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Sudán: luego de 30 años de mandato, el presidente Omar al-Bashir fue depuesto por el ejército

La multitud carga a un militar mientras los manifestantes corean consignas luego de que el ministro de Defensa de Sudán dijo que el presidente Omar al-Bashir había sido detenido.
La multitud carga a un militar mientras los manifestantes corean consignas luego de que el ministro de Defensa de Sudán dijo que el presidente Omar al-Bashir había sido detenido. Reuters

El ministro de Defensa sudanés, Awad Mohamed Ahmed Ibn Auf, dijo que el mandatario Omar al-Bashir fue detenido y que un consejo militar dirigirá el país durante un período de transición de dos años, que dará lugar a unas elecciones.

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Una caótica jornada en Sudán, que produce sentimientos encontrados en sus ciudadanos. El presidente al-Bashir, que gobernó el país africano con puño de hierro durante 30 años, fue derrocado este 11 de abril por parte de las fuerzas armadas, seguido a esto, anunció un período de gobierno militar de dos años seguido por elecciones.

En un discurso en la televisión estatal, el titular de Defensa aseguro que al-Bashir, de 75 años, está bajo arresto en un "lugar seguro". Sentado en un sillón tapizado en oro, Auf anunció un estado de emergencia de tres meses, un alto el fuego en todo el país y la suspensión de la constitución. También dijo que el espacio aéreo permanecerá cerrado durante 24 horas y que los cruces fronterizos no abrirán hasta nuevo aviso.

Desde tempranas horas de la mañana, la residencia presidencial del mandatario por varios vehículos blindados militares, hasta que fue detenido. Un hijo de Sadiq al-Mahdi, el jefe el Partido Umma, de oposición, dijo al canal jordano, ‘al-Hadath TV’ que al-Bashir estaba retenido con "varios líderes del grupo terrorista de la Hermandad Musulmana". Así informó el corresponsal de France 24 en Sudán, que publicó en su cuenta de Twitter un video enviado por una fuente que registraba el ambiente en el país.

Al-Bashir ha sido acusado por la Corte Penal Internacional en La Haya y se enfrenta a una orden de arresto por acusaciones de genocidio en la región de Darfur en Sudán durante una insurgencia que comenzó en 2003 y causó la muerte de aproximadamente 300,000 personas. Se le acusa de cometer crímenes de lesa humanidad contra su propio pueblo. Su caída le sigue al derrocamiento este mes del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, que a diferencia suya, decidió renunciar después de la presión en su contra por las masivas protestas en Argelia y varios países europeos, después de gobernar durante tres décadas.

Sudaneses, ¿descontentos con un gobierno militar de transición?

De la celebración, al desconcierto y luego al descontento. Decenas de miles de sudaneses se reunieron a lo largo del día en campamentos que organizaron protesta frente al cuartel general del Comando Militar, vitoreando, cantando y bailando después de que surgiera la noticia de que Al Bashir sería eliminado. Incluso ondeaba la bandera de Sudán en símbolo de victoria, sin creer que casi cuatro meses después, verían depuesto al presidente.

Pero el anuncio del titular de defensa, sobre la conformación de un gobierno de transición no cayó bien entre el principal grupo de manifestantes, que rechazó este anuncio, según Reuters. La Asociación de Profesionales de Sudán, también solicitó a quienes protestan a mantener un plantón frente al Ministerio de Defensa que se inició el pasado 6 de abril.

La multitud corea consignas y llevan sus banderas nacionales, luego de que el ministro de Defensa de Sudán, Awad Mohamed Ahmed Ibn Auf, dijo que el presidente Omar al-Bashir había sido detenido, en Jartum, Sudán, el 11 de abril de 2019.
La multitud corea consignas y llevan sus banderas nacionales, luego de que el ministro de Defensa de Sudán, Awad Mohamed Ahmed Ibn Auf, dijo que el presidente Omar al-Bashir había sido detenido, en Jartum, Sudán, el 11 de abril de 2019. Stringer / Reuters

Las protestas iniciaron el pasado 19 de noviembre cuando el gobierno triplicó el precio del pan, pero fueron tomando fuerza. Al día siguiente ya los sudaneses exigían el fin “del régimen” de al-Bashir. Los enfrentamientos con la policía vinieron los días posteriores. Las fuerzas de seguridad intentaron disolver las manifestaciones con gases lacrimógenos y el uso de la fuerza, hecho que fue documentado y denunciado por la ONG, Human Rights Watch, en varios videos, donde condenaron la represión.

Para enero, cuando las protestas parecían no disiparse, el presidente anunció que renunciaría, pero solo a través de elecciones. “Confirmo que quien quiera tomar el poder es bienvenido, pero solo a través de las urnas, en elecciones libres y justas”, aseguró en una tarima, al-Bashir. Pero las manifestaciones no se detuvieron.

Seis después, ignorando los llamados del pueblo, el presidente juramentó un gobierno con sus más fieles seguirodes y declaró el estado de emergencia en todo el país, lo que desató la ira de los manifestantes, que, aupando una estrategia mayor, decidieron plantarse en el cuartel principal del ejército para persuadirlo de unirse a su causa, hasta que este 11 de abril, sus demandas dieron frutos. De momento, el destino de al-Bashir, es incierto y el presente del país convulso e incierto.

al-Bashir, un gobernante a la sombra de crímenes de lesa humanidad

Nacido en el norte de Sudán en 1944, al-Bashir es un hijo de ganaderos que a los 16 años se enlistó en el ejército y rápidamente fue ascendiendo en la jerarquía de poder hasta convertirse en general. Fue en medio de la guerra civil cuando el mandatario tomó el poder en un golpe de estado el 30 de junio de 1989. Cuatro años después se declaró presidente.

En esta foto de archivo del 14 de marzo de 2019, el Presidente de Sudán, Omar al-Bashir, se sienta entre su Ministro de Defensa, Awad Ibnouf y el Primer Ministro, Mohamed Tahir Eila, mientras posan para una foto de grupo, en Jartum, Sudán.
En esta foto de archivo del 14 de marzo de 2019, el Presidente de Sudán, Omar al-Bashir, se sienta entre su Ministro de Defensa, Awad Ibnouf y el Primer Ministro, Mohamed Tahir Eila, mientras posan para una foto de grupo, en Jartum, Sudán.

Poco después de su llegada al poder, Sudán ha sufrido largos periodos de aislamiento desde 1993, cuando Estados Unidos agregó a su gobierno en su lista de patrocinadores del terrorismo por albergar a militantes islamistas. Washington continuó con las sanciones cuatro años después.

Desde su llegada, el presidente ha gobernado al país en medio de amplias crisis en todos los frentes. Una guerra civil en entre las tribus árabes musulmanes en el norte y los rebeldes cristianos en el sur. Luego en 2004 insurgentes se tomaron la zona oeste de la región de Darfur. Su puño de hierro y su forma de gobierno, se convirtió en el primer jefe de Estado en ejercicio en ser acusado por crímenes de guerra.

Con AFP y Reuters

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