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Argelia: seis semanas manifestando contra un Gobierno que se resiste a salir de escena

Una multitud protesta contra el presidente argelino, Abdelaziz Bouterfika, en Argel. 22 de marzo de 2019.
Una multitud protesta contra el presidente argelino, Abdelaziz Bouterfika, en Argel. 22 de marzo de 2019. Mohamed Messara / EFE

El 22 de febrero empezó una serie de manifestaciones para pedir que el presidente Abdelaziz Bouteflika renunciara a un quinto mandato. Luego de seis viernes consecutivos de marchas, los argelinos exigen un cambio completo en el establecimiento.

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Como todos los viernes, desde hace un mes y medio, miles de argelinos salieron el 29 de marzo a las calles de Argel y otras ciudades principales como Orán, Constantina, Annaba, Sétif y Tizi Ouzou para manifestar contra el Gobierno argelino y el presidente Abdelaziz Bouteflika quien, hasta hace algunas semanas, quería inmortalizarse en el poder.

Los críticos del gobierno aseguran que no es Bouteflika quien quiere quedarse, sino su círculo interno, los que están detrás de él. Por esta razón, en las últimas manifestaciones no solo se escucharon gritos que pedían la salida del mandatario, sino también la de otros miembros del Gobierno y el Ejército que tratan de acomodar a un sustituto.

El presidente octogenario que no habla en público desde 2013

Las manifestaciones en Argelia son el resultado de una sociedad que está cansada del Gobierno. Algunos llaman "primavera argelina" a esta ola de marchas callejeras que empezó con una sola exigencia al mandatario y que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en un descontento con el régimen político que impuso Bouteflika desde 1999.

Desde la primera manifestación, el 22 de febrero, el pueblo argelino le pidió a Bouteflika que renunciara a la idea de ser presidente por quinta vez. Al principio, el mandatario hizo oídos sordos, pero, finalmente, el 11 de marzo regresó a Argel, proveniente de una clínica en Suiza y envío una carta a los argelinos que fue leída en la televisión pública.

Un joven en Argel sujeta un cartel con el mensaje "Mira tu reloj, es hora de marcharse" durante la manifestación del 29 de marzo.
Un joven en Argel sujeta un cartel con el mensaje "Mira tu reloj, es hora de marcharse" durante la manifestación del 29 de marzo. Mohamed Messara / EFE

En el escrito aseguró que no se presentaría a las elecciones presidenciales, previstas para el 18 de abril. Sin embargo, añadió que los comícios serían pospuestos, sin nueva fecha, lo que de hecho lo mantenía como presidente.

El anuncio de Bouteflika no logró su objetivo. La ira de los manifestantes se triplicó y no dejaron de salir a protestar, como cada viernes. ¡Abajo el sistema! decía una de las pancartas de la marcha del viernes 29 de marzo.

Los manifestantes, muchos de ellos jóvenes, quieren que se vaya Bouteflika, pero que se vaya con todo su clan y así puedan ser reemplazados por una nueva generación de líderes capaces de modernizar el país.

El 26 de marzo, el jefe del Ejército de Argelia, el general Ahmed Gaid Salah, pidió la renuncia del presidente octagenario mediante la aplicación del artículo 102 de la Carta Magna, el cual inhabilitaría a Buteflika por razones médicas.

Sin embargo, si esto llegara a pasar, el presidente interino pasaría a ser el presidente del Senado, Abdelkáder Bensalá, de 77 años.

Para los manifestantes, esto sería seguir en un círculo vicioso: el círculo interno que gobierna junto a Bouteflika se mantendría en el poder a través de un líder sustituto.

Por esta razón, las marchas del 29 de marzo no fueron contra Bouteflika solamente. Ahora, el pueblo pide la renuncia del jefe del Ejército, pues, como dicen en el diario argelino El Watan, "los manifestantes no aceptan las soluciones 'a medias' ante la actual crisis".

Con Reuters y AFP

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