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Fin de una era en Argelia: Abdelaziz Bouteflika renuncia a la Presidencia tras 20 años de mandato

Archivo: el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika pronuncia un discurso durante la ceremonia de juramento después de su reelección en Argel, Argelia, el 19 de abril de 2009.
Archivo: el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika pronuncia un discurso durante la ceremonia de juramento después de su reelección en Argel, Argelia, el 19 de abril de 2009. Zohra Bensemra / Reuters

Tras 20 años de gobierno, asediado por las protestas y una salud deteriorada, el presidente de Argelia presentó oficialmente su dimisión al Consejo Constitucional.

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Este 2 de abril se materializó lo que por seis semanas pidieron miles de argelinos en las calles: dimitió el longevo presidente Abdelaziz Bouteflika luego de que gobernara al país desde 1999.

Desde que anunció su quinta candidatura el pasado 10 de febrero, miles de personas se unieron en protestas en diferentes puntos del país para condenar lo que denominaron como un régimen.

Bouteflika, de 82 años, sufrió un accidente cardiovascular en 2013 que le impidió hacer campaña para las presidenciales del año siguiente. Aún así ganó las elecciones. Desde entonces se trasladó en silla de ruedas y sus apariciones públicas fueron poco habituales.

La presión en las calles hizo que Bouteflika pospusiera la fecha de las elecciones y retirara su postulación. Luego vino la promesa de una reforma profunda del gobierno y sus instituciones por medio de una nueva Constitución. Pero la presión siguió hasta que el líder argelino anunciara el pasado 1 de abril que renunciaría antes del 28 de abril.

Un día después la renuncia se hizo realidad con la exigencia del jefe del Ejército, Ahmed Gaed Salah, para que su otrora jefe dejara el cargo de forma “inmediata”.

Bouteflika: de líder revolucionario y héroe nacional a presidente recluso

Bouteflika se estableció en el poder en 1999 al terminar una guerra civil que tuvo al país en ruinas, pero se deshizo de la corrupción y el estancamiento económico.

A los 82 años, este veterano de la guerra de independencia de Argelia (1954-1962), rara vez ha sido visto en público desde que sufrió un derrame cerebral en 2013.

Algunos biógrafos dicen que Bouteflika nació en Tlemcen, al oeste de Argelia, y otros dan su lugar de nacimiento como Oujda, justo al otro lado de la frontera con Marruecos.

Hijo de una acomodada familia de Tlemcen, Bouteflika inició su carrera militar y política a los 19 años en las filas del llamado Ejército de Fronteras, la milicia que se levantó y lideró la guerra de independencia de África (1956-1961), una de las más sangrientas de ese continente.

El joven Bouteflika fue la voz que derrumbó el acuerdo de paz de Evian y que abrió las puertas al golpe de Estado que le daría el poder al nuevo Ejército argelino, liberando al país de la ocupación colonial francesa.

(Imagen de archivo) el ministro de Exteriores de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, responde a las preguntas de los periodistas cuando abandona el palacio del Elíseo en París, Francia, donde se reunió con el presidente Charles De Gaulle en 1965.
(Imagen de archivo) el ministro de Exteriores de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, responde a las preguntas de los periodistas cuando abandona el palacio del Elíseo en París, Francia, donde se reunió con el presidente Charles De Gaulle en 1965.

En 1963, a la edad de 26 años y con el derrocado Ben Bella aún en el poder, Bouteflika fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores, un puesto que desempeñaría durante tres lustros y que le convertiría en la cara amable del régimen militar argelino en tiempos convulsos.

Defendió los estados poscoloniales, desafió lo que vio como la hegemonía de Estados Unidos y ayudó a convertir a su país en un semillero del idealismo de los años sesenta.

Firme partidario del socialismo árabe, de la organización de los Países No Alineados que dio voz global a África, Asia y América Latina y de la causa palestina, Bouteflika desempeñó un papel fundamental en la década de los setenta, en la que pasaron por Argelia terroristas como Ilich Ramírez Sánchez, alias "Carlos, el Chacal". Bouteflika recibió a Ernesto 'Che' Guevara y un joven Nelson Mandela recibiò su primer entrenamiento militar en Argelia.

Además, fue fundamental en la decisión del presidente Boumediane de reconocer la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), lo que supuso la ruptura de relaciones con Marruecos y un conflicto bilateral que todavía continúa entre ambas naciones.

(Imagen de archivo) el ministro de Exteriores de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, responde a las preguntas de los periodistas el 10 de julio de 1973 cuando abandona el Palacio del Elíseo después de una reunión con el presidente francés, Georges Pompidou.
(Imagen de archivo) el ministro de Exteriores de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, responde a las preguntas de los periodistas el 10 de julio de 1973 cuando abandona el Palacio del Elíseo después de una reunión con el presidente francés, Georges Pompidou. AFP

Sin embargo, a fines de la década de 1970, Bouteflika cayó en desgracia en su hogar y tuvo que exiliarse en varios países del golfo Pérsico luego de haber sido acusado por corrupción y por el desvío de 60 millones de francos de las embajadas argelinas a bancos suizos.

