Saltar al contenido principal

Arabia Saudita sienta las bases de su programa nuclear

El sitio del reactor nuclear está ubicado en la "Ciudad de la Ciencia y Tecnología del Rey Abdulaziz" en Riad.
El sitio del reactor nuclear está ubicado en la "Ciudad de la Ciencia y Tecnología del Rey Abdulaziz" en Riad. Google Earth

Arabia Saudita se prepara para lanzar su programa nuclear considerado necesario para reducir su dependencia energética sobre el petróleo. Algunos adelantan previsiones contra el peligro de estas ambiciones nucleares.

Anuncios

Arabia Saudita, ¿futura potencia nuclear? La publicación en 'Bloomberg', el 3 de abril, de unas imágenes satelitales del primer reactor en construcción en Riad reavivaron los temores de que el latente conflicto entre Irán y Arabia Saudita por el mandato regional adquiera dimensiones atómicas. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) le solicitó de manera pública a la monarquía wahabita proveer garantías para asegurar que el material nuclear destinado para ese primer reactor no sea utilizado con fines militares.

La construcción de la central, identificada por Robert Kelley, un antiguo director de inspecciones de la OIEA, estaría a punto de ser terminada. "Yo diría que los trabajos podrían acabarse de aquí al final del año", le declaró este experto al diario británico 'The Guardian'.

Pequeño reactor con objetivos científicos

Pero este primer reactor no le permitiría a la petro-monarquía entrar a ser parte de las grandes potencias nucleares. "Se trata de un pequeño reactor con fines esencialmente investigativos y de desarrollo", precisa Laura Rockwood, directora del Centro de Viena para el desarme y la no-proliferación, contactada por France 24. Un tipo de instalación cuyo objetivo principal es formar científicos en el ámbito nuclear y que permita realizar investigaciones en "la aplicación particularmente médica de la radioactividad, por ejemplo en el marco de ciertos tratamientos contra el cáncer", añade esta especialista.

Además, la voluntad saudita de adquirir un lugar como ese se conoce después de la firma en 2015 de un acuerdo de cooperación con el especialista argentino de la empresa nuclear Invap. En efecto, fue esta empresa sudamericana la que concibió este primer reactor en Riad.

Estos clichés confirman la seriedad de las ambiciones de Mohammed bin Salmán (MBS), el príncipe heredero saudita, en el ámbito nuclear. "Se reveló la voluntad del país de dotarse de centrales atómicas", confirma Laura Rockwood. Riad está buscando hacerse a un lugar en la escena atómica mundial desde 2006. Tras haber estado diez años tocando las puertas de todos los países susceptibles de proveerles la tecnología y la habilidad nucleares, el país espera lanzar la construcción de dos centrales en 2020, detalló el instituto estadounidense para la ciencia y la seguridad internacional en una nota del 2017 sobre el programa nuclear saudita.

Estados Unidos, Rusia, China y Corea del Sur son los cuatro países que compiten para obtener esos jugosos contratos. El presidente estadounidense Donald Trump le concedió, en secreto, siete permisos a empresas estadounidenses del sector nuclear para iniciar los trámites comerciales con el fin de obtener el dinero, reveló la página 'The Daily Beast'. Una decisión presidencial que despertó  fuertes críticas en los Estados Unidos.

Un programa nuclear...¿civil o militar?

Los detractores de Donald Trump temen que Riad se equipe de una bomba atómica a costa de la tecnología estadounidense. Recuerdan que MBS declaró en marzo de 2018 que "si Irán desarrolla una bomba atómica, nosotros lo haremos sin esperar".

Pero según la directora del Centro de Viena para el desarme y la no-proliferación, Laura Rockwood, es "la única vez en la que Arabia Saudita se refirió públicamente a un interés por el ámbito nuclear militar", recuerda. El reino siempre ha asegurado que sus ambiciones se limitan al aspecto civil. La idea sería añadir lo nuclear en la mezcla energética saudita "para acabar con la dependencia casi exclusiva de las energías fósiles para el suministro de electricidad, lo que también permitiría exportar más petróleo", resume Ali Ahmad, especialista en temas de energía en Medio Oriente de la universidad estadounidense de Beirut, en una nota de noviembre de 2017 sobre el programa nuclear saudita.

Arabia Saudita es también un país signatario del Tratado de no-proliferación de las armas nucleares desde 1988. El único problema: el país firmó un protocolo adicional en 2005 que le permite evadir las obligaciones de transparencia como las inspecciones en las centrales nucleares. "Es el último país en haber firmado la antigua versión de este protocolo y a pesar de las peticiones de la AIEA, Riad se negó a volver sobre el tema", anota Laura Rockwood.

Para ella, se trata de "una elección sorprendente pues podríamos pensar que en el contexto regional Riyad haría todo para ser lo más transparente posible" con el fin de no alimentar las sospechas sobre el objetivo de su programa nuclear. Y con vecinos tan sensibles ante el tema nuclear como lo son Irán o incluso Israel, esa confusión puede resultar explosiva.

Este artículo fue adaptado de su original en francés.

selfpromo.newsletter.titleselfpromo.newsletter.text

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.