta dirigida a España y al Vaticano, el presidente mexicano volvió a abrir el delicado debate sobre la traumática conquista. Para los defensores de AMLO se trata de una demanda legítima, para sus críticos es una discusión inútil.

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En vez de conseguir el perdón, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hasta ahora solo logró generar discordia. La polémica en torno a las cartas enviadas a principios de marzo por el mandatario mexicano al rey de España Felipe VI y al papa Francisco no solo se amplificó con el paso de los días de los dos lados del Atlántico, sino que generó intensos debates en las redes sociales.

En su misiva, filtrada a los medios, López Obrador se dirige al rey de España en esos términos: “México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan” por la Conquista “acontecimiento fundacional de la actual nación mexicana, sí, pero tremendamente violento, doloroso y transgresor”.

La iniciativa presidencial sorprendió a todos en México. En tiempos de incertidumbre en el ámbito internacional, con la figura de Donald Trump como vecino, una Latinoamérica que giró casi por completo a la derecha, la España del izquierdista Pedro Sánchez parecía ser un aliado importante para México. Pero la dolorosa conquista irrumpió, como invitado incómodo, en la mesa de las relaciones bilaterales entre los dos países.

AMLO había elegido, para su toma de posesión en diciembre del año pasado, una ceremonia original en presencia de representantes de los 56 pueblos indígenas de México. En campaña, el futuro jefe de Estado se asumía “mesiánico y populista”. Por lo que no sorprende que Andrés Manuel López Obrador trate de forjarse, para la posteridad, una imagen de gran defensor de los pueblos indígenas.

“Todos los gobiernos del mundo simplifican el pasado y representan una visión sesgada de la Historia que conviene a sus intereses políticos”, analiza el historiador mexicano Federico Navarrete, de la UNAM. “El Estado mexicano lleva más de 100 años celebrando el pasado prehispánico y execrando el pasado colonial”.

“Pero me sorprende que 500 años después de la Conquista y 200 años después de la Independencia, todavía necesitemos de la Santa Madre Iglesia y de la Madre Patria para poder resolver nuestros asuntos los mexicanos”, lamenta el académico, quien lanzó recientemente, con otros investigadores, una cuenta de Twitter llamada Noticonquista, una crónica en forma de tweet de la conquista día a día. “El número de seguidores muestra que se trata de un tema que apasiona a los mexicanos. México tiene que hacer su propio proceso de reflexión histórica sobre la conquista, y si España quiere participar bien, si no, pues es su asunto”.
 

 
Aurora Galvarriato: "no podía haber otra respuesta por parte de Madrid"

España ya dio su respuesta. Tajante. “El Gobierno de España lamenta profundamente que se haya hecho pública la carta (…) cuyo contenido rechazamos con toda firmeza”. contestó, en un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España: “la llegada, hace quinientos años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas”. La respuesta de Moncloa no sorprendió en absoluto a Aurora Galvarriato, historiadora mexicana y académica del Colegio de México: “España está inmersa en una situación política muy compleja; con la forma y el momento en que se hizo esa carta no podía haber otra respuesta por parte de Madrid”, dijo a France 24.

Es que en España también se instrumentalizan la Conquista y el llamado “Descubrimiento de América”, cuya fecha, el 12 de octubre, fue bautizado como “Día de la Hispanidad”, no es ni más ni menos que la fiesta nacional del país ibérico. Y cada 12 de octubre España ofrece al mundo el espectáculo de un día de comunión nacional cuestionado no solo por los catalanes o los vascos, sino por los sectores de la izquierda progresista.

“En España, muchos instrumentalizan la idea de la conquista, de que es algo que tuvo resultado muy positivo, mientras que varios sectores lo consideran como un genocidio”, dice el historiador español Rodrigo Escribano Roca, de la Universidad de Alcalá. “Todavía se enseña en las escuelas la idea de que a pesar de las muertes, del trauma, se llevaron a América la cultura, la alfabetización y el progreso; esa interpretación muy simplista solo quiere generar en los alumnos un orgullo nacionalista”, opina.

Según este especialista de la historiografía y de la enseñanza en España de la Colonia, los políticos de ambos lados del Atlántico instrumentalizan ese doloroso pasado “sin que haya una verdadera voluntad por sacar un contenido significativo sobre la conquista”.

 
“Mejor la polémica que el silencio”, dijo Enrique Márquez, el director del Consejo de Diplomacia Cultural de México en una entrevista al periódico ‘El País’: “Espero que en las próximas semanas podamos integrar alguna comisión conjunta que abogue por la conmemoración”. El mandatario mexicano había declarado que no asistirá a la celebración de los 500 años de la fundación del Puerto de Veracruz, prevista el próximo mes de abril, en tanto no se aclare lo “fundamental” y se llegue a un acuerdo de reconciliación con España.

