Saltar al contenido principal
Desaparición Khashoggi

Arabia Saudita compensa con miles de dólares a los hijos de Jamal Khashoggi

Un manifestante sostiene la foto del periodista saudita Jamal Khashoggi afuera del consulado de Arabia Saudita en Estambul el 25 de octubre de 2018.
Un manifestante sostiene la foto del periodista saudita Jamal Khashoggi afuera del consulado de Arabia Saudita en Estambul el 25 de octubre de 2018. Osman Orsal / Reuters
4 min

Con casas y pensiones mensuales para los cuatro hijos del periodista, Riad espera resarcir el asesinato del columnista de The Washington Post, crítico de la corona saudita.

Anuncios

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz Al Saud, aprobó la entrega de casas y 10.000 dólares mensuales a los dos hijos y dos hijas de Jamal Khashoggi el año pasado. Según un funcionario del reino, es una manera de reconocer la grave injusticia causada por el crimen de su padre, el periodista que desapareció el 2 de octubre de 2018, tras entrar en el consulado saudita en Estambul, Turquía, donde fue asesinado.

La compensación, que podría ser de pagos de "varios millones de dólares por persona" la dio a conocer el diario The Washington Post, que empleaba a Khashoggi, citando fuentes cercanas a la familia y funcionarios sauditas. Según fuentes anónimas, las sumas de dinero ofrecidas buscan sobre todo sellar un acuerdo para evitar, a largo plazo, duras declaraciones públicas de los hijos de la víctima. Esto, a pesar de que los hijos de Khashoggi se han mantenido en silencio y han evitado criticar abiertamente al reino saudita, aun cuando el asesinato fue condenado internacionalmente. Este "dinero por sangre" sería el fruto de una negociación que se dará luego del juicio de los presuntos asesinos, explica el diario.

Las viviendas están ubicadas en un conjunto residencial en la ciudad portuaria de Yedá y están avaluadas en 4 millones de dólares cada una, según The Post. Salah, el mayor de los hijos es el único de los cuatro hermanos que vive en Arabia Saudita, donde espera seguir residiendo y trabajando como banquero. Los otros están radicados en Estados Unidos y tienen planeado poner en venta las casas.

Seis meses después del asesinato, el cuerpo de Khashoggi sigue desaparecido

Jamal Khashoggi trabajaba para The Washington Post en la capital estadounidense cuando desapareció el pasado 2 de octubre. La última vez que se supo de él fue en el consulado saudita en Estambul cuando iba a recoger unos documentos para poder casarse con su prometida turca, Hatice Cengiz.

Lo que siguió fue digno de una película de suspenso. Arabia Saudita insistía en que el periodista había salido por sus propios medios del consulado. Sin embargo, ante la presión internacional y las pruebas que tenía Turquía, entre ellas una grabación de audio, el reino tuvo que ceder y admitir que el periodista había muerto en el consulado.

En un primer momento, Riad aseguró que Khashoggi había fallecido en una pelea antes de reconocer que su asesinato había sido premeditado. El periodista murió en una operación a manos de un comando de 15 agentes sauditas que llegaron la noche anterior a Estambul. Entre ellos, cuatro hombres que serían parte del equipo de seguridad del príncipe saudita, aunque el mandatario niegue hasta la fecha toda implicación. El pasado mes de enero, la justicia de Riad abrió un proceso contra once sospechosos y adelanta investigaciones contra 21 personas en total.

Persisten las dudas sobre los autores intelectuales del asesinato

Aunque estos sean los autores materiales, las zonas de sombra persisten. El cerebro de la operación sería el príncipe heredero Mohamed bin Salman, así lo considera el Senado estadounidense, que entregó un informe a puerta cerrada a la CIA y que Donald Trump se niega hacer público por ahora.

Según David Ignatius, editorialista de The Post, la transcripción de una grabación audio, gracias a un micrófono colocado por los servicios de inteligencia turcos en el consulado, revela varios elementos. Por un lado, que el comando tenía la intención de secuestrar a Khashoggi y llevarlo a Arabia Saudita para interrogarlo por las críticas que este hacía en sus artículos al reino.

Por otro, que el periodista habría sido sedado y que le pusieron una bolsa en la cabeza. "No puedo respirar. Tengo asma. No hagan eso", se oye decir al periodista en la grabación.

Ignatius desveló además a finales de marzo que el comando saudita recibió una formación en Estados Unidos, impartida por la CIA.

Con EFE y AFP

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.