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Más de tres décadas después de Juan Pablo II, vuelve un papa a Marruecos

El Papa es recibido por el rey Mohammed VI, su hijo, el príncipe heredero Moulay Hasán, y su hermano Moulay Rachid, en Rabat, Marruecos, el 30 de marzo de 2019.
El Papa es recibido por el rey Mohammed VI, su hijo, el príncipe heredero Moulay Hasán, y su hermano Moulay Rachid, en Rabat, Marruecos, el 30 de marzo de 2019. Fadel Senna / Pool / Reuters

Francisco llegó a Rabat, donde fue recibido por el rey Mohamed VI y miles de fieles. Una visita de 27 horas cuyos temas principales serán el diálogo interreligioso y las migraciones.

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“Assalamu Alaikum”, “que la paz esté con ustedes”, así el Pontífice introdujo su mensaje a los marroquíes difundido a raíz de su viaje al país norafricano. “Vengo como peregrino de paz y de fraternidad, en un mundo que tiene una gran necesidad de ambos”, enfatizó.

Como lo determina la tradición, el rey de Marruecos, Mohamed VI, “comandante de los creyentes”, recibió al Papa apenas aterrizó con dátiles y leche de almendra, antes de que ambos se dirigieran a la multitud para promover la “tolerancia”.

En una de las naciones donde el islam es religión de Estado y donde se estima que el 99% de la población practica este culto, las autoridades no ahorraron los recursos para celebrar la llegada del jefe de la Iglesia católica. A lo largo del recorrido, se pintaron edificios, se repavimentaron unas calles repavimentadas y se embellecieron los jardines, para que todo luciera.

El rey Hasán II de Marruecos (izq.) da la bienvenida al Papa Juan Pablo II a su llegada al aeropuerto de Casablanca, el 19 de agosto de 1985, al iniciar su visita oficial a Marruecos.
El rey Hasán II de Marruecos (izq.) da la bienvenida al Papa Juan Pablo II a su llegada al aeropuerto de Casablanca, el 19 de agosto de 1985, al iniciar su visita oficial a Marruecos. Jean-Claude Delmas / AFP

El viaje de Francisco no tiene mucho que ver con aquel que protagonizó Juan Pablo II, en agosto de 1985. En esa ocasión, el entonces monarca, Hasán II, organizó una procesión a borde de un carro lujoso descapotable para cada uno que coronó en un estadio lleno de personas aclamándoles, en una atmosfera más festiva que espiritual, lo cual no corresponde mucho a la imagen del jesuita actual líder del Vaticano.

Primera visita de un papa en 33 años

Además, 33 años atrás, la comunidad cristiana en Marruecos era muy reducida, más que todo compuesta por europeos que permanecieron en el país luego de su independencia de Francia y España, en 1956.
Hoy, los flujos migratorios han transformado a esta comunidad. Son ahora unos 30.000, con un promedio de 35 años de edad y oriundos en su mayoría de África subsahariana.

Marie-Esther es una estudiante de Costa de Marfil y este sábado 30 de marzo cantó ante el Papa y el Rey junto a otros 500 coristas provenientes de todo el reino. “Sentimos como una bendición. Esto no va a ocurrir mil veces en nuestra vida”, explicó a Théa Ollivier, corresponsal de RFI en el país, unos días antes del evento, “es una especie de gracia recibir al Papa aquí”.

La migración constituye un eje central de la visita de Francisco a Marruecos, país que se convirtió a lo largo de los años en una de las principales puertas de entrada a Europa, pero también en una tierra de acogida. Últimamente, el Estado ha legalizado a unos 50.000 migrantes presentes en su suelo.

Los oficiales marroquíes reivindican una gestión “humanista” de la crisis migratoria que ha estado golpeando a todo el mediterráneo y rechazaron las acusaciones de “batidas” y desplazamientos forzados formuladas por defensores de derechos humanos. Francisco visitó uno de los pocos centros que recibe a refugiados, una estructura manejada por la ONG Cáritas, que dice haber recibido a 7.551 en las entidades que maneja en 2017.

El Papa Francisco y el Rey Mohammed VI de Marruecos llegando a la explanada de la Torre Hasán, en Rabat, Marruecos, 30 de marzo de 2019.
El Papa Francisco y el Rey Mohammed VI de Marruecos llegando a la explanada de la Torre Hasán, en Rabat, Marruecos, 30 de marzo de 2019. Remo Casilli / Reuters

Promoción del diálogo interreligioso entre el Islam y el catolicismo

Por otra parte, el Papa continúa su peregrinaje a favor del diálogo con el islam. Pese a que la Iglesia católica esté presente en Marruecos desde hace más de ocho siglos, el país estrechó sus primeros vínculos diplomáticos con el Vaticano en 1976 y pudo ejercer libremente sus actividades solo a partir de 1983.

En este país, cualquier sospechoso de “hacer tambalear la fe de un musulmán o de convertirlo a otra religión” puede teóricamente ser procesado por la justicia. De hecho, salvo los que pertenecen a la comunidad judía, todos los demás son considerados musulmanes.

En número muy reducido, y con una existencia casi clandestina, los convertidos al cristianismo han estado reclamando desde 2017 su derecho a practicar su religión “sin persecuciones” y “sin discriminación”.

“La libertad de conciencia y la libertad religiosa (…) están inseparablemente ligadas a la dignidad humana”, afirmó este sábado 30 de marzo Francisco en su discurso pronunciado en Rabat al tiempo que llamó a los creyentes a “vivir como hermanos”.

Con RFI, AFP y EFE

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