En Twitter, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, salió en defensa de Andrés Manuel López Obrador. En un tweet, la alcaldesa publicó una lista de países que también “han pedido disculpas”: Japón por la Segunda Guerra Mundial, Holanda, etc. “El perdón engrandece a una Nación y nos reconcilia con nuestro pasado”, dijo Sheinbaum.

“El perdón puede ser útil si viene asociado a un verdadero proceso de reflexión histórica”, señala el historiador español Rodrigo Roca. Sin embargo, establecer hoy en día las responsabilidades de los crímenes durante la Conquista, hace 500 años, es mucho más complejo que en el caso de la Segunda Guerra Mundial, ocurrida hace menos de 80 años. “Para afirmar que la España actual represente a los victimarios de ese evento y que México o las comunidades indígenas de hoy sean las víctimas directas de ese evento hace falta hacer una serie de malabares conceptuales que son muy difíciles de sostener”, resume Rodrigo Roca.

Alicia Mayer: “Hay que diferenciar la conquista militar de la conquista cultural o espiritual, todo es mucho más complejo”

La llamada “Conquista de México” fue en realidad un acontecimiento muchísimo más complejo que una simple historia de conquistadores españoles contra conquistados indígenas. Cortés y sus hombres tejieron alianzas con los totonacos y luego con los tlaxcaltecas, dos poderosos pueblos bajo el yugo de los mexicas y obligados a pagarles un enorme tributo. Parte del pueblo otomí también forjó alianza con los españoles tras la caída de Tenochtitlan y durante las primeras expediciones hacia el norte. “Varios contingentes indígenas se aliaron a Cortés para derrotar a los mexicas porque los odiaban”, cuenta Alicia Mayer, historiadora especialista de la época colonial de la UNAM. “La conquista es un proceso multifactorial, con muchas aristas, que dura 3 siglos. Hay que diferenciar la conquista militar de la conquista cultural o espiritual, todo es mucho más complejo que lo que dijo el presidente”, explica.

“Su discurso no construye, más bien divide y es un error despertar nuevamente el viejo debate de los años 40 y 50 entre el indigenismo y el hispanismo en México”, sostiene la especialista. La sana polémica tan deseada por el Gobierno mexicano se convirtió en lucha libre desfrenada en las redes sociales.

El escritor español Arturo Pérez Reverte tachó al mandatario mexicano de “imbécil”, mientras un diputado local de Tabasco, Charly Valentino León, afirmó que “los españoles son de la peor raza”. Menos insultante fue la postura de Jesusa Rodríguez, senadora del partido Morena, quien pidió, en entrevista con el periódico ‘Nación321’ que los españoles “regresen los miles de millones en oro que se llevaron”.
 

 
Esa visión es parte de la narrativa oficial que considera a “los indígenas como víctimas eternas”, subraya la historiadora del Colmex Aurora Gómez Galvarriato. “Nunca hay que olvidar que la conquista fue una hecatombe, pero esa visión asistencialista de los pueblos indígenas los desempodera más que todo, lamenta. “La carta del presidente va en ese sentido: pensar que todos los males de nuestro país vienen del exterior y así no nos hacemos cargo de nuestros problemas. Eso nos resta la capacidad de vernos como dueño de ese futuro”.

Federico Navarrete: “sería un proceso de revisión histórica de todas estas relaciones coloniales que todavía hay dentro del propio México”

El knock out en el ring mediático vino por parte de María de Jesús Patricio, conocida cmo ‘Marichuy’, la dirigente del Congreso Nacional Indígena. La lideresa indígena y ex precandidata a la Presidencia de México en 2018 criticó tajantemente al jefe de Estado: “esa carta es una simulación, lo que tiene que hacer es dejar de despojar de las tierras a las comunidades”. La médica tradicional nahua se refiere a varios proyectos emblemáticos del Gobierno mexicano cuestionados por su impacto social y ambiental: el Tren Maya en la península de Yucatán y la Central termoeléctrica de Huexca, en el estado de Morelos.

“Lo que habría que hacer es un examen de todas las políticas racistas y etnocidas del Gobierno mexicano en el siglo XIX y XX, no solo un perdón en casos aislados”, propone Federico Navarrete, historiador en la UNAM, refiriéndose a la propuesta del presidente mexicano de pedir perdón también a nombre del Estado mexicano por las masacres de los yaquis, de los mayas o de los chinos perpetrados en la Historia moderna de México.

“Siempre es bueno cuando el poder pide perdón, porque siempre hay abusos de poder. Pero mejor sería un proceso de revisión histórica de todas estas relaciones coloniales que todavía hay dentro del propio México » concluye Federico Navarrete.

 El debate histórico a ambos lados del Atlántico sigue en llamas.

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