Muerto su mentor, el coronel Houari Boumediane, Bouteflika comenzó a perder influencia en el gabinete del nuevo presidente, el general Chadli Benjedid (1979-1992), otro de los protegidos de Boumediane.

En 1987, con Benjedid aún en la presidencia, regresó al país y volvió a ascender en las filas del Frente de Liberación Nacional, el partido formado en tiempos de la colonia que gobierna Argelia desde la independencia.

Dos años después se produjo el estallido del "decenio negro" (1989-1999), la brutal guerra civil que costó la vida a cerca de 300.000 personas y dejó varios miles de desaparecidos.

Bouteflika rechazó varios puestos ministeriales en el Gobierno del nuevo presidente, Liamine Zéroual (1995-1999), enemigo del depuesto Benjedid, viajó a Suiza y cabildeó en la rama más pragmática del Ejército.

(Imagen de archivo) el excanciller argelino Abdelaziz Bouteflika, rodeado de miembros de su cuerpo de seguridad, el 2 de abril de 1999 en Tizi Ouzou, capital de Cabilia, Argelia, durante su campaña para las presidenciales de ese año.
(Imagen de archivo) el excanciller argelino Abdelaziz Bouteflika, rodeado de miembros de su cuerpo de seguridad, el 2 de abril de 1999 en Tizi Ouzou, capital de Cabilia, Argelia, durante su campaña para las presidenciales de ese año. AFP

En 1999, apoyado por una amplia facción de las Fuerzas Armadas, se presentó como candidato a la presidencia, que ganó con un 75 % de los votos después de que el resto de candidatos se retiraran tras denunciar un posible fraude electoral.

Una vez fue elegido, Bouteflika negoció una tregua para poner fin a los combates y arrebató el poder al establecimiento secreto basado en el ejército conocido como "le pouvoir" (los poderes públicos).

Ayudada por los ingresos del petróleo y el gas, Argelia se volvió más pacífica y rica. Pero siguió sumida en la corrupción y el letargo político y económico en una región donde los levantamientos trajeron cambios en otros lugares.

Ganó la reelección en 2004 y nuevamente en 2009, aunque sus oponentes dijeron que hubo fraude electoral. A través de una serie de feroces batallas territoriales con sus fuerzas de seguridad tras bambalinas, para el comienzo de su tercer mandato, Bouteflika se había convertido en el presidente más poderoso de Argelia en 30 años.

La edad y los problemas de salud lo alcanzaron. Los médicos franceses lo operaron en 2005 por lo que según los funcionarios dijeron que era una úlcera estomacal. Los cables diplomáticos de los EE. UU. dijeron con información filtrada que padecía cáncer. Su salud se debilitó después de que su madre muriera en 2009.

(Imagen de archivo) el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika saluda desde el interior de un vehículo en Argelia, el 3 de marzo de 2014, en una rara aparición para dejar los documentos para su tercera reelección.
(Imagen de archivo) el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika saluda desde el interior de un vehículo en Argelia, el 3 de marzo de 2014, en una rara aparición para dejar los documentos para su tercera reelección. AFP / STR

Bouteflika dijo en un discurso en Setif, en el este de Argelia, en mayo de 2012, que era hora de que su generación se entregara a nuevos líderes. "Para nosotros, se acabó", dijo en ese entonces. Meses después, a principios de 2013, un derrame cerebral lo llevó a un hospital de París durante tres meses.

Desde entonces, no volvió a hablar en público ni a viajar al extranjero, y sus apariciones publicas comenzaron a reducirse de forma paulatina, limitadas a las imágenes transmitidas por la televisión estatal.

Aún así, volvió a ganar las elecciones presidenciales de 2014, sin siquiera haber participado en la campaña electoral, que dirigió el después primer ministro, Abdelmalek Sellal, en un proceso boicoteado por la mayoría de partidos.

El tercer y cuarto mandato fueron posibles gracias a una enmienda de la Constitución concebida en las cocinas de "Le Povoir", que en 2017 retorció la Constitución de nuevo y convocó un referendo que le permitió aspirar a un quinto mandato.

Argelia y su tardía Primavera Árabe

Argelia, con un colchón de reservas extranjeras y una población desconfiada de grandes trastornos tras su guerra civil, evitó las revoluciones de la Primavera Árabe que derrocaron a los líderes de la región en 2011.

Pero las protestas contra el bajo nivel de vida, la falta de oportunidades de empleo y servicios eran comunes incluso antes de las protestas masivas, y los inversores extranjeros están interesados ​​en reformas económicas que eliminen la burocracia que a menudo obstaculiza los negocios.

El 22 de febrero de 2019, con el país sumido en una aguda crisis económica y social, y el Ejército en un pulso de poder tras meses de purgas, decenas de miles de jóvenes salieron a las calles de todo el país para protestar contra la quinta reelección consecutiva de un presidente convertido en un "fantasma".

Casado con Amal Triki, hija de un embajador retirado con la que se desposó en 1990 a la edad de 53 años, Bouteflika no dejó descendencia.

Alfonso Soria: "Tras 20 años de Bouteflika en el poder, la oposición en Argelia es muy débil"

Con EFE y Reuters

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