Saltar al contenido principal

El peso de un lustro sin las niñas de Chibok

Las madres de algunas de las 112 niñas que permanecen desaparecidas en Nigeria tras cinco años de haber sido secuestradas por el grupo Boko Haram en Chibok mientras participaban en una manifestación contra la inacción gubernamental frente al caso realizada el 13 de abril de 2019.
Las madres de algunas de las 112 niñas que permanecen desaparecidas en Nigeria tras cinco años de haber sido secuestradas por el grupo Boko Haram en Chibok mientras participaban en una manifestación contra la inacción gubernamental frente al caso realizada el 13 de abril de 2019. Bring Back Our Girls / EFE

Tras cinco años de secuestro por parte del grupo Boko Haram, los padres de las 112 niñas raptadas en un internado de Chibok aún sienten el peso de la ausencia de sus hijas y denuncian la inacción del gobierno nigeriano.

ANUNCIOS

En Chibok no se acaba el llanto. Para las familias de las 112 niñas que fueron secuestradas en un internado de esta localidad nigeriana por el grupo Boko Haram, los cinco años que han pasado sin saber del paradero de sus hijas no son más que el reflejo de la inacción del gobierno.

La pesadilla comenzó el 14 de abril de 2014, cuando 276 menores fueron raptadas por insurgentes, hecho tras el que solo 56 lograron escapar mientras que otras 100 recobraron la libertad al ser intercambiadas por prisioneros.

Miriam es una de las madres que aún no recupera a su hija. Dice que la incertidumbre de no saber si está viva o muerta no es fácil de soportar. Insiste en que no se trata de semanas o meses, sino de años, años de agonía, de desesperación.

Aunque, en su momento, el caso logró movilizar a miles de personas y organizaciones en redes sociales en reclamo de la liberación de las niñas, la realidad es que luego de un lustro todavía nadie da respuesta. Ni el gobierno. Ni la comunidad internacional. Ni el presuntamente derrotado grupo. Nadie.

Las fotos de las adolescentes le dieron la vuelta al mundo. Pero las fuerzas de inteligencia parecieran haberlas olvidado. Como si de un archivamiento del caso se tratara, las pistas de las secuestradas son cada vez más difusas y escasas.

Los retratos de varias de las niñas secuestradas en Chibok por el grupo Boko Haram hace cinco años mientras eran exhibidas en la rotonda de Falomo en Lagos, Nigeria, el 13 de abril de 2019.
Los retratos de varias de las niñas secuestradas en Chibok por el grupo Boko Haram hace cinco años mientras eran exhibidas en la rotonda de Falomo en Lagos, Nigeria, el 13 de abril de 2019. Pius Utomi Expei / AFP

Fue 20 meses después del secuestro, en diciembre de 2015, cuando el mandatario nigeriano Muhammadu Buhari anunció que Boko Haram había sido “técnicamente derrotado”, una afirmación que resultó ser tan precipitada como riesgosa, pues las ofensivas del grupo todavía hacen tambalear a las fuerzas militares.

La aparente derrota asegurada por Buhari se basaba en la pérdida de parte del territorio que enfrentó el grupo en Borno, un estado del nororiente de la nación en el que sus filas se habían enquistado.

El desplazamiento como rastro de Boko Haram

Las incursiones esporádicas y los atentados a mezquitas y mercados marcaron la estrategia de los integrantes de Boko Haram para retomar el control en distintas poblaciones, hechos violentos en los que al menos 20.000 personas han perdido la vida y 2,4 millones más han sido desplazadas.

Nifemi Onifade es la portavoz de la organización Bring Back Our Girls, que surgió en reclamo de la entrega de las niñas secuestradas. Lleva años evaluando el impacto de la situación y afirma que los desplazados no son capaces de volver a sus casas justamente por miedo, porque los ataques son recurrentes y convencerlos de que el conflicto terminó resulta tan difícil como sanarles el dolor.

Un grupo de hombres mientras cargaba el cuerpo de una víctima de un atentado de Boko Haram en el estado de Borno, Nigeria, el 20 de febrero de 2019.
Un grupo de hombres mientras cargaba el cuerpo de una víctima de un atentado de Boko Haram en el estado de Borno, Nigeria, el 20 de febrero de 2019. Audu Ali Marte / AFP

Tanto Onifade como muchos de los padres de las niñas desaparecidas son reacios a creer que la guerra termine pronto. Están cansados de las “derrotas” anunciadas por el Gobierno mientras cientos de personas siguen muriendo. Sienten que el fin de la angustia aún está demasiado lejos.

Azadeh Moaveni es especialista en género y conflicto armado del International Crisis Group y no duda al decir que se trata de una catástrofe humanitaria, de una profunda y sangrante herida latente que le permite comparar la realidad nigeriana con la de otras zonas de conflicto como Yemen o incluso Siria.

Raptos como el de Chibok siguen registrándose. Poco más de un año atrás, el 19 de febrero de 2018, 110 jóvenes fueron secuestradas en una institución femenina en Dapchi. En el incidente, cinco de ellas murieron y siete meses después dos matronas del Comité Internacional de la Cruz Roja fueron ejecutadas a sangre fría por el mismo grupo.

Solo para ejemplificar cómo el temor persiste, las madres señalan que algunas escuelas siguen cerradas, no prestan servicio a los estudiantes pues varias quedaron destruidas luego de ataques insurgentes, los mismos que aumentan el peso nacional de haber completado un lustro sin las niñas de Chibok.

Con EFE Y Reuters

La página no ha sido encontrada

La página ya no existe o no existía en absoluto. Verifique la dirección o use los enlaces a continuación para acceder al contenido solicitado.